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HISTORIA DE LA IGLESIA

EPOCA MEDIEVAL

SEPTIMA PARTE: EL SIGLO XIII


CAPÍTULO I

LAS HEREJÍAS MEDIEVALES Y LA INQUISICIÓN.

Entre los siglos XI-XV la cristiandad europea estuvo invadida por numerosos y diversos movimientos heréticos, los cuales han de ser considerados como una forma de interpretación y una actuación particular de la religiosidad del tiempo. Estos movimientos son considerados heréticos en cuanto que siguieron experiencias religiosas que no sólo hacían de menos a la Iglesia Católico sino que en muchas ocasiones se contraponían a ella constituyéndose una organización propia.

Las herejías presentan sugestiones interesantísimas para la comprensión de la mentalidad medieval. Más que la ortodoxia de estos movimientos interesa hoy el estudio de sus orígenes y de sus motivaciones. Son considerados en un visión más amplia que otros fenómenos paralelos como puede ser la afirmación de una sociedad comunal y la aversión contra ciertas evoluciones en la vida de la propia sociedad.

Los movimientos heréticos de la Edad Media eran substancialmente movimientos laicales. Sus herejías no son intelectuales, sus doctrinas son en general simples, muchas veces sin ninguna reflexión sistemática, no pudiendo ser parangonadas con Lutero o Calvino, por ejemplo. Son más bien una forma del despertar de los laicos medievales. Gregorio VII había instigado a los laicos a rebelarse contra los enemigos del papado reformado (recordemos por ejemplo la Pataría Milanesa). De suyo este .impetus religiosus. de los laicos no se pudo suprimir más por la jerarquía. La incomprensión de los deseos religiosos de los laicos por parte de la jerarquía condujo e el XII a la formación de movimientos religiosos que sólo en parte constituían una orden religiosa, aunque incluso ciertas herejías están próximas a las órdenes religiosas.

En parte se distinguen de la Iglesia sin estar al comienzo de la herejía. El momento histórico del fenómeno, el gran número de los movimientos o grupos, la complejidad misma de las corrientes y de las tendencias hacen difícil incluso una simple caracterización de las herejías medievales.

Un historiador italiano que se ha ocupado de este fenómeno, el P. Hilarino de Milán, ha distinguido dos tipos de herejías medievales

·       El Evangelismo Ascético: Estos movimientos se dirigen a la imitación directa de Jesucristo y de los primeros discípulos. Forman parte de esta corriente los grupos evangélicos-pobres, que sostenían la necesidad de una vuelta a la pobreza de la vida evangélica y que se sustraían de la vigilancia de la Iglesia de la que contestaban el laicismo moral y la riqueza. En estos grupos se contestaba también la .Donación de Constantino. como símbolo de una Iglesia demasiado implicada en los asuntos políticos y feudales. En este grupo se sitúan los Valdenses.

·       Los Movimientos Doctrinales: A la base de su experiencia religiosa estaría un complejo doctrinal o un principio teológico-filosófico. Representantes de este grupo serían los Cátaros.

Para el profesor esta división de las herejías es demasiado esquemática. El Evangelismo Ascético no era adogmático, y los Movimientos de tipo Doctrinal eran atrayentes propiamente por su vida ejemplar evangélica.

1. Las herejías del Imperio Bizantino.

Son fundamentalmente dos: los Pauliciani y los Bogomili.

Los Pauliciani aparecen por primera vez a mediados del VII en Armenia Con, una provincia del Imperio Bizantino de confín, la Anatolia central actual. El nombre de la secta deriva de Paulo el Armenio que guiaba el movimiento desde el 688-718, sin ser su fundador. Es más un movimiento bizantino que armenio, extendido entre la oblación rural del este del Imperio. Sólo podemos reconstruir su doctrina a través de tradiciones del IX, según las cuales los Pauliciani enseñaban un dualismo radical con dos fuerzas iguales: un dios malvado creador del mundo visible, material y un Dios bueno creador del mundo invisible, celeste. Estas dos fuerzas combaten sin fin. Partiendo de esta visión condenaron el poder político y social del estado bizantino, considerado obra del dios malvado. Esta manera de pensar explica también las acciones militares de esta secta contra el estado bizantino.

De manera particular luchaban contra la iglesia bizantina, obra de las fuerzas del mal, rechazaron los sacramentos, los días festivos y los ayunos, detestando de modo particular la veneración de la cruz y de las imágenes. El AT es obra del creador malvado. Con el culto rechazan también al clero, completamente inútil para una vida religiosa.

De manera positiva su religiosidad estaba determinada por su concepción cristológica. Para ellos Cristo es un ser bueno enviado por el Dios bueno con el fin de enseñar la verdad del Dios bueno escondida. Esta enseñanza será competencia de los discípulos de aquella doctrina, los Pauliciani. Según ellos Encarnación y Pasión de Cristo son interpretaciones erróneas del Evangelio. En el centro de su interés está el estudio del Evangelio.

Su culto era muy simple: oración, lectura del Evangelio y su interpretación. No sabemos en qué medida dependen de la Gnosis tardo antigua o del Maniqueismo. Fenómenos similares no tienen por qué depender el uno del otro, pueden ser incluso análogos.

Los Paulicianos encontraron partidarios sobre todo en la época Iconoclasta, aunque no compartían las posiciones de los que rechazaban las imágenes. En la lucha bizantina contra los Paulicianos el poder estatal bizantino, desde mediados del siglo VIII, ha tomado medidas radicales, una especie de policía ética, transfirió a gran parte de los Paulicianos a los Balcanes ya que se habían convertido en aliados de los árabes contra los bizantinos.

La historia de los Paulicianos termina en el IX, siendo su centro los Balcanes. Sus herederos serán los Bogomili. El sacerdote búlgaro Kosma escribe hacia el 970 un tratado contra la herejía de los Bogomili, derivando su nombre de un sacerdote búlgaro herético llamado Bogomil (=.uno que ama a Dios.), el cual desde mediados del X iba de pueblo en pueblo predicando su mensaje.

Bulgaria estaba cristianizada desde el bautismo del príncipe Boris (865). La Iglesia Búlgara era una metrópoli dependiente de Bizancio. Las tensiones entre el rico alto clero búlgaro y la pobreza de los simples sacerdotes ha favorecido la difusión de ideas críticas en relación con la Iglesia. Los Bogomili, que nacen a partir de este movimiento de descontento, sostenían un dualismo moderado. Afirmaban que Dios a creado el Universo con sus 4 elementos (fuego, aire, agua y tierra) y ha erigido su Reino de 7 cielos. Uno de los ángeles Satanás, se había revelado contra Dios siendo exiliado en la tierra, siendo el creador del mundo terrestre. En la creación de los seres vivientes Satanás rechazó incluir en los cuerpos materiales a los ángeles, de modo que el dualismo entre bien y mal se encuentra en el propio hombre. Cristo es un mensajero de Dios para informar a los hombres de su real condición. Cristo no consigue vencer a Satanás, el cual tiene el dominio sobre la tierra hasta el juicio final.

Los predicadores bogomiles no quieren por tanto enseñar doctrinas abstractas, sino que extraen las consecuencias. Toda la Iglesia oficial es para ellos obra de Satanás, la vida de los clérigos demuestra que siguen a Satanás, no son santos, puros y pobres sino borrachos, avaros lujuriosos, litigantes. El culto de la Iglesia es inútil, los sacramentos no valen nada, las reliquias son sólo huesos. Es particularmente rechazable para los bogomiles la cruz. De la Biblia sólo aceptan partes del NT, sobre todo el Evangelio de San Juan. El AT es para ellos obra de Satanás.

No se limitaban a atacar la Iglesia sino que consideraban en general el poder y la riqueza como obra y seducción de Satanás. Los que detentaban el poder (reyes, príncipes, alto clero), todos eran considerados servidores del diablo.

Entre los Bogomili existían dos grupos. El centro lo constituyen los predicadores, .perfectos. o simplemente cristianos, y el segundo grupo son los .fieles., la gran masa de los seguidores. Las fuentes ortodoxas hablan de un tercer grupo formado por los .simpatizantes.. A finales del XI aparecen también en Constantinopla donde son procesados. Su organización se consolida en diversas iglesias como Macedonia, Tracia, Asia Menor, Servia y Bosnia. Desde el XIII se aprecia un decaimiento del bogomilismo comenzando en Constantinopla.

Muy interesante es el desarrollo del movimiento en Bosnia en una zona de frontera entre la Iglesia Bizantina y la Latina en la que las estructuras de ambas iglesias no estaban muy desarrolladas. En este lugar entraran en el XII los bogomili difundiéndose su doctrina sin obstáculos, sobre todo entre los campesinos en zonas aisladas. En Bosnia central la mayoría de la población rural se adhiere a este movimiento. La Iglesia Ortodoxa se limitó al sur y sudeste del país, mientras que la Latina intentó entrar desde las ciudades marítimas del Adria y de Croacia sin grandes resultados. Los príncipes de Bosnia favorecieron el Bogomilismo ya que garantizaba mejor la independencia del país con relación a Hungría como a Venecia. De este modo se formó una Iglesia Bosniaco-Bogomila con una estructura jerárquica cuyos centros eran las comunidades de los .perfectos. comparables a los monjes. Al conquistar Bosnia los turcos en 1463 y en 1482 Herzegovina, gran parte de la población se convirtió al Islam y entre ellos todos los Bogomili.

2.- Comienzos de las herejías en Occidente.

Las primeras noticias sobre herejías aparecen hacia el año 1000 en Francia. Al comienzo son pocos casos, pero desde 1018-1028 los fenómenos se hacen más frecuentes según los testimonio que tenemos de Francia, Italia y de los Países Bajos. Son fenómenos bastante aislados y geográficamente distantes. No podemos hacernos en todos los casos una idea sobre el contenido de sus doctrinas, pero es obvio que provienen de las clases humildes de la población.

El primer caso documentando es la herejía de un campesino llamado Leutardo, del cual nos habla el cronista cluniacense Rodolfo el Glabro en su historia Crónica del año 1000, que afirma que Leutardo habría dejado a su mujer, destruido las cruces, rechazado pagar las décimas y criticado el AT.

Poco tiempo después parecieron en Europa Occidental fenómenos similares. El noreste de Francia se transformará en un centro de herético y las zonas de confín del Imperio. Estas documentados interrogadores y heréticos en Lieja y en Arras. Un proceso clamoroso contra los heréticos tendrá lugar en 1022 en Orleans. En Italia se encuentran grupos heréticos entre 1030-1048 en Rávena Venecia y Verona, aunque muchos grupos no llegaron a ser conocidos por las autoridades.

Es muy difícil hablar de su doctrina y mensaje, de los que más sabemos es del grupo de Orleans (1022) entre los que se encuentran nobles y clérigos. Su doctrina comprende estos puntos: Distinción entre un mundo invisible y otro material, el cual es del demonio, rechazo del matrimonio y de los cargos civiles, Jesucristo sólo tiene un cuerpo aparente, rechazo del Bautismo de agua, comunicación del Espíritu Santo mediante la imposición de las manos, rechazo de la creencia en la presencia real de Cristo en la Eucaristía. Todo ello sumado son doctrinas muy similares a las de los Bogomili, por lo que hace la pregunta de la derivación de las herejías occidentales de las bizantinas, cosa que defiende Félix Toco en su obra Herejías en la Edad Media (1884).

Rafael Morgen en su Medioevo cristiano afirma que históricamente no se puede aceptar una irradiación del bogomilismo en Occidente, sino que las herejías occidentales del XI serían una de las expresiones características de la nueva vitalidad del pueblo cristiano tras el 1000, expresión de su deseo de coherencia moral entendido de forma simple e inmediata de la aspiración del pueblo cristiano a una religiosidad menos formal, menos dominada por la opresora supremacía del clero, serían por tanto un producto autóctono, un retorno espontáneo del pueblo a la pureza del Evangelio.

El P. A. Dondaine OP se opone a las teorías de Morgen en 1952, afirmando que los heréticos del XI son dualistas influenciados por los Bogomili como los Cátaros occidentales son hijos de los Bogomili, los cuales a su vez son herederos del antiguo Maniqueismo. Hoy la mayor parte de los historiadores se decanta por este nexo entre las herejías del XI en Europa y los Bogomili. Se cree que la herejía se extendió desde Italia Meridional donde está documentado por peregrinos del XI la presencia de predicadores bogomilis. Más tarde a través de las vías de comercio hacia Italia del Norte, Francia Meridional y Champagne se iría extendiendo. No se sabe quienes fueron los propagadores, quizá comerciantes o predicadores itinerantes. La reacción, a veces violenta, contra estos primeros heréticos partía, en general, de los laicos no del clero.

Antes del año 1000 en Occidente se vivió un período sin herejías de no do que los que no aceptaban la predicación de la Iglesia se atenían a la religión pagana. La aparición de herejías es un indicio de una más profunda cristianización. Al alternativa a la Iglesia ya no será el paganismo sino otra forma de ser cristiano. La primera onda de herejías aparece en Occidente en la segunda mitad del XI, en el tiempo de la Reforma Gregoriana en la que el papado intenta adaptar la Iglesia Católica a las nuevas condiciones sociales, y constituir el papado como centro eclesiástico y político de Europa. En aquella época en que el propio papa es el más grande revolucionario, siendo sus más fieles aliados los que llevan una mayor carga de protesta, como por ejemplo la Pataría de Milán.

Tras la Reforma Gregoriana nacerá otro tipo de herejía, no de grupos retirados y silenciosos sino agresivos y fanáticos. Se instalan en las partes más desarrolladas de Europa hacia el 1100, en Italia septentrional, Sur de Francia y Flandes. Es la época de los .Predicadores Itinerantes. llamados Pauperes Christi, los cuales atacan a los sacerdotes simoníacos y la riqueza de la Iglesia, en predicaciones anticlericales que con facilidad se podían transformar en herejías.

Uno de estos predicadores heréticos del sur de Francia era un exsacerdote, Pedro de Bruys. Se presentó en hábito de peregrino, a pies desnudos y con larga barba al pueblo, predicando contra los edificios de las Iglesias, ya en una iglesia o en una taberna o sala: se deben quemar las cruces, nada de oraciones ni limosnas para los difuntos, ningún bautizo para los niños y ninguna Eucaristía. La única autoridad para él son los Evangelios. Su radical doctrina, sobre todo del rechazo del papel mediador de la Iglesia, y su pobreza encontraron mucha aceptación. Como consecuencia de sus predicaciones la multitud destruyó iglesias y altares y asedio monasterios. Un Viernes Santo comieron carne asada en un fuego de cruces de madera. Pedro será hecho prisionero en Saint Gilles por sus adversarios indignados por su herejía y comportamiento agresivo, siendo quemado en la hoguera (1132-33). Su herejía seguirá existiendo y sus seguidores serán llamados Pietrobrusianos contra los que escribirá sobre todo el abad Pedro el Venerable de Cluny.

Semejantes doctrinas sostenía el exmonje Enrique que en 1135 conoce a los Pietrobrusianos de los que compartía algunas opiniones. Será un predicador itinerante en el sur de Francia. Predicará contra la Iglesia como institución no admitiendo otra fuente para la vida religiosa que no fueran los Evangelios. Su pista se pierde hacia el 1145, pudiendo haberse asociado a los Cátaros.

La reforma de la Iglesia durante la lucha de las investiduras había conducido a una renovación múltiple con la formación de nuevas órdenes religiosas, pero al mismo tiempo la Iglesia no sólo se había transformado en más independiente, sino también más potente. Por ello todas las controversias entorno al ideal de una Iglesia pobre o de una Iglesia para los pobres, desde la primera mitad del XII, provocaba como consecuencia la herejía. En los primeros decenios del XII estas tendencias eran todavía esporádicas, pero mi pronto la Iglesia se enfrentará no sólo con una herejía de gran difusión sino también con una bien organizada.

3.- La iglesia de los Cátaros como .antiiglesia..

En 1143 aparecen en Colonia, Renania, unos heréticos llamados Pauperes Christi. Tenemos un testimonio del preboste premostratenses Evervino de Steinfeld en un carta a San Bernardo de Claraval, en la cual refiere un interrogatorio a un nuevo tipo de heréticos en Colonia en 1143. De su relación resulta que este grupo posee una doctrina muy similar a la Bogomila y también una jerarquía con creyentes, por un lado, y elegidos o perfectos, del otro. Proclamaban que su secta estaba difundida por todas partes hasta Bizancio. Con disposición se dejan quemar en el fuego en Colonia y a Bonn. Entre 1144-45 también el clero de Lieja percibe la presencia de esta secta y lo comunica al papa. En 1147 alcanzan el sudoeste de Francia, Perigord, llevando la vida de los apóstoles, despreciando las posesiones y orando 7 veces al día y de noche. Nobles, clérigos, monjes y monjas les siguen. Incluso en el sur de Francia Bernardo de Claraval llegará a conocerlos en 1144-47.

Hasta este momento la secta no tiene un nombre. El de .Cátaros. aparecerá en 1163 en Colonia: .Cátaros hic est mundus.. No se sabe por donde han importado este nombre griego, quizás de Constantinopla. Otro apelativo que usan con gusto es el de Cristianos o Verdaderos Cristianos, del cual se deriva el de .Buenos Hombres.. Encontramos estos apelativos en todos los países donde los Cátaros han estado presentes. En los años 60 hacen una campaña de propaganda en muchos lugares de Francia y de Italia superior. En 1162 unos 30 Cátaros alemanes, campesinos hombres y mujeres pasan a Inglaterra y empiezan a predicar su fe. El rey inglés Enrique II les hace arrestar y condenar a muerte.

Desde finales de los 60 los centros del catarismo se sitúan en Italia septentrional y en el sur de Francia, la Región de Langedoc. Los motivos que provocan la difusión en estas zonas serán por un lado la tradición de la lucha por las investiduras en Italia, de manera que los Cátaros lombardos son llamados .patarinos., y por otra parte el relativo olvido de las herejías por parte de las autoridades civiles.

Una referencia sobre la influencia de los Cátaros en el sur de Francia y su influencia nos lo presenta la descripción de una disputa entre católicos y Cátaros en 1165 en Lombers, a pocos kilómetros de Albi, al sur de Francia. En esta discusión toman parte 7 obispos católicos entre los que se encuentra el arzobispo de Narbone, en presencia de muchos nobles y laicos, entre los que está la Condesa de Tolosa, y de la población de Lombers y Albi. En esta reunión los Cátaros evitaron discusiones sobre cuestiones dogmáticas, pero criticaron la vida de los obispos a los que calificaron de hipócritas y seductores, contrarios al ideal sacerdotal del NT. Las críticas sobre la vida no evangélica del clero recibieron gran acogida entre el pueblo.

Hacia 1167 se presentó en Venecia un cierto Papas Nichetas, probablemente un obispo bogomili de Constantinopla, que trajo a occidente la doctrina de la iglesia Dragovítica, cuyo nombre deriva de un lugar de incierta localización en la actual Bulgaria, Dragowitsa (Drugonthia), que sostenía un dualismo radical. El título .Papas. ya creó confusión en la Edad Media, algunos llegaron a deducir un papado cátaro, pero el nombre sólo significa .pope., es decir la designación bizantina de los eclesiásticos. Nichetas tuvo gran influencia sobre los cátaros franceses. En el concilio cátaro de 1167 en Saint-Félix-de-Caraman consagró de nuevo a los .perfectos cátaros. según el ordinario Drugonthio, según el rito de la iglesia Dragovítica, y desde este momento los Cátaros franceses serán dualistas radicales, mientras que en Italia existirán las dos variantes del catarismo.

Más significativo que esto será que 25 años después de la primera aparición en Europa de los cátaros occidentales ya era posible reunir un concilio de los dirigentes cátaros, lo que demuestra una rápida difusión de aquella fe. Bajo la dirección de Nichetas se procedió a construir una organización. Junta a las dos diócesis cátaras que ya existían en Francia, una para el norte y otra para el sur en Albi, por lo que se les llama  Albigenses, se nombró un obispo para Lombardía y otros para las nuevas diócesis de Francia, sobre todo en Tolosa, Carcassone y Ayen. Geográficamente el centro cátaro del sur de Francia se extendía sobre bastos territorios del Condado de Tolosa a lo largo del río Verone hasta los Pirineos.

En Italia la diócesis Lombarda se dividió hacia el 1200 en 4 diócesis septentrionales: Concorezzo, Esenzano, Vicenza y Bagnolo, además una diócesis cátara en Florencia y otra en Spoleto. Los puntos de aceptación del catarismo italiano eran Milán, Piacenza, Cremona,Brescia, Bérgamo, Vicenza, Verona, Ferrara, Florencia y Orvieto. Así se formaron en Italia diversas iglesias cátaras que estaban en relación entre ellas, pero no tenían ninguna organización centralizada.

Menos difundido estaba el catarismo en otras partes de Europa. Intentaron penetrar en Champagne, en Borgoña y en Flandes, incluso estaban presentes en algunas ciudades alemanas, como Colonia, Maguncia, Bonn, Coblenza, Pasavia, Viena,... También hay rastros de grupos cátaros en Inglaterra y en el norte de Aquitania, pero el catarismo no consiguió convertirse en un fenómeno de masas fuera de sus centros de Francia meridional y de Italia septentrional.

4.- La doctrina cátara.

Hasta nuestros días conocemos sólo dos fuentes cátaras originales que han sido estudiadas por el P. A. Dondaine O.P., el cual al destinar sus esfuerzos investigadores a la obra de Santo Tomás ha pasado todas sus notas a la estudiosa francesa Christine Thouzellier la cual las ha publicado. La primera fuente son los extractos cátaros contenidos en el libro Contra Maniqueos del exvaldense Durando de Huesca (1220). La segunda es el Liber de duobus principiis, encontrado por el P. Dondaine en 1939 en un manuscrito de Florencia, que se puede datar tras la mitad del XIII. Resulta de estas fuentes y de otros testimonios que el cristianismo cátaro subraya y acentúa la importancia del problema del dolor, del sufrimiento, de la muerte, de la pureza y de la santidad. En esta acentuación del momento del mal, del negativo en la vida de los hombres, emerge Satanás, el Diablo, el Tentador que en las diversas articulaciones de las herejías se presenta con un doble rostro.

En los cátaros encontramos dos formas de dualismo:

·       Un dualismo moderado que se remonta al bogomilismo y que afirma un único principio.

·       Un dualismo radical, la doctrina de los dos principios de la iglesia cátara Dragovítica del Imperio Bizantino, que a lo largo del XII ha entrado en Occidente mediante Papas Nichetas.

La iglesia de Esenzano de la que proviene el Liber de duabus principibus enseñaba un dualismo radical semejante al de los albigenses del sur de Francia. Según el dualismo moderado Satanás es sólo un ángel que se ha revelado contra Dios, que por su culpa tienta y levanta a los demás a la rebelión y al castigo que se derivó. En el catarismo del dualismo radical Satanás asume el principio antitético al Dios bueno, por lo que se transforma en un principio malo, creador de la materia, retomando así antiguos principios maniqueos. Satanás conseguiría incluso engañar a los mismos ángeles presentándoles a ellos las seductoras bellezas de la Tierra y en particular la fascinante belleza de las mujeres y la ambición del poder. Muchos ángeles le siguieron y fueron hechos prisioneros de la materia, siendo esta prisión su infierno. Según estos cátaros no existe otro infierno tras la muerte, el mundo material en el que vivimos es el infierno, la incorporación a él es ya una condena. Los ángeles serían esclavos para siempre de este mundo si el Dios bueno en su infinita misericordia no hubiese encontrado una vía de salvación. Puso entonces en medio del Paraíso un libro con 7 sellos, del que habla el Apocalipsis invitando a todos a leerlo y a cooperar en consecuencia, pero cada ángel que habría este libro se desmayaba cuando aprendía lo que quería hacer. Al final uno de estos ángeles, Cristo tiene el coraje de aceptar el terrible encargo, descender sobre la tierra, aceptar la vida infeliz de los hombres, hasta la muerte en cruz, para poder revelar la vía de la salvación a los ángeles prisioneros en el infierno de los cuerpos. La vía era la de evitar todo contacto sexual, cualquier comida de origen sexual como huevos, leche, queso y sobre todo la carne. Según el comportamiento en el campo de la abstinencia y la renuncia cada ángel prisionero en la materia tiene la posibilidad de mejorar o empeorar su suerte. Quien hubiese obrado bien podría transmigrar de un cuerpo a otro mejor, es decir de animal a ser humano y de mujer a hombre. El que se hubiese comportado mal transmigraría de ser humano a animal.

Los cátaros radicales enseñaban la doctrina de la Metempsicosis, la transmigración de las almas, en el sentido que mi alma es un ángel caído el cual ya se ha transmigrado a través de muchos cuerpos. Tras la venida de Cristo a la Tierra se había revelado la vía de la Redención, que no es un don gratuito sino que se consigue a través de pena y sacrificio, es decir mediante la obediencia a los preceptos de la moral cátara. Además de esta observancia se tenía que recibir un sacramento especial, el Consolamiento, único sacramento cátaro consistente en el rito de la imposición de la mano derecha por parte de un perfecto considerado portador del Espíritu. Este sacramento permitía dejar el propio cuerpo terreno y unirse sin más pasos al dios bueno sin más transmigraciones. No obstante comportaba también una serie de pesadas responsabilidades, ya que quien transgrediera los preceptos de la moral y de la pureza perdía todos los efectos redentores del sacramento debiendo renovarlo.

Los que habían recibido la Consolación y vivían según las estrictas reglas de la Iglesia cátara eran llamados .perfectos.. La segunda clase era mucho más numerosa y la formaban los .creyentes.. En el ámbito de la fe cátara los .perfectos. constituían algo similar a un monje o un clérigo, le era posible también a las mujeres recibir la Consolación. La función principal de los .perfectos. y .perfectas. era la vida ascética, según las leyes cátaras, por tanto vida célibe, después predicación y la dirección de los .creyentes.. De suyo en el sur de Francia vivía muchas mujeres .perfectas. cátaras.

La mayor parte de los cátaros eran en general sólo .creyentes., que retrasaban la Consolación hasta el momento de la muerte para no deber de vivos soportar las difíciles reglas de vida que imponía la Consolación. En casos excepcionales la Consolación se podía acompañado de una especie de .suicidio ritual., que en Francia meridional se llamó .endura. (= penitencia), y que consistía en dejar morir de hambre con su consentimiento a quien hubiese recibido la Consolación.

5.- La estructura social del catarismo.

¿Qué sectores se sintieron de manera particular atraídos por el catarismo? En Francia meridional fue sobre todo la pequeña nobleza, que apoya sus deseos autonomistas sobre el carácter revolucionario de la nueva religión, con su crítica frente a los bienes temporales de la Iglesia Católica.

Otro factor, todavía no suficientemente aclarado, es la atracción del catarismo sobre las mujeres. La nueva religión penetra en los castillos de Provenza sobre todo a través de la mediación femenina. En las iglesias cátaras que admitían un único principio y profesaban un dualismo moderado, la mujer tenían muchas más posibilidades de acción que en la Iglesia Católica. No había diferencias entre .perfectos. y .perfectas., .boni ominis. y .boni mulieres. en el campo ritual. Más reservado era el catarismo radical, pero parece que también esta doctrina se haya ganado a las mujeres. La razón puede ser porque en una sociedad marcadamente masculina, como era la medieval, el catarismo ofrecía a las mujeres una interpretación del sufrimiento existencial vasta, difusa y profunda que podían superar mediante una vida ascética con la Consolación. Es sólo una interpretación.

Otro estrato propicio para el catarismo lo constituye la burguesía de Italia comunal, del norte de Francia y de Renania, por tanto el sector medio, mercantil, artesano y financiero. Por tanto no se unen sólo las clases más míseras a la nueva religión. Al revés de lo que ocurría en el valdismo, la religión cátara no se funda sobre el ideal de la pobreza voluntaria. Para ellos todo lo material es del diablo, sin distinciones.

El catarismo no llegó a los estratos cultos de la época. Tampoco encontramos en esta religión ningún teólogo o pensador de relieve. La gran difusión se debió a factores sociales y eclesiásticos, siendo sostenida por una estructura organizativa que de manera clara se contraponía a la de la Iglesia Católica. En el fondo no son una secta cristiana, sino una religión no cristiana, aunque se pueden considerar un movimiento de protesta contra algunas deficiencias de la Iglesia medieval.

La contraofensiva católica comenzará en los años 20 del XIII en tiempos de Inocencio III, el cual proclama la cruzada contra los Albigenses, y al mismo tiempo el trabajo de los predicadores con el fin de convertir a los cátaros entre los que destacará Santo Domingo de Guzmán y después los franciscanos. La cruzada durará hasta 1229 y no conseguirá eliminar completamente a los cátaros en el sur de Francia, naciendo así la Inquisición.

A partir de aquí el catarismo se convierte en un movimiento clandestino. Las formas organizativas de los obispos cátaros franceses desaparecerán hacia 1275. En esta situación cátaros franceses se van a Lombardía donde había todavía .buenos cristianos..

La última reordenación del catarismo la llevará a cabo un .Perfectus., el cual antes de su consagración era un notario y político del Conde de Foix, llamado Pedro Autier o Autieric, que accede a .Perfectus. en 1300. Bajo su influjo el catarismo de Langedoc se transforma en un movimiento clandestino que se basa en hospicios o casas privadas. La propia religión cátara se transforma en una religión de redención en cuyo centro está el Perfectus con su poder espiritual. De suyo el catarismo era una religión de redención, pero de enseñanza de un mensaje a través del cual cada uno tiene que redimirse o alcanzar la perfección.

El inquisidor dominico Bernardo Guidone busca a Pedro Autier con un mandato de captura. De suyo en 1309 es capturado, siendo condenado tras un proceso de inquisición y quemado vivo en Tolosa en 1310. Los últimos cátaros reconocidos como tales vivían en torno a 1380 en Piamonte estando en contacto con la Iglesia Bogomila de Bosnia, perdiendo así el rastro del catarismo.

6.- Los Valdenses.

Con relación al nombre se usa en italiano la forma .Valdo. para indicar el fundador del movimiento, pero parece probado que el nombre exacto fuese Valdés o Vaudés, latinizado Valdesius, de suyo las fuentes más antiguas citan el nombre de Valdesius o Valdeses. Se trata probablemente de un topónimo, pero no se sabe de qué lugar. El nombre de Pedro se le atribuyó a partir del siglo XIV por motivos apologéticos de los Valdenses, en contraposición a s. Pedro. El profesor prefiere hablar de Valdés.

La iniciativa de Valdés se inserta en un preciso contexto socioeconómico, que se coloca en una posición crítica de frente a la institución eclesiástica como se ha desarrollado tras la Reforma Gregoriana. Es un movimiento de protesta contra la aplicación de la Reforma Gregoriana.

Reforzada la centralización del poder en la Iglesia, los gregorianos habían reducido al mínimo la participación de los laicos en la vida eclesial, para aumentar la importancia de la jerarquía, del sacerdocio. El clero, que crece en número y en poder fue sometido a un rígido control para remediar su inmoralidad, es decir el concubinato, y la simonía. Pero termino con el vivir cada vez más separado del pueblo e incapaz de compadecerse de la miseria del hombre. Es una consecuencia de la Reforma Gregoriana la separación del clero con respecto al pueblo.

Las fuentes sobre la conversión de Valdés son muy pocas y de procedencia católica. El primer cronista fue un premostratense de la diócesis de Laon, el cual escribe en los años 20 del XIII Chronicon Laudunense o Anonimi Laudunensis. El segundo es el dominico Esteban de Borbone o de Bellavilla muerto hacia 1261 en Lyon, que escribe hacia 1250; su relación tiene la preferencia ya que está escrita por un inquisidor experto y bien informado que había conseguido tener conocimiento por un testigo ocular inmediato del propio evento, y se encuentra en su obra Tractatus de diversis materiis Predicabilibus, una obra típica para los mendicantes de los siglos XIII y XIV que recoge anécdotas y episodios que puedan ser útiles a los predicadores en sus predicaciones. En este tratado introduce, en un texto sobre los dones del Espíritu Santo muchas anécdotas y lo referente a la conversión de Valdés.

Esteban nos describe a Valdés como un rico mercader de Lyon que de improviso descubrió el Evangelio, para conocerlo mejor habría encargado a un sacerdote gramático traducir del latín a la lengua vulgar una selección del texto sagrado. Era una empresa costosa y Valdés la emprendió antes de deshacerse de sus bienes. Esta iniciativa se introduce en el proceso según el cual las lenguas europeas se desligan de la matriz bajo latina, inicio de las lenguas .provence..

Valdés y sus amigos comenzaron a leer el Evangelio y encontraron al Jesús del Evangelio en el contexto de una ciudad medieval, Lyon caracterizada por un régimen de tipo episcopal, es decir el señor de la ciudad era el obispo. Valdés pertenecía sin duda a la nueva clase burguesa constituida por mercaderes y artesanos, los cuales se estaban afirmando. En Lyon, como en otras ciudades de Europa, este movimiento de libertad, comunal, tendía a estructurarse de forma institucional, de suyo en un municipio con el esquema de los surgidos en el norte de Francia y en las ciudades septentrionales de Italia.

Las fuentes son unánimes en afirmar que Valdés experimentó una conversión, se deshizo de sus bienes y comenzó a predicar por las calles hacia finales de 1170-1180, quizá la fecha de conversión sea 1176-77. Los puntos fundamentales de su conversión serán: La pobreza voluntaria y la predicación. Según el cronista de Laon la ocasión para el cambio de Valdés fue la leyenda de san Alejo, el joven que dejaba la casa paterna y las riquezas para irse a oriente y que regresaba años después a su patria de Roma y vivió durante años, sin ser reconocido por los suyos, como mendicante a la puerta de su padre y bajo la escalera de la casa de su padre. Valdés abría oído por casualidad un domingo por la calle a un músico giróbago que cantaba la leyenda de san Alejo y poco después habría decidido imitarlo. Dejó a su mujer, a la que dejó sus bienes y muebles, mientras que parte de su dinero lo utilizó para instalar a sus dos hijas que confió a un monasterio. Así comienza su nueva vida.

7. Los Pobres de Lyon.

7.1.- En búsqueda de una aprobación eclesiástica (1176-1181).

Valdés no se limitaba a abrazar la pobreza añadiendo rápidamente la predicación itinerante penitencial. Esto no era nada nuevo ya que ambas cosas eran patrimonio común de muchos movimientos de pobres desde el XI. Aún el arzobispo de Lyon, que era un cistercienses, señor de la ciudad llamado Guichard presenta dificultades, no al propósito de la pobreza sino a la voluntad de Valdés de predicar. La predicación estaba reservada al clero, y el arzobispo temía que la predicación laica de Valdés pudiese favorecer o desviar la difusión de opiniones heréticas.

En 1179 se tenía en Roma el III Concilio Lateranense, es comprensible que Valdés y los suyos pensasen resolver sus dificultades con el arzobispo de Lyon acercándose a Roma y presentando al propio Concilio su proyecto de vida y acción para que fuese sancionado por el mismo. De suyo está documentada la presencia de dos .pobres. de Lyon en las sesiones del Concilio. No se puede excluir que uno e ellos fuese Valdés. Sabemos que estos dos .pobres. fueron convocados ante una comisión conciliar para tratar de cuestiones conciliares. Los Valdenses cayeron en la red de los razonamientos escolásticos, ellos no eran teólogos y no han sabido darse cuenta de la insidia contenida en las preguntas que les hicieron. Este asunto demuestra el desprecio y la superficialidad con la que es acogida la petición de los Valdenses por la Comisión conciliar.

De suyo los Valdenses no han olvidado nunca aquel momento en que vieron romperse su confianza en el concilio y quizá incluso en el clero y en toda la Iglesia. Sólo se podría encontrar una excusa para el comportamiento del concilio, todos los prelados de aquel momento estaban muy preocupados por las discusiones con el movimiento cátaro, que les parecía un peligro grave. Afortunadamente para los Valdenses, el catarismo en Francia meridional se reforzaba en concomitancia con la aparición del Valdismo. Los seguidores de Valdés no eran cátaros, quieren diferenciarse de los cátaros, pero irán siempre ayudados de su brazo en la posición a una sociedad deficiente y hostil. El cronista de Laon cuenta que el Papa Alejandro III en el Concilio habría abrazado a Valdés, aprobado su voto de pobreza, prohibido la predicación si no era con invitación de los sacerdotes.

Tras el Concilio Lateranense parece que el Arzobispo de Lyon había recobrado el pleno control del movimiento Valdense. En 1181 Valdés será convocado ante una asamblea compuesta por representantes del clero y de la nobleza de Lyon, presidida por el cisterciense junto al Arzobispo de Chartres que era el legado pontificio, Enrique de Marsi y el Abad de Altaconva. Esta comisión hace jurar a Valdés una profesión de fe. Suscribiendo esta profesión Valdés demuestra lo sustancial que era su fidelidad a la enseñanza católica, él quiere ser católico, era católico. El Valdismo no se contrapone a la Iglesia como una antiiglesia, Valdés y sus .Pobres de Lyon. quieren ser católicos e imitar la vida de los apóstoles.

En 1181 Valdés suscribe una larga profesión de fe propuesta por el arzobispo de Lyon, con lo que se demuestra claramente que Valdés no era cátaro, sino que quería ser miembro de la iglesia católica.

7.2.- Segunda fase 1182-83 hasta 1215.La Excomunión:

Muere el arzobispo Guichard en 1180, un años después es nombrado arzobispo de Lyon un inglés amigo de Tomás Becket, Jeans Bellesmains. El nuevo arzobispo tuvo rápidamente la sensación que a pesar de la profesión de fe del grupo de los pobres, éstos escapaban de su control. Surge de nuevo el conflicto entre los pobres de Lyon con la jerarquía, representada por el arzobispo. Frente a la prohibición de predicar en público, los pobres de Lyon, desobedecieron, por lo que fueron amonestados, prosiguieron y al final fueron excomulgados y expulsados de la ciudad de Lyon. Según la tradición Valdés tomo la palabra del apóstol Pedro .Es mejor obedecer a Dios que a los hombres.. Aquí se termina el testimonio histórico de Valdés, la fecha de su muerte se pone en torno al año 1206, pero el lugar de su muerte es desconocido, la tradición tardía que pone su muerte en Bohemia no tiene ningún fundamento histórico.

En 1184 en Verona el papa Lucio III condena a los Valdenses, junto con otros grupos heréticos como los humildes lombardos, por su predicación sin mandato, la bula fue Ad Abolendam . el IV concilio Lateranense ha confirmado la excomunión en 1205.

7.3.- Carácter del movimiento:

Las analogías entre la vocación de Valdés y Francisco de Asís son indudables. Como Valdés, Francisco fue conquistado por la idea de una vocación directa por parte de Dios, y por lo tanto debía evitar las comunidades ya existentes. Para ambos la pobreza debe autentificar la predicación itinerante, estos dos grandes cristianos de educación burguesa, se enfrentan al evangelio y reaccionan de una manera similar en su ambiente. No podemos saber ciertamente si el fundador de los hermanos menores se inspiró en un primer momento en la predicación de los primeros Valdenses. Entre Valdés y Francisco pasa una generación. Es probable que tuviera contacto con los Valdenses italianos, llamados .pobres lombardos..

Los primeros hermanos menores mandados por Francisco en 1218 en Alemania, encontraron algunos seguidores de los Valdenses italianos. A pesar de la analogía la originalidad de Francisco es indudable; para Valdés el centro de su vocación no es el ideal de la pobreza, sino la predicación; mientras que para Francisco el ideal de la pobreza es absoluto. Es significativo que Francisco y sus primeros hermanos llegaron a ser clérigos, aceptaron la tonsura, Francisco no expresó jamás ninguna duda sobre la autoridad del clero, sobre el carácter sacramental de los sacerdotes. Francisco de esta manera desarma la oposición de los prelados y de la curia y demuestra la lealtad hacia la institución de la Iglesia.

Francisco y Valdés entienden la obediencia al evangelio de forma diversa; para Valdés hace una distinción entre la autoridad de Cristo y la de la iglesia; mientras la obediencia de Francisco comporta la plena sumisión a la autoridad jerárquica.

A pesar de todo esto es cierto que Valdenses y los primeros franciscanos son una protesta evangélica contra la sociedad feudal y sobre todo contra la forma de la rica burguesía ciudadana.

7.4.- Tercera fase: Los Valdenses como evangelismo herético (1215-1532).

Los pobre de Lyon continuaron considerándose como católicos, su excomunión no les produjo impresión porque lo consideraron una medida injusta. Sobre la doctrina de los Valdenses en el primer decenio del siglo XIII, tenemos algunas fuentes: .Contra herejes. de Durando de Huesca, que era el jefe de un grupo de Valdenses, que se reconcilió con la iglesia con el papa Inocencio III, y que pasaron a llamarse .Pobres católicos..

También tenemos las noticias del inquisidor dominico Stefano de Borbone que ha interrogado a muchos Valdenses.

En general podemos decir que los Valdenses tienen un concepto espiritualístico de la Iglesia. Para ellos la iglesia romana visible es Babilonia, la donación de Constantino es el símbolo de una iglesia corrupta y mundanizada, y rechazan esta donación. Sacerdotes ricos son hijos del diablo y de la perdición, los decimos ofrecidos no son pagados al clero. Se rechazan todos los elementos de la iglesia católica que derivan de la institución jerárquica o tienen un relación directa con ella, por ejemplo: rechazan la confesión a los sacerdotes, la creencia en el purgatorio, las ofrendas por las ánimas del purgatorio, las indulgencias, los laicos pueden celebrar la Eucaristía si es necesario, algunos permiten a las mujeres consagrar la Eucaristía. Los buenos laicos tiene el poder de absolver como los sacerdotes. Rechazan las cruzadas a las que califican de homicidas. Los verdaderos sarracenos que hay que combatir son los demonios. Rechazan por obediencia al Sermón de la montaña, toda prestación de juramento. Entre las características que nos da Stefano está la veneración por los textos bíblicos, sobre todo los evangelios, muchos Valdenses se saben de memoria largos pasajes del Nuevo Testamento en lengua vulgar, y su método de evangelizar es recitar de memoria, en lengua vulgar, el Nuevo Testamento delante de aquellos que les quieran escuchar.

Después de la muerte de Valdés sus seguidores en Francia meridional tuvieron que vivir en la clandestinidad, sobre todo después de la cruzada contra los Albigenses que duró 15 años. Tuvieron durante estos años influencias del pensamiento cátaro. Su situación durante el siglo XIII en Lombardía fue menos precaria, pero en la segunda mitad del siglo fueron buscados y perseguidos en las ciudades Lombardas, encontrando refugio en el Piamonte donde se mantendrán en el medievo, en la zona llamada valle de los Valdenses.

Hasta el final del siglo XIII hay testimonio de ellos en el Alto Reno, en Suecia, en Baviera y Austria. En el siglo XIV están ciertamente presentes en Turingia y Sajonia. En el XV un centro importante de difusión de los Valdenses en Bohemia, en la cual se pueden insertar en el mundo religioso popular, preparando así el movimiento Husita. La ruptura con la iglesia y con su carácter minoritario y clandestino han conducido a una nueva estructura organizativa como entre los cátaros, que existían los .prefectos. y los .creyentes o adeptos., los Valdenses tiene .los hermanos., que ejercían de confesores y directores espirituales. Abandonan la predicación pública. Aparece para los .perfectos., un título reverencial .barba., del latín .barbanus., que significa .Tío., parece que es un título característico sólo de los Valdenses de los Alpes.

Se forma una organización con un jefe llamado .Mayor., una autoridad paralela a la episcopal. Pero en el fondo sea por la formulación de su fe, o por la estructuración de sus comunidades, tendrían durante todo el medievo siempre un carácter provisorio, porque se consideraron católicos, y si era posible participaban en la vida de la parroquia. Este carácter provisorio se rebeló cuando los Valdenses se encontraron con la reforma protestante del siglo XVI.

Dos barbas se acercaron hacia los reformadores suizos, para consultar sobre cuestiones de doctrina, disciplina y liturgia eclesiástica. Los contactos continúan a pesar de las diferencias existentes entre ambos grupos. En el sínodo de Chanforan en 1532 los Valdenses de los valles declararon su adhesión a la Reforma Suiza. Este es el fin del movimiento Valdense, y el nacimiento de algo nuevo, la Iglesia Evangélica. Hoy los Valdenses forman con 20.000 fieles adultos la más grande iglesia evangélica en Italia.

8.- La inquisición[1]:

Debemos distinguir la Inquisición como proceso y como institución eclesiástica.

Como proceso es el resultado de la maduración del pensamiento de la predicación occidental en el siglo XII, hasta entonces estaba en uso el proceso judicial de infamación. Este procedimiento que venía del derecho germánico arcaico requería primero una acusación de una persona que se sentía lesa en el propio derecho, sin acusador no había ningún proceso. Este proceso admitía una absolución si el imputado hacía un solemne juramento de purificación, el juramento era algo sacro-santo. En determinados casos el imputado debía acudir a otras personas honorables dispuestas a jurar sobre la inocencia del imputado. En casos excepcionales fue requerido la llamada .Ordalía., o el .juicio de Dios., que consistía en una prueba física, en la cual se decía que Dios expresaba su voluntad dando la victoria al inocente y permitiendo superar la prueba sin daño. La Ordalía podía asumir varias formas:

·       En la de fuego el imputado debía caminar sobre hierro incandescente.

·       O sacar de una caldera hirviendo, con agua o aceite, un objeto.

Si la herida curaba sin problemas, la prueba de Ordalía había sido superada y el juicio terminaba. Muy común también era el duelo como prueba, el que sobreviviera era el que decía la verdad. Objeciones de parte eclesiástica contra tales pruebas y practicas arcaicas en la justicia, son comunes en el siglo XII. El primer papa que buscó abolir esto fue Inocencio III, en el IV Concilio Lateranense en 1215. Pero de hecho continuaron durante todo el siglo XIII.

El nuevo proceso de inquisición fue un gran progreso en la búsqueda de la verdad en un proceso judicial, no más pruebas irracionales como las ordalías, sino interrogatorios, discusiones de los testimonios, procedimientos racionales y controlables, que daban al imputado la posibilidad de defenderse. Al comienzo los procesos de la inquisición eran para la disciplina del clero, este es el origen de la Inquisición, no contra los heréticos. Inocencio III pensó en disciplinar de este modo arzobispos, obispos y abades, que no estaban dispuestos a defenderse contra los procesos de infamia. No es verdad que los procesos de la Inquisición nacieran en la lucha contra las herejías, esto fue una segunda fase.

En el campo del derecho penal eclesiástico, por el derecho germánico, hasta el siglo XII, no había una institución como el .Procurador de la República., existía sólo el derecho germánico, sin acusador no podía haber ningún proceso. El juez competente intervenía sólo sobre la base de una acusación.

Con respecto a las herejía la Iglesia buscó defenderse con medios espirituales, disputas y si es necesario con la excomunión. En torno al año 1200 crece la convicción de que este forma de proceder no es suficiente, de hecho la primera etapa de la Inquisición como una institución, es la bula del papa Lucio III, Ad Abolendam, sobre el 1184 en Verona, con la presencia del emperador Federico Barbaroja; esta bula era directa contra el crecimiento de las herejías en las ciudades Lombardas (Valdenses, cátaros, etc.). En esta bula el papa Lucio, hace una disposición del papa Alejandro III dándole validez general a la actuación de los jueces. Entró en el C.I.C. de Gregorio IX, que fue válido hasta 1917. El contenido decía que el obispo en cuanto juez ordinario de todos los cristianos en su diócesis, con ocasión de la visita canónica, que debía hacer cada dos años, debe de buscar los heréticos sin esperar la acusación formal. Aquí está el comienzo de la Inquisición.

En 1199 Inocencio III con la bula Vergentis, confirmó la disposición de su predecesor de 1184, añadiendo severas sanciones y declaró la herejía como una culpa de Lesa Majestad. Concepto que se deriva del derecho romano, en el sentido de quien reniega a Cristo comete una culpa más grave del delito de Lesa Majestad, castigado con la muerte según el derecho romano[2].

Inocencio aplica las penas previstas sin olvidar que la Iglesia no debe olvidar el deber de la misericordia. Inocencio no habla de la pena de muerte en la bula Vergentis. El IV Concilio Lateranense transformó estas normas en leyes comunes de la Iglesia, en la Constitución III sobre los heréticos. El concilio confirmó la legitimidad de la investigación de parroquia en parroquia, el comenzar el proceso sin necesidad de esperar una acusación, habla de la confiscación de los bienes y la cesión de los condenados al brazo secular, que debía llevar a cabo el castigo. Queda así fijado en líneas esenciales los procesos de la Inquisición. El papa Honorio III sigue por este camino y en Abril del 1226, el rey francés Luis VIII, empeñado en la guerra contra los albingenses, con la propuesta del cardenal delegado, emanó una ley importante para el desarrollo de la Inquisición, en la cual todo herético, condenado por un tribunal episcopal, debía ser castigado con la muerte. Aquellos que ayudaran a los heréticos serán acusados de infamia. Esta ordenanza es el modelo de toda la legislación eclesiástica sucesiva. La ayuda principal en la lucha contra las herejía para la Iglesia debía ser el emperador.

Federico II en su coronación en Roma 1220, emanó algunas leyes que pueden considerarse como anticipo de la curia romana. Según estas los heréticos condenados por la Iglesia son enviados al exilio, y confiscados los bienes. Con este edicto recibe el carácter imperial. En 1124 Federico II decretó la pena de se quemado para aquellos heréticos Lombardos que fueran condenados por la Iglesia. Estas disposiciones pasan después a Sicilia y a Alemania. El papa Gregorio IX acoge en 1231 aquellas constituciones de Federico II, en la legislación pontificia, para los herejes impenitentes la pena de morir quemado. Pone la ley de Federico y otras leyes en el Registro Papal. Podemos ver la colaboración existente entre emperador y papa en estos hechos.

Hacia 1230 se verificaron algunos hechos que son el preludio de la constitución de una inquisición papal. En el siglo XIII la inquisición de los obispos no sólo era muy lenta y agobiante, sino que además era un peso añadido para los obispos, los cuales estaban ya muy ocupados. La inquisición papal fue concebida como suplementaria y complementaria a la de los obispos, la cual no fue tocada por la legislación pontificia. Pero está claro que en realidad el poder episcopal fue disminuido como consecuencia de la más eficiente inquisición papal.

El organizador de la inquisición papal será el Papa Inocencio IV con la Constitución Ad extirpanda (15.5.1252). Encargo el cargo de inquisidores en primer lugar a los Dominicos y después también a los Franciscanos, los cuales hasta este momento sólo se emplearon en la represión de la herejía sólo de un modo marginal. De este modo a la predicación antiherética se une también la represión de la herejía, lo que produjo un gran daño a la cura de almas de los Franciscanos, produciendo también un gran daño en la propia orden.

Para el uso de los inquisidores surgieron tratados y manuales, en los cuales las herejías venían explicadas de una manera detallada, aunque excesivamente polémica, siendo una fuente para conocer las doctrinas heréticas combatidas por los inquisidores. No faltan también las descripciones de los duros métodos utilizados para combatirlas. Uno de estos manuales, el más completos, era la Practica Inquisicionis ereticici brabitatis escrito por el dominico Bernardo Guidonis. Fue escrito en 1323-24.

El inquisidor, tras su llegada a un sito, hacía venir a todos los habitantes de esa zona. En un discurso público intimaron a aquellos que se sentían culpables de herejía de presentarse espontáneamente a los inquisidores dentro de 15 días o un mes, que era el .tempus gratiae. o .tempus indulgentiae., el .mes de respirto.. Todo el que se confesó culpable sin que otro supiese antes de su herejía se salvó con una penitencia muy ligera y secreta. El que ya era conocido como herético y se presentó en ese momento espontáneamente, recibió sólo penas eclesiásticas como la obligación de una peregrinación, ayuno,..., no la cárcel o la pena de muerte.

Tras el tempus gratiae venía la segunda fase llamada .edictum fidei., obligando a todos, bajo amenaza, de denunciar a todos los que eran conocidos como herejes o sospechoso de herejía, bastaba la mínima sospecha. Los acusados que no se presentaron espontáneamente fueron llamados delante del tribunal o arrestados. Al acusado se le presentaba la acusación, seguía un juramente de parte del acusado de decir la verdad y el interrogatorio. Del nombre .inquiesta. procede el apelativo de .inquisición..

Testigos y acusados n son enfrentados. El enemigo mortal de un acusado no era admitido como testigo. Si el acusado, a pesar de las acusaciones que le incriminaron, no se confesó culpable, se procedía primero a la pena de cárcel, para que venciera su resistencia. Si la cárcel no bastaba se unía la tortura. Inocencio IV permitió el uso de la tortura en el proceso de inquisición en su Constitución de 1252. Si el acusado no confesaba la culpa, ni siquiera bajo tortura, debía ser dejado libre. Por tanto no se podía emanar una sentencia sin pruebas claras o confesiones de la culpa, lo cual procede del hecho que el Derecho Medieval no conocía una sentencia o condena que se basase sólo en indicios. La tortura se podía sólo usar en vista a una confesión, no después como un castigo.

Los formularios de los Manuales para los inquisidores nos informan de que las penas impuestas eran normales actos de expiación como ayunos, obras de caridad, peregrinaciones a célebres santuarios, servicios en Tierra Santa, signos infamantes para endosar en los vestidos (las .cruces heréticas. para que todos supiesen que era un condenado por herejía, confiscación de los bienes, para los casos graves, sobre todo para los obstinados y los reincidentes, flagelaciones , encarcelamientos, consigna a la autoridad temporal para la .animadversio debita., la cual muchas veces significaba la muerte en la hoguera.

Sobre el número de los quemados en la hoguera y los ajusticiados no hay un cuadro preciso. Contra los Cátaros en el sur de Francia e Italia Septentrional se procedía con dureza. Con excepción de los casos de mayor dureza, como el inquisidor Corrado de Magburgo (1231), la pena de muerte por herético no era la regla. De las investigaciones de los últimos años se deriva que el número de las personas castigadas por la inquisición en el tardo Medioevo serían bastantes miles, aunque las sentencias de la mayor parte de estos casas estaba relativamente ligera. Por ejemplo Bernardo Guidonis OP ha pronunciado en Toulouse entre 1308-1323, 930 sentencias: 42 penas de hoguera, 132 cruces, 9 peregrinaciones, 143 servicios en Tierra Santa con los cruces, 307 encarcelamientos, 69 casos de exhumación de muertos, 22 destrucciones de casas de heréticos y 139 absoluciones.

Ningún católico piensa hoy en justificar la inquisición. Para entenderla debemos considerar algunos elementos fundamentales para la Edad Media, ya que en esta época la fe cristiana penetraba en todos los sectores de la vida pública o privada, ejerciendo un influjo determinante sobre todo y sobre todos. Al hombre medieval el herético religioso le aparecía igual que un revolucionario político o un terrorista político de hoy, que con su obra intentaba subvertir o destruir el orden público, o los principios básicos sobre los que la Iglesia o el Estado fundaban su existencia.

Es cierto que había estados y teólogos que condenaban el uso de violencia y la represión religiosa, pero si pensamos en la gran estima que se alimentaba en la Edad Media por la verdad en general y por la verdad religiosa en particular, que se identificaba perfectamente con la que enseñaba la Iglesia, el problema de los heréticos que rechazaban esa única verdad, se nos presenta bastante distinto de nuestro modo de pensar. ¿Era mejor seguir la verdad con dureza o con la caridad indulgente? El creyente medieval estaba convencido que la dureza era necesaria para el bien común de la sociedad. Incluso los reformadores como Lutero, Melantone o Calvino compartieron esta teoría y actuaron en consecuencia.

Los procesos contra los heréticos y la persecución de las brujas continuaron de suyo en la Edad Moderna, también en el campos protestante, y terminaron el siglo XVIII, gracias al concepto de tolerancia desarrollado por el Iluminismo, que había perdido la confianza de conocer la verdad.

La inquisición papal medieval fue reorganizada en 1542 por Pablo III con la institución de un tribunal de apelación en Roma llamado .Sacra Congregatio Romanae Universalis Inquisicionis seu Sancti Officii.. La historia de esta Congregación todavía no está escrita y no lo será en mucho tiempo, ya que su archivo está cerrado. En los últimos años la actual Congregación, con un nombre nuevo dado por Pablo VI en 1965, se llama Congregatio pro Doctrina Fidei, ha dado el permiso a algún estudioso para algunos temas concretos.

La llamada Inquisición Española fue mucho más conocida en el mundo. Se instituyó a finales del XV en España, teniendo un carácter diferente al estar estrechamente unida al Estado. Originariamente se dirigía contra los convertidos del judaísmo y del Islam, de los que se sospechaba de su conversión al cristianismo. Más adelante irá contra los protestantes en España. Su organización estaba muy centralizada, situándose en la cabeza un Gran Inquisidor. Esta Inquisición Española fue suprimida en 1820.

CAPÍTULO II

INOCENCIO III (1198-1216).

EL APOGEO DEL PAPADO MEDIEVAL

 

1.- Fuentes.

En cuanto a las fuentes tenemos los Gesta Inocencio III Papae, una especie de crónica basada en los materiales del Archivo Pontificio, escrita por un curial (1203/1208), pudiendo ser un añadido los últimos capítulos.

La segunda fuente son los Registri del papa. Con este papa comienzan los Registros papales que fijan en grandes volúmenes de pergamino la expedición de documentos de la curia y también en parte de las entradas. Documentan la actividad del papa y son un instrumento de trabajo para la curia, son la memoria de la curia.

Los Registros originales se han conservado sólo de nueve años de pontificado. Lo años 3º y 4º solo se han conservado en fragmentos. Los años 13-16 están dispersos, pero su contenido ya se publico en 1635.

Junto al Registro oficial existe también uno secreto del papa, llamado Regestum Inotentii Tertidi super negotio Romani imperidi (R.N.I.). Este Registro lo comenzó Inocencio III en la lucha por el trono imperial y va de 1199-1209, siendo una fuente muy importante para las concesiones políticas de Inocencio III.

Debemos hacer referencia a otras obras del papa como sus Sermones, la obra teológica del Cardenal, una obra de mucha difusión aunque no muy original, De miseria humanae conditionis o De contentu mundo. Otra obra es el De Misarum misteridis o De Sacro alteris misterio, en la cual se encuentra una descripción de la misa papal.

2.- Biografía.

El sucesor del anciano Celestino III era el cardenal más joven del colegio llamado Giaccomo Lotario di Senni que era el titular de la Iglesia de S. Sergio y S. Bacco al Foro, sólo tenía 37 años. Procedente de una familia noble se había formado en los dos más importantes centros de su tiempo, París y Bolonia, adquiriendo grandes conocimientos de Teología y Derecho Canónico. Su maestro en Bolonia fue Hugucco, autor de una gran Summa al Decreto de Graciano.

Había sido admitido al colegio cardenalicio por su tío Clemente III, pero su sucesor, Celestino III le había alejado y tenido apartado de la curia por una vieja rivalidad familiar. Por todo ello su personalidad no era muy conocido.

Fue elegido el 8.01.1198 y con la imposición de la capa roja se convierte en papa, pero sólo era diácono. Es ordenado sacerdote el 21.02, siendo consagrado obispo al día siguiente. Era un trabajador enérgico, tenaz e incansable. Estaba siempre concentrado sobre las cosas prácticas y factibles, con la mente metódica y ordenada la cual estaba en grado de correr con rapidez los elementos esenciales de un problema. Hombre de gran imparcialidad. Junto a esto tenía una inteligencia superior que le situaba por encima de sus contemporáneos.

3.- Programa. De la .Plenitudo potestatis..

Pocos papas se han identificado tanto con su oficio como Inocencio III. En su obra dirigida hacia la cristiandad estaba guiado por una rígida seriedad de costumbres y por una sincera piedad, que sus adversarios no podían rebatir. Sobre todo tiene una clara conciencia de la incomparable dignidad de sus posición. No se limitó a ser .Sucesor y Vicario de Pedro. sino .Vicario de Cristo., definición que pasará a sus sucesores como título oficial.

El término era más antiguo, siendo usado por Eugenio III, pero sin tanta constancia. La potestad vicaria del papa se crecía gracias a ello. La concepción de este Vicariato de Cristo se convierte para Inocencio III en una idea central de la cual extrae la conclusión de que con su vestido oficial está puesto entre Dios y los hombres, es menos de Dios pero más que el hombre. En el fondo es la idea de la soberanía del papa según se había desarrollado desde la reforma gregoriana. Esta supremacía del papa en relación con la Iglesia, en cuanto congregación de todos los fieles se expresaba con el término derivado de León I (siglo IV), Plenitudo potestatis, el cual correspondía al Vicariato de Cristo que tiene el papa basado en el poder de Pedro.

De aquí derivan las frecuentes aserciones de Inocencio, según el cual la posición monárquica el papa se funda sobre plenitud del poder que sólo él tiene. Afirmará en más de una ocasión que esa plenitud es esencialmente diversa de la jurisdicción de los obispos, los cuales son sólo llamados a tener una participación limitada de la cura pastoral, mientras al Vicario de Cristo se le encarga el cuidado de toda la Iglesia. Con esta finalidad es dotado de una autoridad que no conoce ningún límite en el ámbito del Derecho eclesial positivo. El papa tiene el derecho de intervenir en las causas de toda la cristiandad sin proceder por vía jerárquica e incluso sin vínculos dados por el derecho positivo. Inocencio remite con decisión al hecho de que la jurisdicción de cualquier miembro de la jerarquía tiene origen en la plenitud de poder del papa. Por ello los obispos mirando al papa podrán decir que .de su plenitud todos nosotros hemos recibido gracia tras gracia..

La supremacía del papa se explica también por que las palabras del profeta, .Te he puesto por encima de naciones y reinos., fueron consideradas por Inocencio III directamente aplicables al poder del Papa en su función oficial. Así la .Plenitudo potestatis. se manifestaba sobre todo en la pretensión papal de una jurisdicción de amplio abanico; ya que el cuerpo de los cristianos estaba encargado al papa, era competencia del papa gobernar este cuerpo de manera que al final consiguiese su último fin, es decir la salvación. De aquí derivaba la exigencia papal de una jurisdicción universal, que Inocencio basaba en la suposición de que el pecado destruyese la sociedad cristiana. Cada vez que había pecado en la sociedad cristiana entraba en juego la jurisdicción papal; como decía Inocencio .Ratione pecato el papa tiene el derecho de intervenir como árbitro en cada disputa, aunque fuese secular, temporal o montana..

Desde este punto de vista se entiende la pretensión del papa de ejercer un control sobre los príncipes seculares, como su prerrogativa de decidir quién es el protector universal de la Iglesia universal de Roma en el cargo de Emperador. Así es fácil comprender por qué el papado dedicó tanto cuidado en la elaboración de un Ritual de Coronación del Emperador. El propio Inocencio ordenó la composición de un nuevo Rito de Coronación Imperial que desarrolló el simbolismo de los ritos anteriores. El rito que deseaba presentaba la supremacía del poder papal de manera simbólica y acentuaba con decisión el papel del papa, en cuanto dispensador del poder imperial, lo que se expresa simbólicamente en el rito. Será el último rito para las coronaciones imperiales en toda la Edad Media.

Durante el pontificado de Inocencio III la Plenitudo potestatis se expresó con bastante frecuencia en alegorías que podían comprender fácilmente sus contemporáneos. Una de ellas era la de las .Dos Espadas., que había sido formulada definitivamente por S. Bernardo de Claraval siendo aceptada en todo el Medioevo como alegoría del poder supremo. La base era el pasaje de Lucas 22, 38: .Señor aquí hay dos espadas. El respondió: Basta.. Según esta teoría el papa poseía ambas espadas, la espiritual, que llevaba en persona, y la temporal que confiaba a los príncipes seculares para que la administrase según la voluntad del papa. Inocencio III aplicó esta alegoría en su Rito de Coronación Imperial en cuanto el papa en aquel momento confería al emperador la espada, para demostrar de quién la había recibido el emperador su poder.

Otra alegoría era la del .Sol y la Luna., en la cual la Luna, el emperador, recibía la luz del Sol, el papa. A veces la relación entre papa e imperio o poder civil se representa con la alegoría del .Alma y el cuerpo., el Alma como elemento vivificador correspondía el papel del papado en la cristiandad, mientras la cristiandad asumía el papel del cuerpo, que no puede vivir sin el alma, el papa..

En los últimos decenios la investigación se ha centrado en cómo era posible conciliar la pretensión del papa de dirigir el mundo como Vicario de Cristo, Rey y Sacerdote, y la exigencia, cada vez más amplia, de autonomía de los soberanos seculares. Se preguntan si el pensamiento de Inocencio III era teocrático o dualista. El debate no se ha terminado. Quizá lo más correcto sea hablar de un polaridad, de una unidad en tensión entre dos posturas que se deben considerar de igual manera. Es cierto que estaba infravalorada la autonomía de los laicos, aunque admitamos un cierto dualismo. Inocencio se fundaba en una serie de derechos concretos que se habían reconocido al papado a partir de la reforma gregoriana y que habían sido retomados por Inocencio III y dilatados en todo lo posible. Estos derechos estaban unidos a su tiempo, Inocencio lo sabía y actúa en consecuencia. La postura de Inocencio en las situaciones concretas era bastante elástica, nunca rígida, su política será realista, mientras que sus sucesores, queriendo conservar su tradición, se cerraron en posiciones rígidamente hierocráticas, equivocándose (Inocencio IV y Bonifacio VIII).

4.- Actividad del Papa.

Son cinco los objetivos que emergen de la actividad pontificia de Inocencio III en los cuales intenta realizar sus ideas sobre la Plenitudo potestatis.

1.    Poner orden en Roma y en el Estado Pontificio.

2.    Establecer el justo orden en el Imperio y en los demás estados cristianos.

3.    Organizar una Cruzada para la liberación de Tierra Santa.

4.    Luchar contra los movimientos heréticos.

5.    Reformar la Iglesia.

Este basto programa no es nuevo en absoluto, sólo retoma los temas presentes desde la reforma gregoriana. Sí es nuevo su empeño y energía en el traducir estos objetivos en la práctica.

4.1.- Poner orden en Roma y en el Estado Pontificio.

Cuando Inocencio III llegó al gobierno de la soberanía papal en Roma y en el Estado Pontificio no quedaba mucho. El día después de su coronación indujo al prefecto de la ciudad, Pietro de Vicco, nombrado por el Emperador Enrique VI (+1197, Messina), a someterse y prestar juramento de vasallaje. El representante del emperador, que se había considerado dueño de Roma y dl Estado de la Iglesia, se convierte así en un empleado del papa. También los barones del Estado prestaron al papa el juramento feudal de fidelidad. Con todo ello se restauró la soberanía pontificia en Roma y en el Patrimonium Petri, en el ducado de Roma.

En estos momentos iniciales había conseguido también Inocencio III una considerable ampliación del Estado de la Iglesia con las .recuperaciones., entendiéndose por ello la reconquista de los territorios perdidos y la realización de antiguas pretensiones. Las adquisiciones se basaban sobre las promesas de donaciones hechas por Pipino y Carlomagno, aunque la ejecución de estas promesas nunca se había llevado a cabo en su integridad. La Curia tenía una gran memoria y no había olvidado nunca estas promesas. Por ello en 1192 el tesorero Censo, futuro papa Honorio III había reunido con la ayuda de algunos colaboradores en su Liber Censuum todos los impuestos que se debían a la Iglesia romana. En ella se habían incluido también las donaciones y títulos jurídicos relativos a la Iglesia de Roma, privilegios y contratos realizados en otro tiempo con ella. También se incluyó la Vita Adriani del papa Adriano I del Liber Pontificalis sobre las promesas que una vez le había hecho Carlomagno en el siglo VIII.

Los primeros pasos para conseguir estas promesas ya los habían dado algunos predecesores de Inocencio III. De suyo poco antes de morir Celestino III, en un escrito de Ascoli había declarado que .sobre la base de los privilegios toda la marca de Ancona pertenecía al Patrimonio de San Pedro., y en otro escrito pretendió que las ciudades y los castillos debían prestar juramento de fidelidad con el fin de que .toda la marca de Ancona fuese de nuevo unida al Patrimonio de la Iglesia de Roma.. Lo cierto es que nunca había pertenecido, eran sólo pretensiones.

La improvisa ruptura de la soberanía alemana en Italia tras la muerte de Enrique VI ofreció a Inocencio la ocasión de conseguir lo que su predecesor había planteado sin conseguirlo. Puso a su servicio la gran aversión manifestada por todas partes hacia los alemanes y el naciente sentimiento nacional de los italianos.

La incorporación del ducado de Spoleto al Estado Pontificio fue una empresa fácil. El gobierno temporal y espiritual fue encargado al Cardenal Diácono Gregorio de Santa María en Aquiro en calidad de rector y representante del papa. Lo mismo ocurrirá en la marca de Ancona. Con estas anexiones el Estado experimenta una gran ampliación y los planes del papa habían dado un paso adelante. Por otro lado no podrá realizar todo lo que quería, como la incorporación fallida de la Romagnia sobre todo por el comportamiento negativo del Arzobispo de Rávena que tenía pretensiones de posesión sobre el territorio. El papa no pudo persuadirlo. Tampoco conseguirá la posesión de los bienes de la Condesa Matilda. De Toscana sólo incorporara una franja de territorio al Estado Pontificio, en el límite meridional, que comprendía a la ciudad de Montefiascone. Por último señalar la adquisición del Condado de Sora en el límite meridional del Estado, primero posesión del Condado de Sicilia y después pasa a la Iglesia por cesión de Federico II.

Los grandes proyectos de Inocencio con respecto a la posesión de territorios de la Iglesia fueron así sólo realizados en parte, pero lo que consiguió era muy considerable. Cuando murió la superficie territorial del Estado de la Iglesia había crecido en el doble de territorio y se extendía transversalmente en Italia central de mar a mar dividiendo así el territorio de Italia Septentrional del perteneciente al Reino de Sicilia. Este Estado de la Iglesia había sido sustraído del ámbito del poder imperial y subordinado sólo a la soberanía del papa, por lo que se justifica el apelativo de .Nuevo fundador del Estado Pontificio. para Inocencio III o .Verdadero Fundador del Estado Pontificio.. La política de las .recuperaciones. estaba indisolublemente unido al rechazo de Inocencio en admitir la existencia de un .Rey de los Romanos., pero los futuros emperadores e incluso los papas todos se consideraron, incluso antes de la coronación imperial, Reyes romanos.

4.2.- Establecer el justo orden en el Imperio y en los demás estados cristianos.

4.2.1.- La contienda por el trono del Imperio y la postura de Inocencio III.

La rápida eficacia inicial de la política de las .recuperaciones., a favor de la ampliación del Estado Pontificio, se debió a la no ocupación del trono tras la súbita muerte de Enrique VI en septiembre de 1197 en Messina a causa de la malaria. En noviembre de 1198 murió su mujer Constancia, hija del Rey Rugero II de Sicilia, la cual había establecido en su testamento que el papa debería asumir la tutela del hijo Federico Rugerio y la regencia del Reino de Sicilia durante todo el período de minoría de edad del Rey. Inocencio III aceptó este encargo con satisfacción, sin adivinar la responsabilidad y las penas que 10 años de regencia le traerían.

4.2.2.- Inocencio III y el Imperio.

Con la muerte de Enrique VI se produce el inicio de un período de total confusión originado por las controversias por el trono imperial. En este asunto el papa tiene una posición de primera importancia. Enrique VI en diciembre de 1196 había obtenido de los príncipes alemanes  que su hijo Federico Rugerio fuese elegido Rey en Francfurt, pero tras su muerte los príncipes no quieren estar ligados a aquella elección, sobre todo porque a la elección no le siguió la coronación, la cual habría asegurado su derecho real. Por ello la elección se considero no válida. La mayoría de los príncipes del partido Svevo decidieron ofrecer la corona al Duque Felipe de Svevia, el hermano más joven del difunto emperador. Una minoría hostil a esta dinastía propuso a un adversario del difunto emperador, Otón de Brunsbick, que se convertirá en el emperador Otón IV de la Casa Welfa. Esta última elección había sido recomendada por el Rey inglés Ricardo Corazón de León, tío del propuesto.

Con respecto al acto de coronación ambas presentaron defectos formales. Felipe fue coronado en Maguncia por el Arzobispo Borgognone de Tarantasia, pero con las insignias reales que se encontraban en posesión suya. Otón lo será por el Arzobispo Adolfo de Colonia en Aquisgrán, sólo que con otras insignias no las reales.

Por tanto fue una doble elección que provocó un guerra civil en Alemania por más de un decenio. Ambos elegidos sabían que era decisiva la posición tomada por el papa y sus próximos. Ambos intentaron conquistar a Inocencio III, siendo una buena ocasión para que el papa demostrara la Plenitudo potestatis. Al comienzo se mantendrá neutral y sólo, de una manera gradual, con mucha prudencia manifiesta su postura de reserva, aunque desde el principio quería que la corona se asignara a Otón.

A primeros de mayo de 1199 Inocencio publicó un escrito dirigido a los príncipes de Alemania en el que deploraba los grandes daños de los que eran culpables por su doble elección, y subrayaba cuanto estaba interesado como papa por el asunto. En el caso en que los príncipes no asumiesen su deber y no actuasen para salvaguardar el honor y la dignidad del imperio mediante una nueva armonía, él daría su favor al que lo merece más, lo cual era una amenaza.

El 28 de mayo de 1199 un gran número de príncipes eclesiásticos y seculares que estaban de parte de Felipe hicieron una presuntuosa declaración, escrita y publicada en Spira, piden que el papa concediese su favor a Felipe como el soberano elegido legítimamente por ellos y ansiaban que con rapidez conducirían a Felipe a Roma para la coronación imperial. Al final se lanzaron contra la política del papa en la zona meridional de Italia (el problema de las .recuperaciones.). A esta declaración respondió el papa con un escrito en el que rebatía punto por punto, dejando muy claro que le correspondía a él conferir la corona imperial.

La respuesta verbal que en público consistorio le da al enviado de Felipe, el preboste Federico de Strasburgo, comenzaba con un largo discurso sobre la preferencia del poder sacerdotal sobre el real y sobre varias cismas ocurridos tanto en el imperio como en la Iglesia. Inocencio le reprocha por qué no se han dirigido con rapidez a la Sede Apostólica para un asunto como este que afectaba a toda la Iglesia, la cual estaba sobre todo interesada en estar en primera y última línea; en primera línea ya que la Iglesia había transferido el Imperio de Oriente a Occidente, y en última línea ya que le correspondía al papa conferir la corona imperial. (RNI nº 18).

En RNI nº 18 se recoge por primera vez la teoría de la .translación del Imperio. de Oriente a Occidente por obra del papado, dice así: .Aún hubiera sido necesario dirigirse primero a la Sede Apostólica, a la cual este asunto compete en primera y última línea, ya que esta transfirió el Imperio de Oriente a Occidente, y en última línea por que ella confiere la corona del Imperio.. Con estas palabras el papa pretende el papel del árbitro de la disputa de la corona de Alemania. El lo motivó con la relación del Reino Teutónico con el Imperio, lo cual se realizaría en el momento de la coronación de Carlomagno (800). Esta teoría de Traslación del Imperio mediante el papa se hace doctrina papal desde Inocencio III, siendo una visión muy unilateral del acto del 800.

Inocencio reconocía el derecho de los alemanes de elegir su propio rey, pero la promoción del mismo al estado de emperador era competencia del papado, ya que la Sede Apostólico transfirió el Imperio desde Ortiente. Para el papado el emperador era un funcionario del papa creado expresamente como su brazo fuerte universal. En esta visión el emperador refleja la universalidad de la Iglesia Romana. Por ello la constante referencia a la alegoría del Sol y la Luna. El emperador tenía competencias específicas en esta visión y con el fin de realizarlas el papado le concedía pleno poder, por lo que el poder imperial estará bajo la vigilancia del papado.

El 5 de enero de 1201 Inocencio manifiesta su decisión sobre su preferencia en un discurso realizado en un consistorio secreto, en la famosa Deliberatio: .Deliberación del papa Inocencio sobre la cuestión imperial relativa al Rey elegido.. El papa repite aquí que la contienda por el trono es competencia de la Sede Apostólica de modo absoluto, repitiendo la teoría de la translación, y afirmando que al papa le correspondía la consagración, la coronación y la investidura del propio imperio. Todo esto había sido reconocido por Enrique VI cuando ofreció una esfera de oro en su investidura por Celestino III en abril de 1191.

Inocencio examina en la Deliberatio a los 3 candidatos: Federico, Felipe y Otón, bajo tres puntos de vista: derecho, conveniencia y oportunidad. Su minuciosa consideración de los pros y contras, todo ello determinado por sus intereses, llega a la conclusión de que el favor apostólico se inclina por Otón. No obstante por el acontecimiento de 1201-3 referido a Otón, debido al insistente apoyo diplomático del papa, la causa Welfa comenzó a perder interés entre los príncipes alemanes. Propiamente esta intervención papal a favor del Welfo provocó la oposición del partido Svevo.

En enero de 1202 una asamblea numerosa de príncipes en Vamberga protestó contra la ingerencia del delegado pontificio en la elección de un rey alemán que no esperaban. Se mantienen por tanto unidos a Felipe del que se hacían garantes si fuese obediente a la Sede Apostólica, y piden para Felipe la coronación imperial.

A esta protesta, que fue llevada a Roma por una delegación, el papa responde con la Decretal Venerabilem. Esta Decretal más tarde fue introducida en el Corpus Iuris Canonici hasta 1917. Reconoce en ella Inocencio que los príncipes alemanes tenían el pleno derecho de poder elegir el rey que después debía convertirse en emperador, pero habían recibido este derecho de la Sede Apostólica que con respecto a la persona de Carlomagno había transferido el Imperio de Oriente a Occidente. Los príncipes debían saber que le correspondía al papa el examen de la persona elegida, dado que era el papa el que debía ungir a esta persona, consagrarla, coronada; de otra manera se encontraría en la situación de tener que consagrar y coronar eventualmente a un excomulgado, un tirano, un loco, un hereje o un pagano sólo porque había sido elegido por los príncipes. No se metía con la elección pero afirmaba que Felipe de Svevia era menos apto para la dignidad imperial con relación a Otón.

Inocencio pensaba que con estas palabras se habría terminado la controversia en Alemania, pero por el contrario Felipe ganó terreno. En 1205 Otón permanece prácticamente solo. El Arzobispo Adolfo de Colonia, al cual Otón debía particularmente la elección, se puso de parte de Felipe y le corono junto con su consorte el 6 de Enero en Aquisgrán. En este momento, cuando la situación estaba ya casi perdida para Otón, Inocencio III empezó a darse cuenta que era imposible gobernar sólo sobre la base de ideas abstractas, pero demostró su sobriedad y flexibilidad. Se dio cuenta de que Felipe estaba dispuesto a hacer algunas concesiones no contempladas con anterioridad, estando casi decidido a ponerse del lado de Felipe. Poco antes del acuerdo, el 21 de junio de 1208, Felipe es asesinado en Banberga siendo el asesino el conde palatino Otón por una venganza privada.

Esta muerte cambió totalmente el curso de los acontecimientos. Otón aprovecha esta inesperada oportunidad e intentó de hacer lo posible para volver a su antigua posición. La guerra civil ya duraba 10 años en Alemania provocando un cansancio general. También Inocencio quiere terminar con la lucha y promete a Otón la coronación imperial, ganando incluso el apoyo del partido Svevo. Así el 4 de octubre de 1209 en la Basílica de San Pedro tiene lugar la coronación de Otón IV.

Tras la coronación Inocencio se dará cuenta poco a poco de haber elegido el candidato equivocado. Otón una vez coronado no pensó mantener sus solemnes juramentos prestados al papa y se comportó rápidamente como los emperadores de la dinastía Sveva anteriores a él. Se manifestó como político sin escrúpulos que aspiraba a la restauración del poder imperial, también en Italia. Inocencio desilusionado intentó primero influir en Otón con exhortaciones y admoniciones sin resultado. En una carta a los obispos alemanes el papa expresa su profunda desilusión de haberse fabricado él mismo la espada que le hería y hace propias las palabras pronunciadas por Dios sobre el rey Saúl .Me arrepiento de haber hecho rey a este hombre..

Cuando Otón intentó en noviembre de someterse el Reino de Sicilia, el papa pronunció la excomunión contra el emperador, que fue repetida solemnemente el Jueves Santo del año siguiente. Fueron declarados nulos todos los juramentos de fidelidad prestados a él, pero no tiene lugar una destitución formal. En esta situación un grupo de príncipes alemanes realizaron una reunión en Norimberga en septiembre de 1211, con el apoyo del Rey francés Felipe Augusto y con la aprobación de Inocencio III, eligieron al joven Federico como Rey de los Romanos y futuro Emperador. La noticia de la elección provocó que Enrique IV interrumpiese la campaña del Reino de Sicilia y volviese a Alemania, aunque ya era un poco tarde.

El 9 de diciembre de 1212 se celebró en Maguncia la coronación de Federico. Sabía que sin el apoyo del papa no se hubiese podido realizar y dará las gracias a Inocencio en 1213 con una bula de oro en la que reconoce al papa las propiedades recuperadas en Italia y la libertad de elección y apelación de las iglesias alemanas; de este modo es reconocida legalmente por el imperio la ampliación del Estado Pontificio y la eliminación del influjo del Rey, hasta ahora ejercido, sobre la Iglesia Alemana.

La solución definitiva de la lucha entre los Svevos y los Wuelfos se llevó a cabo en la Batalla de Bouvines el 27-7-1214, en la que el rey francés Felipe vence al ejército inglés de Otón IV. El rey francés envió con un gesto inequívoco el Aguila Imperial dorada sustraída en la batalla a Federico. Cuando la ciudad de Aquisgrán abrió las puertas a Federico en 1215, éste se hizo coronar de nuevo en la catedral y subió al trono de Carlomagno y cerró con su mano el cofre de oro donde estuvieron los huesos de Carlomagno. En esta misma ocasión tomó también Federico la cruz, cosa que traerá tantas graves consecuencias, pero con este voto de cruzada quería expresar  que era su intención llevar a término la empresa que según la leyenda Carlomagno había comenzado, había continuado Federico Barbarroja y después su padre y no habían sido capaces de realizar. Inocencio III murió poco después y no ha visto las graves consecuencias de su decisión.

4.2.3.- Inocencio III e Inglaterra.

La decisiva intervención de Inocencio en la controversia de la ruptura alemana fue una de las medidas más importantes y con más influencia de su pontificado, pero sólo constituye una pequeña parte de su múltiple actividad, toda dirigida hacia la entera cristiandad.

En Inglaterra desde hacía tiempo se repetían las luchas entre los obispos y las abadías benedictinas que aspiraban a la exención de la autoridad episcopal. Estas luchas eran violentas sobre todo en los obispados donde un monasterio benedictino constituía el cabildo de la Catedral, que era el caso en 9 diócesis empezando por Canterbury

Ya al comienzo de su pontificado Inocencio III se había visto obligado a tomar decisiones en diversos casos similares. Desde hacía largo tiempo los obispos de Canterbury vivían  en tensión con su Cabildo, hasta el punto que el obispo había fundado otro Cabildo en una ciudad cercana como contrapeso al de los benedictinos. La postura de Celestino III no había sido siempre coherente; en un primer momento había ordenado la destrucción de la fundación y luego había permitido la erección de un nuevo capítulo de Canónigos Seculares en Lamber. Inocencio III dispondrá la disolución del Capítulo de Lamber y su construcción demolida por ir contra antiguos derechos de los benedictinos.

A pesar de las protestas de los obispos ingleses y del rey Ricardo Corazón de León el papa se mantiene firme en su decisión, aunque el rey no había rechazado la decisión papal por necesitar la ayuda del papa a favor de su sobrino Otón IV en la controversia por el trono alemán. Cuando muere Ricardo por una herida en una batalla de 1199 le sucede su hermano más joven llamado Juan Sin Tierra, ya que su padre Enrique II no le había dado una parte de su reino, (1199-1216); se le presenta hoy como un tirano cruel, infiel e incapaz que habría provocado la ruptura del reino angovino en el XIII.

Al comienzo del reinado de Juan Sin Tierra el papa se mantiene indulgente frente a la violencia del rey, el cual ofrecía su apoyo a Otón. La situación cambió cuando el papa cambió su opinión con respecto a la controversia del trono alemán. Se producirá un grave conflicto entre el rey y el papa provocado por la nueva asignación a la sede arzobispal de Canterbury. En julio de 1215 se muere el arzobispo de Canterbury, hombre de confianza del rey, el cual como Justiciario era el jefe de todo el aparato administrativo del reino.

La nueva asignación de la sede se hizo difícil al estar en juego intereses diferentes. Por una parte los monjes del cabildo de la Catedral intentaron conservar su derecho exclusivo de electores y pensaron que la mejor solución era un candidato elegido entre los monjes del convento. Por otra parte estaban los obispos sufragáneos de Canterbury que querían participar en elección ya que estaban también en juego sus derechos. Por último también el rey tenía interés por realizar una buena elección ya que el Arzobispo pertenecía siempre a los consejeros del rey; él tenía su candidato que era el obispo de Norwich John de Gray.

Bajo la presión del rey es elegido su favorito e investido rápidamente del arzobispado. Pero se necesitaba el beneplácito papal para el traslado del obispo de la antigua diócesis de Norwich y la confirma de la elección. En esta situación el Cabildo bernedictino se replanteó que había una posibilidad de volver a entrar en el asunto. Junto a la delegación del rey, que iba a pedir al papa la confirmación de John de Gray, aparece también en roma una delegación de los benedictinos bajo la guía del viceprior Reginaldo, que era el candidato del Cabildo. La situación, por tanto, era confusa

Inocencio no se dejó influenciar por ningún partido y sólo tras un cuidado examen de la situación, hace público su juicio rechazando a ambos candidatos y ambas elecciones. Declaro que el derecho de elección correspondía sólo al Cabildo de Canterbury con la exclusión de los obispos sufragáneos e induce a los monjes de Canterbury que estaban en Roma como delegación a elegir rápidamente un candidato. Siguiendo la orden del papa los monjes eligieron al Cardenal Stephen Langton, el cual había estudiado junto al papa Inocencio en París donde también había enseñado; era un gran teólogo muy conocido por los monjes por su división de la Biblia que aún está en vigor.

Juan Sin Tierra no estaba dispuesto a tolerar esta decisión papal, además del problema de la persona el rey ve una ofensa a sus derechos de rey garantizados por el Concordato de Westminster. Pero no haciendo caso de las amenazas y protestas del rey Inocencio consagró personalmente a Stephen Langton en Viterbo en julio de 1207 y le confirió el palio aún faltando la tradicional aprobación del rey. En el caso de que el nuevo Arzobispo no fuese admitido en su cargo el papa amenazó con la proclamación de la incertidumbre, cosa que sucede en marzo de 1208 debiendo ser suspendidos en todo el imperio inglés todos los servicios litúrgicos. Se repite así la situación de 100 años atrás; el rey expulsa a los monjes de Canterbury, los prelados que respetaron el precepto fueron encarcelados, la recaudación de los bienes eclesiásticos secuestrada a favor de la corona.

En 1209 el rey será excomulgado, en 1213 los súbditos son liberados del juramento de fidelidad hecho al rey, y el rey francés es invitado a ocupar Inglaterra. Sólo en este momento Juan Sin Tierra considera oportuno someterse a la Iglesia. En marzo de 1213 se declaró dispuesto a aceptar las graves condiciones impuestas por el papa. Para asegurarse la protección y la ayuda del papa, ya sea contra el rey francés como contra los barones rebeldes, se decide a poner su reino de Inglaterra como feudo de la Sede Apostólica y se comprometió a pagar un tributo anual de 700 esterlinas por Inglaterra y 300 por Irlanda. Así se restableció la paz y Stephen Langton entronizado como arzobispo en Canterbury, todos los obispos y monjes pudieron volver e Inocencio III se transformó, sin gran dificultad, en Señor Feudal de Inglaterra.

Como estamos viendo la actividad de Inocencio III no se limita al campo estrictamente eclesiástico, como pensamos nosotros, lo cual es importantísimo para juzgar su actividad. No hay una diferenciación entre su actividad política y la eclesial, pero no se debe, como dicen los historiadores antieclesiales, por ansias de poder sino porque es una derivación de su idea fundamental del .Vicariato de Cristo. de la cual deriva toda su actividad, incluso la política y profana. Esta idea no se puede entender en el sentido de que el papa es Vicario del Cristo sufriente, sino de Cristo Rey del Universo.

En junio de 1215 el rey Juan Sin Tierra fue obligado por su nobleza y los barones a conceder una especie de constitución llamada Magna Carta Libertate, en la cual aseguraba a la nobleza y al clero contra las excesivas exigencias y abusos del rey en el ejercicio de los derechos soberanos y feudales. En este momento el rey se dirige al papa, cuyos derechos de supremo Señor Feudal se encontraban comprometidos por este privilegio; le presentó el asunto de tal modo al papa que éste declaro nula la Magna Carta Libertate. Es cierto que el rechazo papal encontró tanta oposición en Inglaterra que no tuvo validez.

El conflicto no estaba todavía decidido en el momento de la muerte y del rey producidas el mismo año de 1216. Más tarde se encontró una especie de compromiso con representantes del nuevo papa Honorio III, en cualidad de Supremo Señor Feudal de Inglaterra. El Cardenal Legado Guala confirmó la Magna Carta Libertate con algunas modificaciones en nombre del nuevo rey Enrique III, que sólo tenía 9 años, el 12 de noviembre de 1216.

4.2.4.- Inocencio III y sus relaciones con Francia y España.

Como ya indicamos más arriba Inocencio III había realizado sus estudios en París y tenía una predilección especial por este país, teniendo muchas ocasiones para manifestar estos sentimientos por Francia. Pero sus relaciones con el rey francés Felipe II (1180-1223) fueron tensas durante todo su pontificado. La causa de las divergencias no sólo se referían a la política, como la toma de posición del rey a favor de Felipe de Svevia mientras el papa apoyaba a Otón IV y la lucha constante de Felipe contra el rey inglés; el motivo básico de la tensión fue el matrimonio del rey que no era aceptado por el Derecho Canónico y que escandalizaba a muchos.

En 1193 Felipe IV consigue ganarse al rey Canuto IV de Dinamarca para realizar una alianza contra el reino Anyoino inglés. Dinamarca con su potencia marítima podía agredir mejor a las Islas Británicas. Para asegurarse el apoyo del rey danés, Felipe se había casado el 15 de agosto de 1190 en la Catedral de Amiens con la hermana del rey danés, Ingeborg, pero inmediatamente después de la boda la había repudiado. Ingeborg insistía sobre sus derechos de reina y rechaza cualquier idea de un divorcio y apeló al papa. El rey Felipe actuó contra la explícita voluntad del papa Celestino III y se divorció de Ingeborg de manera unilateral, casándose después con la Condesa Agnese de Merard (¿) en julio de 1197.

Inocencio III a penas llegado al pontificado se apresuró a exigir de Felipe la reintegración de Ingeborg y sus derechos de esposa y reina y el alejamiento de Agnese de Francia. Como quiera que las exhortaciones del papa no tuvieron ningún efecto, el Cardenal legado Pedro de Capua, en diciembre de 1199, con la autorización del papa promulgó el entredicho sobre todo el territorio puesto bajo la soberanía del rey francés. Esta medida obligó al rey a comenzar unos tratados con el papa a través de una delegación al efecto.

El rey tenía puestas las esperanzas en un sínodo de los obispos franceses en el que se debía tratar su proceso matrimonial. Este sínodo se reunión en marzo de 1201 y el papa mandó 21 cardenales como presidentes del mismo; tras 14 días de debate y en el momento en que la resolución era contraria al rey propugnando la validez del matrimonio con Ingeborg, el rey con una decisión repentina abandona el sínodo junto a Ingeborg, la cual fue hecha prisionera por el marido que intentaba así romper su resistencia. Ese año de 1201 morirá Agnese de manera improvista, lo cual constituía para el papa un obstáculo menos. En 1208 el rey pedirá al papa la anulación del matrimonio con Ingeborg. El papa, que siemre ponía el acento en la observación de la ley canónica y divina, sólo responderá en 1212 diciendo que no podía disolver el matrimonio ya que Ingeborg había declarado bajo juramento de haber consumado el matrimonio. En 1213 el rey la dejará libre, reintegrándola como reina pero viviendo siempre separado de ella.

Inocencio insistía en la indisolubilidad del matrimonio incluso en el caso de los monarcas. Un caso semejante al de Felipe II ocurrirá con el rey Alfonso ix de león  Este, para asegurarse el apoyo de Portugal se había casado con Teresa, la hija del rey de Portugal a pesar del impedimento de estrecha parentela. Celestino III en vano había intentado una separación de ambos. Ni siquiera la excomunión le impresionaba a Alfonso (¡Un leonés garuado!) que durante tres años no hará nada. Más adelante tendrá una guerra con Castilla, provocándose por ello la separación de Teresa y, para obtener la paz con Castilla, se había casado en 1197 con Berenguela, hija del rey de Castilla Alfonso VIII, que también estaba directamente emparentada con él.. De nuevo recibirá la excomunión, que provocará poca impresión en los obispos españoles.

Esta es la situación que se encontrará Inocencio III a su llegada al solio pontificio. Rápidamente lanzará un entredicho para el reino y la excomunión con el rey. Se dará cuenta que su poder era menos eficiente en España que en Francia e Inglaterra. En 1204 la pareja, que tenía 4 hijos, decide separarse.

Son mejores las relaciones de Inocencio con el rey Pedro II de Aragón el Católico. El 14 de noviembre de 1204 fue hecho coronar por Inocencio III en Roma, siendo el primer rey aragonés coronado en Roma, y había tomado su reino del papa contra el pago de un tributo anual como hicieran sus antecesores desde Sancho Ramírez en 1089. El papa concede que de ahora en adelante los reyes aragoneses se coronarían en Zaragoza por el Arzobispo de Tarragona pero con una corona consignada por la Sede Apostólica ya que así se transformaba en el símbolo del papa como supremo señor feudal del Reino de Aragón. También aquí eran fundamentales para el rey de Aragón varias medidas políticas como las medidas contra los albigenses hasta el proyecto del matrimonio de una princesa aragonesa con el emperador Federico II. Pero estas buenas relaciones se tuercen por el conflicto provocado entre el rey Pedro II y el papa cuando con rapidez toma la decisión de disolver su matrimonio con María de Montpelier. El papa rechazará el deseo del rey y le obliga a aceptar a María como esposa. El papa siempre como defensor del vínculo matrimonial.

A la atención de Inocencio III no escaparon otros países, en particular Hungría, Bulgaría, Escandinavia, los Países Bálticos, además naturalmente de Oriente. Todo el material se encuentra en sus Registros.

4.3.- Organizar una Cruzada para la liberación de Tierra Santa.

La 4ª Cruzada había terminado contra la voluntad del papa con la conquista de Constantinopla en 1204. Desde ese momento Inocencio III asumió la preparación de una nueva y auténtica Cruzada hacia Tierra Santa, e intentó asumir todo en sus propias manos. El papa no quiere ser sólo el ideólogo de la Cruzada sino el efectivo organizador de la misma, lo cual es nuevo.

La 5ª Cruzada comenzará en 1217 tras la muerte del papa, aunque los preparativos empezaron mucho antes. Uno de los principales objetivos del IV Concilio Lateranense era a los ojos de Inocencio la solemne proclamación de la Cruzada. Típico de Inocencio es la concepción de la Cruzada como de una acción de toda la cristiandad, que no era sólo la suma de todos los fieles sino de una comunidad de fieles articulada en pueblos y reinos, a los cuales quería también dirigirse.

Ya que el papa no sólo era el jefe de la cristiandad sino también el supremo pastor de la Iglesia, podía utilizar todo el poder del ministerio apostólico para la Cruzada. Como detentor del poder de las llaves podía conceder la misma indulgencia a los participantes como a los sostenedores de la Cruzada. Podía proteger a los participantes de cualquier molestia, incluso con penas eclesiásticas. Podía emplear toda la organización jerárquica de la Iglesia al servicio de la Cruzada y encargar a distintos clérigos encargos particulares en la predicación de la Cruzada, como recoger los fondos necesarios, la protección necesaria. Por último podía emplear también las posesiones de la Iglesia para la financiación de la Cruzada, y con este fin decretó impuestos especiales para todas las recaudaciones de la Iglesia con gran protesta de los sacerdotes.

Toda esta estrategia de Inocencio va encaminada de una manera coherente para organizar la Cruzada que él había ideado, tras el acontecimiento de 1204, como una empresa de toda la cristiandad bajo la guía del papa, incluyendo los soberanos. Esta concepción se manifiesta en las diversas apelaciones del papa para la Cruzada, como el del verano de 1198, antes del primer intento, que comienza con lamento sobre la grave derrota del .populus christianus. y exhorta al pueblo cristiano a combatir la lucha del Señor. En su apelo de ayuda al rey francés Felipe II en 1199, describe los sufrimientos de todo el pueblo cristiano.

La apelación para la Cruzada de 1213 se dirige a todos los .Christi fideli. y pide al Señor para restituir al pueblo cristiano la Tierra Santa .para honor y gloria de su Santo Nombre.. Afirma también que .el Concilio tendrá la competencia de inducir a los príncipes y al pueblo cristiano, a clérigos y laicos a empeñarse en ir en ayuda de Tierra Santa.. Al final del discurso inaugural del Concilio el papa se declara .dispuesto a ejercer presiones sobre los reyes y príncipes de pueblos y reinos, con el fin de que se pongan en marcha para combatir la lucha del Señor y reivindicar la ofensa proferida al crucifijo.. Esta concepción de la Cruzada permitía una larga aplicación y práctica, siendo nueva, aunque se mantenía el elemento central de la idea de Cruzada, es decir la .voluntariedad.. A pesar de ello la conjunción de la idea de Cruzada por una parte, con la concepción de la .cristiandad entera de la otra, permitía no sólo una adaptación básica y flexible a las condiciones sociales de la cristiandad, sino la concentración de todas las fuerzas disponibles en la mano del papa, en cuanto supremo pastor de la cristiandad.

Como la Cruzada no estaba esencialmente unida a la Tierra Santa, sino a la defensa de toda la cristiandad, el papa tenía la libertad de emplear la Cruzada donde fuese necesario a sus ojos, como instrumento para defender los intereses de la cristiandad. Para el papa la Cruzada era el reclutamiento voluntario de la cristiandad sobre el cual le tocaba al papa, como jefe de la cristiandad, con promesa de la ganancia espiritual, hacer uso en el momento en que viese amenazada a la cristiandad por peligros que superasen las fuerzas de los cristianos directamente interesados.

Esta concepción y la gran estima por el movimiento cruzado hace de la Cruzada un elemento de la actividad pontificia de Inocencio III, que tenía una visión más allá de los propios objetivos de la Cruzada, transformándose en un instrumento político. La Cruzada era más allá de la visión dualista o hierocráica de la política de Inocencio III un campo sobre el cual el papa, contra la tradición del XII sustituyó al emperador y a los príncipes como guía de la Cruzada.

En esta concepción Inocencio no permitía ninguna duda sobre la legitimidad del movimiento cruzado. En la correspondencia del papa no se manifiesta ningún escrúpulo sobre la Cruzada como guerra en nombre de Cristo que está realmente justificada. El pueblo de Cristo se manifiesta en una campaña militar; el objetivo de la reconquista de los lugares santos se puede conseguir sólo con ríos de sangre; y es una .guerra justa..

Estas dudas aparecerán medio siglo después de Inocencio en los informes de peritos solicitados por el papa Gregorio X. En este parecer los autores vieron .misiones. en vez de Cruzada, por ejemplo Guillermo Arzobispo de Tiro, buen conocedor del mundo musulmán solicita .misiones entre los sarracenos. en vez de la lucha armada

Ya a finales del XII se había difundido la imagen del .pagano.. La denominación para los sarracenos de .enemigos de la cruz de Cristo. en las cartas de Inocencio, y el reproche repetido de que los sarracenos eran bárbaros crueles y sangrientos parecen casi anacrónicos.

La idea de .misión., que floreció en el XIII en las obras de los mendicantes y sobre todo en los franciscanos, falta totalmente en Inocencio. Sólo una vez y de una manera totalmente marginal aparece la posibilidad de una misión para los sarracenos, pero en Medio Oriente sino en España. Con respecto a ella exhorta a combatir de manera que los cristianos sean protegidos y los moros ganados para la fe cristiana.

Tres años después de la muerte del papa Inocencio III San Francisco fue al campamento del Sultán Al-malik Al-kamik que estaba enfrentado con el ejército cruzado en Egipto para predicarle el Evangelio.

4.4.- Luchar contra los movimientos heréticos.

Sólo hablaremos de la Cruzada contra los Albigenses que fue comenzada por Inocencio III y terminó con la sumisión de todo el sur de Francia al poder del rey francés en 1226.

La postura papal contra los albigenses-cátaros no es la que normalmente usó contra los herejes, aunque él no es directamente responsable de los excesos que los cruzados han llevado a cabo en aquella ocasión. Al comienzo el papa había intentado traer a los herejes de nuevo a la Iglesia con adoctrinamientos, pero las misiones de los legados papales como Pedro de Castelnau y el abad de Citeâu, Arnaldo, ambos cistercienses, no tuvieron éxito ya que estos monjes se presentaron con notable fastuosidad, lo que no era muy propio para provocar la reconciliación de los heréticos con la Iglesia, lo cuales, por su parte, predicaban la pobreza apostólica.

Poco éxito tuvo también el obispo Diego de Osma y su acompañante Domingo, subprior del cabildo de su Catedral, los cuales llevaron a cabo, según las indicaciones del papa Inocencio los métodos propios de los herejes cátaros o valdense recorriendo Francia Meridional predicando y llevando una vida apostólica en pobreza, lo cual constituyó un notable paso adelante para comprender la sensibilidad de los albigenses y valdenses.

Las indicaciones del papa, repetidas insistentemente a los señores seculares del sur de Francia, tendentes a la expulsión de los herejes y a confiscación de sus bienes, permanecieron sin efecto. Sobre todo ocurrió esto con el conde Raimundo VI de Toulouse. Este había tomado una postura bastante favorable con respecto a los herejes.

El 15 de enero de 1208 el legado papal Pedro de Castelnau fu asesinado por un súbdito del conde de Toulouse. Inocencio estaba convencido de la culpabilidad del conde en el asunto y por esto le excomulgó así como a sus partidarios, dejando libres a los súbditos del juramento de fidelidad y permitiendo a cualquiera de tomar posesión de su país, el Condado de Tolosa, que era un feudo del rey de Aragón. En particular invitó al rey de Francia Felipe II a luchar contra los herejes, a los cuales definía como .peores que los sarracenos.. El rey francés rechaza esta oferta prefiriendo seguir sus planes, sobre todo en lo referente a su lucha contra el rey inglés Juan Sin Tierra. Mientras él rechaza esta llamada papal, el reclamo a la Cruzada contra los Albigenses hecho por el papa en octubre de 1208 fue acogido favorablemente por muchos nobles de Francia Septentrional. La empresa fue encargada al ab