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Cluny es fundado como monasterio en una villa, de una gran propiedad cercana a la ciudad de Mâcon. El fundador y propietario de aquella villa era Guillermo, Conde de Mâcon, que se hacía llamar Duque de Aquitania. La fecha de la fundación fue el 11 de septiembre del 909/910. Guillermo ha recordado esta fundación en un solemne y largo documento de extraordinaria importancia en la historia de la vida monástica. En él se nos informa sobre los motivos de la fundación, dentro de la "arenga". (El documento ha sido traducido al italiano por Glaudo María Cantarella).
Podemos señalar algunos pasajes del texto :
En la "arenga" podemos leer :
"Esta claro para todos los que tienen la capacidad de considerar sanamente las cosas, que la disposición de Dios ha decidido para los ricos, que de los bienes que poseen transitoriamente, de ellos harán buen uso y así puedan conseguir los bienes que siempre permanecerán... Por ello yo, Guillermo, por el don de Dios, Conde y Duque, considerando con solicitud, y queriendo proveer para mi salvación, e considerado bien hecho y también absolutamente necesario confiar para provecho de mi alma una parte de los bienes que me han sido otorgados temporalmente. El que no se veo como se pueda de ninguna manera o de ningún modo hacer más justamente, sino según el precepto de Cristo : "me haré amigo de sus pobres", y con el fin de que tal acción no temporalmente, sino continuamente sea desarrollada, sustentaré con mis riquezas a aquellos que se recojan en profesión monástica". (No nos habla del lugar dónde se puedan encontrar los monjes, ya que en la Edad Media, primero se funda el monasterio y luego los monjes se encuentran fácilmente, ya que no había falta de vocaciones).
A continuación sigue la "dispositio", que es la parte más importante del documento :
"Por lo tanto a todos los que viven en la unidad de la fe y esperan la misericordia de Cristo, y se sucederán unos a otros, y vivirán hasta la consumación del siglo, sea sabido que por amor de Dios y de Nuestro Salvador Jesucristo, los siguientes bienes de mi legítima propiedad transmito de mi señoría a la de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, es decir, la Villa de Cluny "cum cortile et manso indominicato" (cortile quiere decir el centro de un poder "fundiario", es decir, casa y jardín, la hacienda que el señor tiene bajo control propio, pero no sólo consiste en una hacienda, sino que es también el centro administrativo de toda una villa, de toda la propiedad) y la capilla que allí está en honor de la Santa Madre de Dios, María y de San Pedro, Príncipe de los Apóstoles, con todas las pertenencias, valga decir villas, capillas, siervos de los dos sexos , viñas, campos, prados bosques, agua y cursos de agua, molinos, vías de acceso y de salida, culto e inculto, en toda su integridad. Todos estos bienes se encuentran en la corte de Mâcon y en sus contornos y cada uno tiene sus precisos límites.
(Guillermo hace una extensa relación de todo lo que puede donar, que no es sólo el terreno, que de suyo es muy extenso, sino incluso los habitantes que viven en este terreno. Todos los siervos de la gleba que viven allí no pueden sin más dejar este territorio, sino que son regalados al futuro monasterio. De gran importancia son los molinos que dona, como las vías de acceso y salida, ya que en este momento las vías de comunicación eran muy escasas. Tras la descripción llegamos a la decisiva intención de Guillermo : la fundación debía asegurar a un cierto número determinado de personas la salvación eterna, lo cual es un ejemplo que se repetirá en otras fundaciones.)
Todas estas cosas a los sobredichos Apóstoles, yo Guillermo y mi mujer Ingelberga, dono antes que nada por amor de Dios y después por el alma del Señor mío el Rey Otón, (era el Rey Franco Occidental del 888-898, que fue el primer intento de los Robertini de acceder a la dignidad de Rey, que fue un intento fallido ya que Otón en realidad no superó nunca la oposición de los demás nobles, pero no obstante Guillermo lo recuerda en el acto de la fundación de Cluny.) de mi padre y mi madre, por mi mi mujer, es decir por la salvación de nuestras almas y cuerpos, y no menor por la salvación de Avana (la hermana del Conde Guillermo) que estos bienes me ha concedido por derecho testamentario...(recuerda a toda la gran familia) y por nuestros fieles que son devotos en nuestro servicio (son los vasallos, o mejor los vasallos del vasallo, ya que Guillermo es también vasallo del Rey Franco Occidental, aunque se comporta como un Señor autónomo e independiente que ha sometido a otros vasallos y que son sus fieles y le prestan un juramento de fidelidad) por la estabilidad e integridad de la religión católica... Establezco con este don, que en Cluny sea construido un monasterio con regla (el texto latino dice : monasterium regularis, pero Cantarello ha traducido mal, diciendo monasterio de regulares, pero no es exacto que el autor del documento haya querido decir esto, sino que habla de un monasterio que siga una regla, la cual se especifica más tarde al hablar de la de San Benito) en honor de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, y que allí se congregen monjes que vivan según la Regla de San Benito, que posean los sobredichos bienes a perpetuidad, tengan, lleven y organicen ; para que allí haya un venerable asilo de oración con oraciones y súplicas sea frecuentado (se espera también la visita de gente laica) y se busque y elija con todo deseo e íntimo ardor la vida celeste, y asiduamente oraciones, invocaciones y súplicas sean dirigidas al Señor, tanto por mi como por todos aquellos que más arriba se ha hecho memoria."
La novedad del documento la encontramos en la parte siguiente, dentro de la "dispositio" :
"Y estén estos monjes con todos los bienes supraescritos bajo el poder y la señoría del Abad Bernón, que mientras viva, decidirá él según cuanto sepa y pueda, y tras su muerte tienen los monjes licencia y potestad de elegir como su abad y rector a cualquiera de su rango(el texto latino dice ordine, pero en este momento no existe ninguna orden, sino sólo monasterios individuales) según lo que agrada a Dios y según la Regla de San Benito, sin que sean impedidos en tal religiosa elección por ninguna contrariedad de nuestro poder o de cualquier otra persona. (por tanto una libre elección abacial, que estaba prevista en la Regla de San Benito, pero en la gran mayoría de los monasterios de la Edad Media era casi siempre un privilegio, ya que los monjes no tenían la posibilidad de elegir al propio abad según su parecer, sino que recibían un abad de afuera, impuesto en general por el señor al que pertenecía el monasterio, ya sea un laico, un obispo o en el caso de los monasterios imperiales era el emperador o el rey el que nombraba al abad) Cada cinco años los monjes paguen a Roma para la iluminación de los sepulcros de los Apóstoles diez sueldos y tengan la protección de los propios Apóstoles y la defensa del Romano Pontífice".
Después el fundador induce a los monjes de tener cuidado hacia los mendigos, necesitados y peregrinos, y subraya que "los monjes no se den al juego, ni nuestro ni de nuestros parientes, ni de cualquier potestad terrena y tampoco a los fastos de la regia majestad, ni alguno de los príncipes seculares, algún conde, ni algún obispo, ni del Pontífice de la supradicha Sede Romana, para invadir los bienes de estos siervos de Dios."
De la lectura del documento podemos concluir algunos elementos fundamentales :
1.- Cluny se convierte en propiedad de los Apóstoles Pedro y Pablo, no es un don al Papa. Se excluyen todos los derechos de la familia del fundador. Se renuncia incluso a los derechos de la iglesia privada.
2.- El monasterio deberá pagar una pequeña cantidad cada año a San Pedro y San Pablo, como reconocimiento de su propiedad, pasando a ser el vasallo de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo.
3.- Libertad de toda ingerencia de la parte laica y también episcopal, que es la famosa "libertas romana".
4.- La fuerza dada a la "potestas et dominatio" del abad, como nuevo lugarteniente de S. Pedro.
Cluny desde el comienzo tiene la gran ventaja de crecer dentro de un movimiento político, en una zona protegida de las grandes tempestades políticas. El fundador Guillermo de Aquitania era también conde del condado de Mâcon, en el cual se encontraba Cluny. Este condado de Mâcon teóricamente pertenecía al reino de Francia, pero el rey franco occidental de este momento (909-910), era un carolingio, Carlos III el simple, un rey lejano y débil que ni siquiera es mencionado en el documento de donación. Además este condado se encontraba en el ducado de Borgoña, que como tal pertenecía al reino franco occidental, pero el rey francés que vivía en la zona de L'Ille de France, era muy débil y debía nombrar a Vicardo, conde de Auxerre, ya que no podía él directamente esta zona. Así mismo se encuentra cerca de la Burgundia superior y de la Provenza o Burgundia inferior. Los primeros monjes de Cluny venían de la Burgundia superior, Borgoña. En esta zona, que no era muy fuerte, Cluny se podrá desarrollar libremente.
El papel del abad de Cluny era muy importante. El primer abad que viene mencionado en el documento de donación era Vernone, abad de la abadía de Baume, que se encontraba en Borgoña, morirá en el 926, trasfiere de su monasterio una observancia a Cluny que estaba modelada según la observancia de Aniano del tiempo carolingio. Después de Vernone vendrán una serie de abades muy longevos :
1.- Odón (927-942).
2.- Aimardo (942-954).
3.- Magiolo (954-994)
4.- Odilón (994-1049)
5.- Hugo I (1049-1109).
Los abades eran designados por los predecesores, y después viene la ratificación por parte de la comunidad.
En los siglos X y XI se produce una rápida e imprensionante expansión del monacato cluniacense contemporáneamente al influjo político y social en toda Europa. Las principales causas de esto son :
Cluny es el primer intento, todavía imperfecto, de la formación de un orden religioso en occidente. El modelo al cual Cluny se inspiraba era el de un monasterio principal al cual se unían conventos dependientes. Cluny ha desarrollado consecuentemente este modelo bastante conocido en la época carolingia. La finalidad era tener en dependencia todos los monasterios que aceptaban la forma impuesta por Cluny, no sólo reformar en el sentido de la propia forma, sino hacerles depender del monasterio central. Por eso abadías que fueron reformadas por Cluny, en general perdieron el rango abacial y pasan a ser simples prioratos. A la cabeza de estos prioratos figuraban los cinco hijos de Cluny, que son los grandes monasterios y prioratos de :
1) Souvigny (921).
2) Sauxillanges (950)
3) La Charité-Sur-Loire (1059).
4) Lewes (1078).
5) Saint Martin-Des-Champs. (1079).
Estos grandes prioratos tenían a la cabeza un gran prior y podían tener bajo su responsabilidad otros prioratos que eran dependientes de Cluny. Estos prioratos eran nunmerosos, por ejemplo la Charité tenía 52 prioratos dependientes en varios países. Cuando se trataba de monasterios muy famosos Cluny hacía compromisos y se conformaba con el reconocimiento de una supremacía del abad de Cluny, que podía supervisar la elección del abad de las abadías dependientes que poseían su propio abad o prior
Desde el siglo XI la expresión Clunyacensis ecclesia designa la totalidad de todos los profesos cluniacenses, todos los que han hecho profesión monástica bajo el monasterio de Cluny, sin tener en cuenta su residencia o su carrera eclesiástica. Su jefe era el abad de Cluny.
Ordo Clunyacensis debemos distinguirlo de la Cluniacensis ecclesiae. No significa orden de Cluny, sino que quiere decir la forma de vida monástica practicada en Cluny y fijada en la costumbre, que se desarrolló en varias etapas hasta el año 1000, el 1015 y posteriormente. El ordo cluniacensis no estaba unido a la misma cogregación sino que podía ser asumido por otros. Era algo que podía ser enseñado, no era una organización sino el modo de vivir. De este modo encontramos muchos cluniacenses que no pertenecían a la congregación de Cluny, los llamados neo-cluniacensis, siendo uno de sus representantes más conocidos el abad Guillermo de Dijon, fundador del monasterio de Fructuaria próximo a Turín.
El centro de la vida cluniacense era la liturgia solemne, la cual poco a poco suplantó a todas las demás actividades de los monjes. Al comienzo era una liturgia similar a la de los monjes carolingios, pero a partir del año 980, Cluny comienza a aumentar las oraciones litúrgicas, de modo que 100 años después los monjes cantaban durante el invierno cada día por lo menos 215 salmos. Podemos decir que en general el oficio divino ocupaba más de 7 horas al día, con dos misas cantadas al día, además de las numerosas misas privadas de los monjes sacerdotes, frecuentes procesiones. Donde más se engrandecía la liturgia era en las principales solemnidades del año.
El ideal de iglesia que Cluny quiere representar se refiere expresamente a representar un ideal eclesiológico, la oración por la iglesia, sino la representación de la oración de la iglesia. Esta imagen no era triunfalista sino escatológica. El pensar en el juicio final estaba muy presente en Cluny.
Si bien tenia el privilegio de la libertad romana, Cluny no pensó desvincularse de la mentalidad del feudalismo. En el interior de la organización utilizaba conceptos feudales. La relación de cada monje con el abad de Cluny seguía el modelo del vasallaje. El señor del monasterio era el abad. Cada monje en el momento de la profesión ofrecía también el homenaje al abad. La mayor parte de los monjes procedía de la nobleza, de la cual también provenían los "oblatii", que después de alguna experiencia desagradable Cluny disminuyó su número para evitar la afluencia de gente que no tuvieran una verdadera vocación. El peligro de una merma del nivel espiritual viene desviado mediante el derecho del abad de designar al propio sucesor y mediante la posibilidad de mandar a los monjes impíos a los prioratos aislados. El propio monasterio de Cluny era grandísimo, pero muchos monasterios dependientes en Francia Italia y España eran muy pequeños y muy aislados con 3-5 monjes.
Cluny también tenía relaciones con los señores laicos de casi toda Francia y de otros países. Al mundo laico Cluny ofrecía no sólo el sercicio de la oración por los benefactores sino también el nuevo ideal de santidad, que fue presentado por el abad Odón en la "Vita del Santo conde Gerardo de Aurillac" muerto en el 909, en ella afirma que no sólo la vida en un monasterio era una vía segura para la santidad, sino que un caballero también podía llegar a ser santo si sigue en cuanto le es posible el ideal monástico. Este era el primer paso hacia una espiritualidad laica que se va a desarrollar durante los primeros siglos posteriores a la edad media.
Comprendemos en este epígrafe la asistencia comunitaria y social. Según la concepción de Cluny, no sólo los vivos pertenecían a la CLUNIACENSIS ECCLESIAE, sino también los miembros difuntos: sus nombres fueron registrados escrupulosamente en los libros necrológicos. También los no monjes podían ser admitidos en tales listas como hermanos asociados; era una gracia que ambicionaban incluso los príncipes y obispos, para lo cual daban ricos dones al monasterio. Los sufragios por los hermanos difuntos no eran sólo una característica de Cluny, sino que se hacía en todos los monasterios de la época, pero en Cluny la memoria de los muertos tomaba una forma única en la historia del monacato. El abad Odilón introdujo para la salvación eterna de los monjes difuntos la siguiente práctica: después de la fiesta de todos los santos, el 2 de Nov. , la conmemoración de los difuntos. Al comienzo era sólo una memoria de los monjes difuntos de Cluny, no para todos los cristianos, pero luego este día se extendió a todos los fieles difuntos. Más importante eran los sufragios que se hacían en el aniversario de la muerte de un monje. Las oraciones rituales para la salvación de su alma eran completadas con ricas limosnas que se daban a los pobres.
En el siglo XII encontramos 18 nombres en las necrologías, lo cual quiere decir que al menos se daban durante ese año 18 comidas, aunque en realidad eran muchas más. Por ejemplo, cuando moría un monje, durante treinta días seguidos, su ración de comida se daba a un pobre. Las dimensiones de esa asistencia social han sido descubiertas en los estudios recientes.
Cluny en este siglo XII, a pesar de sus vastas propiedades, se encontraba en una seria crisis financiera porque el número de difuntos aumentaban constantemente y a la par el número de comidas se tenía que repartir a los pobres. El abad Pedro el Venerable, en tiempos de S. Bernardo, limitó el número de comidas diarias a 50.
Hasta los años 50 en nuestro siglo, se pensaba por los estudiosos que Cluny había sido la cuna de todas las reformas monásticas del siglo X que encontramos en varios países occidentales. Tras los estudios de Casius Hallinger esta afirmación no se puede sostener. Junto a Cluny e independientemente surgían otros centros de renovación monástica, pudiendo hablarse de un poligenismo de las reformas monásticas del siglo X, que al principio eran independientes, pero que en una segunda fase de su desarrollo se encontraron y opusieron, aprendiendo unas de otras. El movimiento más influyente fue la reforma LORENENSE, así llamada por Hallinger o reforma de GOTZ, nombre del monasterio más importante.
El monasterio de san Gorgonio en Gotz, está situado en el ducado de la Lorena superior. Fue fundado en tiempos carolingios, antes del 757, por el obispo Crodegando de Metz, un contemporáneo de S. Bonifacio, colaborador del rey Pipino I. desde el inicio era un monasterio propio del obispo de Metz. Después de un primer florecimiento en el siglo VIII, decaerá en el IX a causa de la injerencia de la nobleza lorenesa, la cual disponía del monasterio imponiendo abades laicos. Este decaimiento fue detenido por otro obispo de Metz, el enérgico Adalberone I, el cual ofreció el monaterio a un grupo de clérigos que deseaba una vida ascética común. En la primavera del 934 comienzan su vida en común tomando como base la regla de S. Benito y las Consuetudines Carolingias, haciéndose una comunidad benedictina. En este mismo momento, otro obispo de Lorena, Dauselino de Tours, ciudad vecina a Metz, renovó un monasterio propio, el monasterio de Saint Evre. Poco después lo hará el obispo de Verdum con un programa semejante. Incluso en la ciudad de Treveris se sintió la necesidad de renovación, allí será el monasterio de S. Maximino el que se abra a tal impulso poniéndose en contacto con el grupo de Gotz. Por lo tanto tendremos algunos intentos de restauración, que al inicio eran más o menos independientes, pero que después serán un gran impulso común que llegará a todo el imperio otoniano. Entre los primeros que se abrieron a estos impulsos de renovación podemos señalar el monasterio de S. Pantaleón en Colonia, fundación del duque Bruno, hermano de Otón I; otro en Ratisbona, en Fulda, etc. . Toda esta corriente de renovación llegará a través del monasterio de S. Maximino de Treveris. En general tomaran las Consuetudines de este monasterio, después pedirán abades y monjes del mismo para una renovación interna de la comunidad. Todos aquellos monasterios reformados o nuevamente fundados gozarán de la protección y de la benevolencia de los otones. Otón I madó en el 953 a uno de los fundadores de Gotz, al abad Juan de Vandieres, a la corte del califa Abderramán III de Córdoba.
Los monasterios pertenecientes a la reforma lorenense no pretendían una organización congregacional, como en Cluny, sino que insistían en su propia autonomía. Esta es ya una gran diferencia con Cluny; por ello no tuvieron dificultad de colaborar con el rey y con los obispos. No tenían aquella Libertas romana que tuvo Cluny y por ello tenían que colaborar con el rey y los obispos locales. Las Consuetudines eran comunes a todos: el estilo de vida y la memoria litúrgica por los monjes difuntos (incluyendo las de otros monasterios reformados). Consecuencia de la hermandad de oración era que se intercambiaban entre los monasterios las listas de los difuntos.
Una segunda ola de la reforma lorenense se constata a partir del 996, cuando los obispos de Metz y Tours encargan a un cluniacense, Guillermo de Dijon, fundador del monasterio de Fruttuaria (Italia), una nueva reforma de los monasterios de sus diócesis. No se sabe si los monasterios lorenenses tuvieron en ese momento una necesidad de reforma, probablemente no, pero Cluny era tan conocido que los obispos querían abrir sus monasterios también a las Consuetudini de Cluny, sin confiarlos a Cluny, pudiendo así retenerlos como propios, pero que fueran influenciados por ese espíritu. Guillermo introdujo usos cluniacenses que se sobreponían a las más antiguas Consuetudines lorenenses. Esta reforma es denominada Reforma Neogotziense. Influyó mucho en la iglesia imperial por medio de Ekberto, monje de Gotz, muerto sobre el 1076, que llegará a ser abad al menos de un monasterio (Schwarzach), que se convertirá en el centro de irradiación de la reforma neogotzciense y que llegará hasta Austria y el Norte de Alemania. En la segunda mitad del siglo XI se habla de Gotz como la fuente de religio monástica. El influjo de Gotz en el imperio termina en la segunda mitad del siglo XII.
Otro centro de reforma monástica en Lorena fue el iniciado por Gerardo de Brognes cerca de Namur en el 923. Gerardo era un señor feudal de Lorena que funda en Brognes (919) un monasterio que al inicio era una comunidad de canónigos, pero que después, tomando el propio fundador el hábito benedictino en la abadía de Saint Denis, cerca de París, se transformará en una abadía benedictina de la que llegará a ser su abad. Gerardo pronto mostró su capacidad de organizador y reformador y se puso al servicio de príncipes que deseaban reformar los monasterios que estaban bajo sus dominios: el duque Hiselberto de Lorena y el conde Arnolfo I de Bélgica. El centro de irradiación se centró en el monasterio de S. Pedro de Gante; este lugar pertenecía al reino franco occidental pero se encontraban tan lejano que había llegado a ser prácticamente un principado o condado independiente. Este monasterio de S. Pedro extiende su importancia más allá del horizonte local ya que uno de los reformadores ingleses, Dunsatano, abad de Glawsgory, encontró refugio al huir de Inglaterra (955-59), siendo su estancia en el monasterio una de las raíces de la reforma monástica anglosajona de la segunda mitad del siglo X.
A causa de las incursiones vikingas la vida monástica, que hasta finales del VIII era muy floreciente, desapareció casi completamente en el IX. El mérito de haber promovido valerosamente unas narración de la vida monástica en Inglaterra se debe al rey Edgar (959-975). El gobierno de Edgar era la edad de oro de la Inglaterra anglosajona. En su política se empeñó en incluir a los escandinavos y a los vikingos que se habían establecido definitivamente en algunas partes de Inglaterra, en medio del pueblo sajón original. Este era el primer objetivo de Edgar que llegó a conseguir, siendo el paso preliminar para la extensión de la Iglesia en Inglaterra y Escandinavia.
También se ocupó de una restauración de los monasterios. La renovación monástica del s. X se debe a la colaboración del rey con tres famosos monjes:
1.- Dunstano, luego arzobispo de Canterbury
2.- Ethelwold, más tarde obispo de Winchester.
3.- Oswald, que llegó a ser obispo de Münster.
Todos ellos conocían los monasterios reformados en el continente, por lo que la reforma inglesa es la transposición de varios impulsos de la reforma continental a la Isla. Dunstano además de Gante conocía Fleury, muy fiel al programa de Benedicto de Anniane, que no quiso nunca aceptar del todo la reforma cluniacense para poder permanecer autónomo e independiente de todo influjo externo. Por todo ello Fleury será la segunda fuente de la reforma inglesa. También recibirán otros influjos procedentes de Lorena.
El rey Edgar hizo posible la transformación de tres catedrales importantes de Inglaterra en monasterios benedictinos, conservando su carácter de catedral: Canterbury, Winchester y Münster. Esto significa que en ellas el cabildo era un monasterio benedictino y su abad era el obispo de la diócesis. Esta es una situación única en occidente y continuará en Inglaterra hasta 1539, cuando Enrique VIII suprime de un golpe todos los monasterios. Al fin de la vida del rey Edgar unos 30 monasterios masculinos y femeninos se habían fundado o renovado. El objetivo era una observancia monástica estrecha con exclusión de cualquier influjo de patrones laicos y fundadores. Esto fue posible porque en Inglaterra el rey era muy fuerte, más que en todos los territorios y zonas de Europa. En torno al 970 convocó el rey un sínodo en Winchester y pidió a los obispos, abades y abadesas presentes que se pusieran de acuerdo sobre un modo uniforme de vida monástica que vinculase a todos. El resultado es un famoso texto Regularis Concordia Anglicae Nationis, que es un códice de Consuetudines promulgado por el sínodo de Winchester y por el rey Edgar
Una particularidad inglesa era la relación establecida por la Regularis Concordia con el rey y la familia real. En los monasterios masculinos se oraba regularmente por el rey y en los femeninos por la reina. El rey Edgar logró cubrir toda Inglaterra con una red de monasterios que estaban libres de toda dependencia feudal, sometidos sólo al rey. Esta legislación daba al rey un gran número de personas obligadas a orar por la familia real y le garantizaban un poderoso apoyo eclesiástico como soberano. Esta reforma terminará con la invasión de los normandos en el 1066, entrando así el monacato cluniacense en Inglaterra.
A veces se piensa que la iglesia del medievo no estaba interesada en la misión, y que esto es algo más propio de la iglesia del siglo XIII, pero esto no es cierto. La iglesia hizo grandes esfuerzos misioneros, primero con la evangelización de los germanos y luego, celtas, y también comenzó a trabajar con los pueblos eslavos. Lo mismo ocurre con la Iglesia bizantina, que hizo esfuerzos misioneros en los Balcanes y hasta Rusia. Entonces la Iglesia medieval, de la época, tenía gran conciencia de deber trasmitir el mensaje cristiano a otros pueblos. Hay que tener en cuenta que el mundo medieval era un mundo muy pequeño. El mundo musulmán estaba fuera de su alcnace, incluso muchas zonas eran totalmente desconocidas.
Podemos decir que una de las preocupaciones de Otón I era la difusión de la fe cristiana. Él volvió su atención hacia el Norte, Dinamarca, Polonia y Hungría y hasta Rusia. Pero el centro de sus intereses estaban los pueblos eslavos que habitaban entre el Elba y el Oder.
El pueblo más septentrional eslavo, al confín con el imperio, eran los abodriti, que ya habían tenido relación con los francos desde tiempos de Carlomagno. Más al Este, siempre bajando, estaban los Vilzi o Lutizi ; no se trata en este caso de pueblos uniformes, sino más bien de confederaciones de tribus eslavas ; también estos eran conocidos por los francos y habían reconocido en el 812 la hegemonía del imperio franco. Finalmente, más al sur, los Sorvi, y todavía hoy existe una pequeña parte de este pueblo en Alemania, que ha conservado a través de los siglos la lengua eslava : se llaman sorvi (serbios). Estos son los primeros que se han sometido a los sajones ya en tiempos del rey Enrique I en los años 20-30 del siglo X. Otón I, luego del ascenso al trono había continuado la política de conquista de aquel pueblo iniciada por su padre y por este motivo, Otón I instaló una serie de marcas : es la misma política de los carolingios que Carlomagno había seguido no sólo en el este del imperio carolingio, sino también en España. La instalación de marcas como un primer paso para una integración de estas zonas, de estas regiones del mismo imperio. Aquí hay varias marcas que Otón I instaló. Una marca en Turingia ; luego una oriental, un término muy genérico. Una marca del norte, y finalmente, cerca del mar Báltico, que no tenía un nombre y que había sido confiada a un conde de su familia, el conde Billung.
Como en el caso de Carlomagno, también bajo Otón I no faltaron los fracasos y sobre todo la confederación eslava de los lutizi se mostró agresiva con respecto a la propia independencia, rechazando el cristianismo ; pues el cristianismo era para ellos la religión del vencedor.
Debemos decir que los medios que dispuso Carlomagno para la conquista y evangelización de Sajonia, eran mucho mayores de los que tenía Otón I. Este se podía apoyar sólo en los sajones, mientras Carlomagno tenía tras de sí todo el imperio franco. Los sajones, el pueblo más importante bajo los otones, no estaban interesados en cristianizar a los pueblos vecinos eslavos ; su motivo era que mientras los pueblos vecinos eran paganos, podían hacer incursiones y traer el botín, con la excusa del paganismo, si se convertían, eran hermanos, y entonces tales expediciones no serían ya posibles, y por lo mismo la nobleza sajona no tenía gran interés por cristianizarlos.
A pesar de que los sajones no están dispuestos a colaborar en la evangelización de los eslavos, sin embargo bajo Otón I se dieron pasos adelante en ese campo de la misión. Según él mismo no bastaba un reconocimiento de soberanía sajona ante los pueblos eslavos, el soberano, según Otón I es también responsable de la salvación eterna de sus súbditos, no sólo es un político que cuida del buen orden del imperio sino también una persona que guía hacia el cielo, y por lo mismo su trabajo miraba a la misión y al dominio. Según una declaración solemne de Otón I, el aumento de la veneración de Dios garantiza la salvación y la estabilidad del reino.
Se encuentra junto al Elba, sobre la frontera. El nacimiento de esta diócesis es el fruto de una colaboración de muchos intereses, no sólo del emperador, o del Papa, sino sobre todo de los Obispos de la región. Es un proceso que duró 30 años, pues ni él ni el Papa lograron doblegar la oposición de los obispos interesados. Sólo cuando, todos aquellos obispos que se oponían, murieron, pudo al final erigir la diócesis
La primera etapa de la fundación de Magdeburgo comienza en el año 937. Otón I funda en Magdeburgo un nuevo monasterio benedictino y hace venir par este, monjes de la abadía de san Maximino de Treveris. Aquel monasterio que era una de las fuentes de la reforma monástica lorenense. Otón I dedica este nuevo monasterio de Magdeburgo a San Mauricio, un santo guerrero. Desde el inicio este monasterio había sido dotado de ricos dones; esto hace pensar que Otón I al fundar este monasterio, tenía ya en mente una segunda etapa, la actividad misionera desde este monasterio, no un monasterio cualquiera, mirando hacia los pueblos eslavos (este). Un decenio después, en el 948, Otón I comienza a fundar obispados en esta zona intermedia, no insertadas todavía en el imperio : Brademburgo, ; al inicio eran prácticamente diócesis sin fieles. Eran puntos de apoyo para una evangelización posterior. Al mismo tiempo Otón I promueve la fundación de los primeros obispados en Dinamarca. Son tres:
1.- Ribe.
2.-
3.-
Son fundados con la ayuda de Otón I (948). Es interesante que la fundación de estos obispados daneses habían sido posibles, pues el nuevo rey danés Araldo, mostraba simpatías hacia el cristianismo y de hechos se convirtió después del 960. Este era un primer paso para la cristianización de Dinamarca. Estas tres diócesis danesas queridas por Otón I estaban bajo el arz. de Bremen-Hamburgo, pero Otón I no tenía el dominio sobre Dinamarca y no aspiraba a conquistarla, pero se interesaba por la difusión del cristianismo. Estos tres obispados daneses no se trataba todavía de una organización de una iglesia local; sino que eran núcleos misionales para la penetración de la fe cristiana.
Si quisieramos hablar de una estrategia eclesiástica de Otón I en aquel momento, deberíamos decir que la expansión de la fe cristiana, por medio de las nuevas diócesis, dependía de dos arzobispados : Bremen-Hamburgo para todo el norte de Europa y Maguncia para todo el Este. Esta era la idea de los años 40-50 de Otón I. Estos dos deberían sentirse responsables de la misión: uno hacia el norte y otro hacia el este.
La tensión de otón se extendió enseguida hacia el sudeste, es decir el territorio de los sorbi. Y entre ellos trabajaba ya desde tiempo atrás como misionero un monje bávaro de nombre Ozone. Trabajaba con gran dedicación pero con un éxito muy modesto, cuando trató de convertir a los sorbi al cristianismo. Había hecho de todo. Al fin había traducido en lengua eslava las principales oraciones litúrgicas. Había vuelto a hacer la experiencia de los hermanos Cirilo y Metodio un siglo antes, pero el fracaso de este misionero refleja las acostumbradas dificultades de una misión desde abajo. Que se trata de ganar a la gente con la convicción. Este modo de hacer la misión no funcionó. Ya habían hecho intentos en este sentido los monjes iro-escoceses, sin el apoyo de la política de un principado o un rey. Simplemente con la predicación y el convencimiento. Los éxitos eran siempre muy modestos, prácticamente nulos. Desde el principio los misoneros sajones se basaban en el poder franco. En el caso de los otones vemos de nuevo como es difícil llevar un testimonio cristiano al pueblo eslavo. Se necesitaba de hecho una misión venida desde arriba. Sabiendo esto podemos entender la gran rebelión de los eslavos del Elba (983) bajo Otón II, que va junto con la destrucción de las iglesias y la expulsión de los misioneros. Exactamente lo mismo que habían hecho los sajones bajo Carlomagno. Pero durante el gobierno de Otón I todo parecía caminar bien. Poco antes de la batalla del río Lech (955) contra los húngaros, Otón había proemtido solemnemente la erección de un monasterio o de una diócesis, en honor del santo del día (10 agosto), San Lorenzo, y quería fundar este monasterio o diócesis, como centro misionero en Meersburg. Este proyecto estaba visto no sólo como centro de misión entre los eslavos, sino como un paso de una organización más amplia. Si bien la iniciativa era de Otón, colaboró con el Papa. En vísperas de la victoria sobre los húngaros parece que Otón propuso al Papa Agapito II erigir el monasterio de Magdeburgo, en metrópoli de una provincia eclesiástica, que abrazara todos los obispados de la región eslava.
En una segunda etapa después de la batalla del 955 el Papa dio una respuesta positiva a la erección de Magdeburgo como metrópoli misionera, pero este proyecto es rechazado por dos obispos;
1- El obispo de Halbestadt, donde se encontraba la diócesis de Magdeburgo.
2- El arzobispo de Magdeburgo Guillermo, hijo de Otón I
Estos dos obispos no habían sido consultados previamente por Otón antes de acudir al Papa. La oposición fue tan fuerte que otón tuvo que desistir por el momento de su plan.
La tercera etapa fue en el 962 después de su coronación imperial en Roma por Juan XII. El Papa dio autorización a Otón para erigir el monasterio de Magdeburgo en archidiócesis y de erigir Meersburg como diócesis, comunicando el Papa al pueblo no sólo la coronación del emperador sino también las disposiciones de las nuevas diócesis. Pero ni siquiera el Papa pudo imponer su proyecto por la negativa del obispo de Halbestadt, que no estaba dispuesto a ceder, y sin la autorización del obispo al que se le lesiona sus derechos, no se podía erigir una diócesis ni siquiera el Papa. Otón demostró paciencia en vez de cólera, siguió esperando.
La cuarta etapa en el 967 con ocasión de un viaje de Otón a Italia por una rebelión antipapal, se vuelve a encontrar con el Papa (Juan XIII) en Rávena para discutir los problemas políticos y eclesiásticos de entonces. Magdeburgo llega a ser sede metropolitana con Branderburgo y Halvelberg como sedes sufragáneas. El Papa autoriza al nuevo metropolita y a sus sucesores para nombrar otros obispos, cuando y donde sea necesario. En particular son mencionados tres lugares:
1- Meersburg.
2- Zeitz.
3- Meissen.
Este privilegio prevee una provincia eclesiástica nueva, con una circunscripción bien precisa, que comprende cinco sedes sufragáneas. Es interesante comparar al respecto, las decisiones de Juan XII (tercera etapa) y Juan XIII (sólo cinco años después), pero se puede constatar como el papado toma en sus manos el asunto.
En el 963, bajo Juan XII, es Otón el que lleva la misión, en el 967 el Papa quiere que la propagación de la fe llegue en nombre de un mandato pontificio. El derecho de fundar otros obispados es delegado al arzobispo respectivo y no más al emperador, y la archidiócesis al Papa.
En todo esto podemos ver como el papado bajo los otones crece y es una autoridad supranacional, no es sólo obispo de Roma, sino que asume de nuevo la autoridad de la iglesia occidental y latina.
La ejecución del mandato viene apoyada porque poco después (968) mueren los dos grandes opositores del proyecto: el arz. Guillermo de Magunzia y el obispo Bernardo de Halvestadt, que hasta el último momento era contrario a una disminución de los propios derechos, para ceder terreno en favor de una nueva archidiócesis.
Esta erección ofrecía al emperador la posibilidad de elegir personar de su confianza como arzobispo. Escogió a un monje benedictino que ya era obispo (abad del monasterio de Weissemburg), Adalberto. Este tenía ya experiencia misionera, ya que fue mandado por Otón a Rusia cuando la gran duquesa de Rusia Olga pidió a Otón misioneros y un obispo para el principado. Adalberto fue mandado por Otón en el 961 a Kiev, pero su misión falló, quizás porque el monje consideró la misión como un castigo.
En la quinta etapa, y definitiva, de erección de Magdeburgo como sede, Adalberto es nombrado arzobispo pero tenía la necesidad del palio, y Otón lo manda a Italia para recibirlo (Oct. 968 lo recibe de Juan XIII).
Hubo diferencias entre el Papa y el emperador en todo este asunto. Otón nombró a Adalberto metropolitano de toda aquella zona de los eslavos y todas aquellas gentes convertidas y por convertirse. El debía de ser, en la mente de Otón, el centro misionero, responsable de toda la población eslava más allá del Elba. En cambio el Papa en su decreto sólo habla de los eslavos recién convertidos. Se impuso la decisión papal, aunque Magdeburgo se convirtió en la sexta sede metropolita del reino teutónico:
1- Maguncia.
2- Treveris.
3- Colonia.
4- Salisbrugo.
5- Bremen.
6- Magdeburgo.
En el 950 el duque Woleslao I se convirtió en vasallo del imperio y como tal tomó parte en la batalla del río Lech contra los húngaros. Su hijo Woleslao II continuó esta política filo-germáncia. La cristianización del país comenzó en el siglo IX; es poco probable que la misión de los apóstoles eslavos Cirilo y Metodio hayan tenido algún efecto también sobre Bohemia. Ellos habían trabajado en Moravia. Los primeros indicios de una presencia cristiana en Bohemia indican más bien a Baviera como la fuente del cristianismo, especialmente el monasterio de la catedral de Ratisbona, san Everardo. La misión debía hacerse desde arriba, no era posible desde abajo.
El centro de la familia noble era la ciudad de Praga; desde el 928-29 Bohemia dependía prácticamente, como reino vasallo de Alemania (Sajonia). El príncipe bohemo que se había sometido al rey sajón enrique I, había sido Wenceslao I. Este fue asesinado por su hermano Woleslao probablemente en el 935. Wenceslao llega a ser el primer santo eslavo, es el patrón de la Bohemia y más tarde llega a ser el símbolo de la nación checa, sobre todo contra los alemanes y más tarde contra los austríacos.
La administración eclesiástica de Bohemia continuó confiada a la diócesis de Ratisbona. Pero aquel duque Woleslao I, quería un obispo propio, no dependiente de Ratisbona y así Otón I en cuanto señor del reino vasallático, fundó en el 975 la diócesis de Praga y puso como primer obispo un monje sajón. El patrón de la catedral de Praga era san Vito. La nueva diócesis de praga fue agregada a la provincia eclesiástica de Magonza, y no a Salzburgo que era la más cercana, hay dos hipótesis de porque fue así: una priemra que nos dice que el duque de Bohemia quería una cierta autonomía y Salzburgo estaba demasiado cercana, y una segunda que habla de compensación por la pérdida de parte del territorio al fundarse la diócesis de Magderburgo.
El resultado de la evangelización, a pesar de la creación de la diócesis de Praga, al principio era muy modesto. Más importante es el hecho, que el sucesor de este primer obispo era un eslavo Adalberto Voitech. Este había estudiado en Magdeburgo, fue obispo en 983. Llegó a ser el segundo obispo de Praga, pero su episcopado fue muy infeliz. Era un hombre muy rígido, que en vano luchó contra las deficiencias morales de su clero, contra sus fieles, medio paganos, quiso por encima de todo aplicar las leyes canónicas, además era representante de la segunda más grande familia de Bohemia: los Slavnik, que por su rivalidad con otra familia preponderante provocaban una situación llena de dificultades. De hecho muy pronto el duque Woleslao se decidió a no apoyar los intentos separatistas de los Slavnik, que vivían más al este de Bohemia. Para comprender porque aceptó a Adalberto como obispo podemos pensar que lo que buscaba era un compromiso con su familia para así poder dominar mejor todo el país. La posición de Adalberto como obispo no era del todo clara: o era obispo de una iglesia territorial bohemia o era un obispo imperial como el resto. Él se consideró obispo imperial, simplemente no quiso estar bajo el duque bohemio, prefiriendo someterse al emperador ante quien quería responder. Todo ello hizo que Adalberto fallara como obispo y dejase el país encaminándose hacia Roma. Allí ingresa en el monasterio de S. Bonifacio en el 990, donde hubiera quedado feliz sino llega a ser que su metropolita, el arzobispo de Maguncia, no le hubiera exigido enérgicamente el regreso a Praga. Así Adalberto retornará a su diócesis de la que una vez fracasado volverá de nuevo a Roma, donde presencia la coronación de Otón III (Mayo 997). Tras la coronación se celebrará un sínodo del que obtiene como única concesión convertirse en misionero, si su grey de Praga verdaderamente no lo quería como obispo. Toda su familia será asesinada salvándose sólo él y su hermano que se encontraban casualmente en Polonia. Un regreso a Bohemia era imposible por lo que en el 996 aceptará la invitación del duque polaco, Woleslao Chrobry para trabajar como misionero en los confines septentrionales de Polonia. Su labor misional será muy breve ya que morirá martirizado el 23 de Abril del 997 por mano de paganos prusianos. El duque Woleslao buscará el cuerpo de Adalberto trasladándolo a la ciudad de Gniezno, pues presentía el valor de tal reliquia para su reino. Adalberto fue canonizado en el 999 por el Papa Silvestre II a instancias de Otón III, Polonia tenía desde el principio de la evangelización un santo mártir conocido en todo el occidente.
Como en casi todos los casos del Este de Europa la formación de estado propio y la cristianización están intimamente unidas. La formación estatal de Polonia parte del territorio de Gniezno . El primer duque polaco aceptado históricamente es Mieszko, hombre de suma importancia para la cristianización del país, con él comienza el gobierno de la familia Piasti. Este duque estaba en contacto con Otón I, lo cual fue muy importante para la formación del estado polaco y la cristianización de Polonia.
Mieszko I se casa en el 966-67 con la hija del duque Woleslao de Bohemia y se hace bautizar en el 966-7 en rito latino, lo cual es de suma importancia y significa que el influjo del cristianismo bizantino permanece excluido. Los primeros misioneros de Polonia no provienen de Alemania, la iglesia de Polonia no era una fundación de Magdeburgo, sus primeros misioneros vienen de Bohemia, por causa del matrimonio de Mieszko.
En el 968 o más tarde fue elegido en Polonia un obispo en Poznan, que era una diócesis de misión para promover la cristianización del pueblo y era la primera piedra de la fundación de la iglesia de Polonia. El primer obispo del que tenemos noticias, Jordano, era bohemio, pero el segundo fue un sajón llamado Unger. Este hecho demuestra que Mieszko después de los primeros pasos de cristianización procedentes de Bohemia, la primera estabilización de su estado, alcanzó buenas relaciones con el imperio, sus vecinos sajones. En qué medida Magdeburgo en este proceso de estabilización estuvo implicado y discutido. Para Widmaro Poznan era una diócesis sufraganea de Magdeburgo, pero el privilegio del Papa Juan XIII del 967 para la diócesis de Magdeburgo no hace mención de Poznan, lo cual corresponde probablemente a la realidad.
Según todo lo anteriormente expuesto Poznan no era sufraganea de Magdeburgo siendo una diócesis todavía en el aire sin una pertenencia clara a ninguna otra organización eclesial.
Un segundo hecho bastante olvidado es que Miezsko I mantuvo relaciones directas con Roma. Poseemos sólo una fuente, bastante discutida y a su vez muy curiosa muy citada por los historiadores polacos, llamada Dagome iudex. Se trata de un regesto de un documento perdido, dentro de una colección canónica. Según este regesto un cierto Dagome iudex había transferido a S. Pedro la ciudad de Schinesne, con todas sus pertenencias; la autenticidad de esta donación de la colonia a S. Pedro hoy es aceptada por todos, a pesar de que algunos detalles son todavía inciertos. El regesto sitúa la donación en tiempos del Papa Juan XV (991-2). Es la primera vez que un príncipe y todo su pueblo se someten bajo la especial protección de S. Pedro y de su vicario, declarándose propiedad de S. Pedro. Esta sumisión expresa el deseo de otros príncipes neoconversos de tener una provincia eclesiástica sometida directamente a la Santa Sede, siendo expresión de la voluntad de independencia y de la propia autonomía. Probablemente el donante, Dagome iudex sea el propio Mieszko. Por otro lado también Roma estaba interesada en tener un reino perteneciente a S. Pedro y una zona donde misioneros bizantinos habían tenido un resultado espectacular en el 987 con el bautismo de Rusia.
La segunda fase de la cristianización de Polonia con el hijo de Mieszko, Woleslao Chrobry (992-1025). Woleslao colaboró fielmente con Otón III, que preservó el movimiento de independencia de Polonia de cualquier sometimiento de la iglesia alemana. Esta política de Otón III culminó en el famoso acto de Gniezno en Marzo del año 1000. A finales del 999 Otón III acompañado de otros invitados se pone en camino de Roma a Gniezno para visitar la tumba de su amigo martirizado Adalberto de Praga. Durante esta visita el emperador erige Gniezno como archidiócesis con tres sedes sufraganeas:
1.- Kolberg/Kotobrzeg
2.- Cracovia.
3.- Breslavia.
En este acto se erige por tanto una provincia eclesiástica, pero no se hace ninguna mención de Poznan que todavía existía. El reino de Woleslao Chrobry recibe así una organización eclesiástica propia sin dependencia de Magdeburgo, lo cual va contra el proyecto de Otón I. La mayoría de las fuentes que nos relatan este acto vienen del imperio o de Sajonia, y no mencionan elementos importantes o son netamente hostiles a la decisión del emperador. La única fuente polaca es la crónica anónima del llamado Dagnus anonimus, es muy estricta siendo escrita 100 años después del acontecimiento. Lo que si es cierto es que Otón III no había respetado los derechos del obispo de Poznan que le había acompañado hasta Gniezno, y que se consideraba responsable de toda Polonia. La situación era similar a la ocurrida anteriormente con Magdeburgo. Ningún precepto papal o imperial, ningún sínodo podía obligar al obispo Unger de Poznan a dar su consentimiento a la erección de la nueva archidiócesis, sólo una decisión voluntaria había creado las condiciones jurídicas necesaria para dicha erección, pero sin su consentimiento nada se hubiera podido hacer. Lo cierto es que nunca dio su consentimiento hasta su muerte en el 1012. Todo esto significa que la archidiócesis fundada por el emperador permanece como una cosa híbrida entre proyecto y realidad porque faltaba la última convalidación que no la daba el Papa sino el obispo. Otón III había previsto también para Gniezno un obispo, bien el hermano de Adalberto de Praga, Gaudencio, el cual en esta situación canónicamente insegura no tenía ningún poder jurisdiccional.
Lo mismo ocurre con la elevación del rango de Woleslao. Muchos sajones estaban furiosos. Tal incerteza sobre la validez del acto de Gniezno ha llevado a quitar importancia sobre la validez del Dagnus anonimus pero no obstante hoy es tenida como válida. Esta incerteza ha dado pie al sucesor de Otón III, Enrique II un pretexto para desdeñar desde lejos lo que había sido hecho, sea la elevación de Woleslao a rey, sea la erección de la archidiócesis de Gniezno. No obstante existe desgraciadamente. En todo este acto Otón III seguía las directrices de su madre Teofane, siendo así el constructor de la iglesia polaca desde sus inicios.
La cristianización de los húngaros comienza antes de la batalla a orillas del río Lieche en Agosto del 955. Desde el 940 llegó a ser evidente para los príncipes húngaros que la aceptación del cristianismo era el mejor medio para afirmarse dentro de la familia de los pueblos europeos y para defenderse en el futuro de las presiones que provenían de Alemania.
En la primera fase buscaban una solución similar a la búlgara donde el zar Boris I había recibido juntamente con el bautismo en el 965 de parte de los bizantinos una autonomía eclesiástica. El primer contacto, viendo la cristianización de Bulgaria, los húngaros lo hicieron de cara a Bizancio.
Dos nobles húngaros se trasladaron a Constantinopla en el 948 y fueron bautizados siendo su padrino el propio emperador Constantino VII (913-59), demostrándose así la importancia que para la corte de Bizancio tenían estos bautismos. El emperador se empeñó activamente en colaborar a la misión entre los húngaros. Un obispo griego volvió con los neobautizados a Hungría y comenzó con la cristianización de la familia más importante de la aristrocracia húngara y otros grandes. Hungría pareció llegar a ser parte de la cristiandad bizantina. Esta evolución fue bruscamente interrumpida por la batalla del río Lieche del 955. Esta derrota produce en el emperador bizantino la sensación de que los húngaros no son tan temibles como él pensaba, y por ello suspende los tributos que solía dar cada año a los húngaros para impedir las incursiones de estos en los Balcanes y en el imperio Bizantino. La supresión del pago a los húngaros coincide con la visita de la gran duquesa rusa Olga que llega en el 957 a Constantinopla esperando del emperador bizantino tales regalos para impedir invasiones de Rusia. Esta decisión del emperador ha influido en los acontecimientos de Europa hasta hoy. Por un lado legó Rusia a la iglesia ortodoxa y por otra parte lo hace de modo que los húngaros dieron la espalda al cristianismo griego.
En esta situación la cristianización de Hungría pasa a la Iglesia imperial otoniana. Esta cristianización comienza con una embajada del príncipe Géza al rey Otón I en el 972 para comunicarle la disponibilidad de los húngaros de aceptar el cristianismo. Este mismo año se produce el matrimonio del hijo de Otón I con la princesa Teofane. Géza debía tener la impresión de encontrarse en medio de dos potencias aliadas, ambas peligrosas para la seguridad de su reino. En esta situación decide aceptar el cristianismo latino ya que nada esperaba de Bizancio. Sobre los pasos de la misión en Hungría carecemos de fuentes, sabemos que Otón I manda pronto un monje, Bruno de San Gallo, como obispo misionero de Hungría. Este monje bautiza al príncipe Géza, el cual obliga a sus súbditos a aceptar la religión cristiana. A su iniciativa se debe la fundación del primer monasterio de Hungría, la abadía de Panonalma antes del 997.
La segunda fase de la cristianización latina está unida al obispo de Pasavia, Pilgrim. Este obispo había ayudado a Bruno como sacerdote pero no de una manera desinteresada ya que quería extender su poder hasta Hungría, soñando llegar a ser arzobispo de Hungría y por ello no sólo reclamó a uno de los primeros sacerdotes latinos a Hungría, el monje Wolgango que llegaría a ser obispo de Ratisbona, hoy canonizado, sino que pone en escena una gran impostura falsificando no menos de 8 bulas pontificias que sostenían que el obispo de Pasavia fuera el heredero de una antigua archidiócesis romana, Lauriacum, a la cual había estado sometida toda la Panonia. El competidor de Pilgrim era el obispo de Salzsburgo, Federico, que para defender sus derechos falsificó otros tantos documentos.
Entre otras personas importantes de la misión en Hungría hemos de mencionar a San Adalberto de Praga, que tuvo contactos personales con Géza y su familia, bautizando al hijo de Géza, el futuro S. Esteban rey de los húngaros
San Esteban entrará en relación con Otón III y el Papa Silvestre II, y como en Polonia se somete a la protección de San Pedro y fue coronado rey con el consenso papal e imperial en la ciudad de Esztergom en Enero del año 1001 con una corona regalada por el Papa Silvestre II (conservada hoy en Budapest y que ha llegado a ser el símbolo de la nación húngara, pero es una réplica de la original cuya fecha de fabricación es muy discutida, aunque es muy posterior al año 1000 ; en la primavera de 1945 fue secuestrada por las tropas americanas y llevada a EEUU, siendo restituida por Carter en 1978 al gobierno de Hungría). Se producen también otros acontecimientos muy semejantes a los de Polonia : Otón III regaló una copia de la Santa Lanza como la de Polonia.
Pocos meses después de la coronación San Esteban comunica al Papa la fundación de una archidiócesis en Esztergom y solicita el permiso de Silvestre II. En conjunto, Esteban, ha fundado diez diócesis en su país. Solicitó en todo momento la autonomía tanto para la Iglesia como para el reino de Hungría. Si San Esteban es tenido como el fundador de la Iglesia de Hungría hemos de añadir que sin el apoyo de los otones esta cristianización no se hubiera producido tan rápidamente. Por último decir que como en Polonia no faltaron retrocesos, pero la inclusión de ambos reinos en la familia de los pueblos occidentales permanece como un hecho importante lleno de resonancias históricas que se hacen sentir hasta nuestros días.
Si a medidos del XI podemos constatar un desarrollo en la historia occidental y también de la Iglesia, el inicio de un período de irritación, que durará hasta el segundo decenio del XII, debemos preguntarnos cuáles eran las premisas de esta revolución, ya que es inconcebible que un hecho tan espectacular como el enfrentamiento entre Gregorio VII y Enrique IV se hubiera producido sólo casualmente o sólo a causa de antipatía personal. La pregunta se podría hacer así : ¿Qué ha cambiado en la 1ª mitad del XI respecto al período precedente y por qué ha cambiado ?
El título elegido para este capítulo, .edad pregregoriana., implica ya la tesis de que ya existían elementos suficientes que abocan a la propia reforma gregoriana, aunque no todos los estudiosos contemporáneos son de esta opinión. Podemos señalar dos posiciones contrarias que son defendidas cada una con una cierta dureza. La primera opinión encuentra en la primera mitad del XI, por todas partes, indicios de una renovación espiritual ; Gregorio VII no habría hecho otra cosa que aplicar con rigor ideas que ya existían desde antiguo. La segunda corriente tiene la tendencia de minimizar los testimonios anteriores a Gregorio VII, en ella destaca R. Schieffer que afirma que la lucha de las investiduras comienza sólo a partir del 1078, con una explícita prohibición de la investidura de los obispos por parte del rey ordenada por Gregorio VII.
Debemos en un primer momento valorar los argumentos de cada una de las partes para hacernos nuestra propia opinión. Comenzamos por establecer los límites cronológicos de esta .edad pregregoriana.. El punto de partida no se discute, situándolo en el 1002, año de la muerte de Otón III y del ascenso al trono imperial de Enrique II. Con respecto al papado podemos decir que el 1012 significa un momento crucial en Roma, ya que en este año la facción de los Tusculani toma la supremacía sobre la de los Crescenzi. El papado Tusculano duró hasta el 1046 en que se produjo la intervención de Enrique III en Roma con la famosa deposición de tres papas. Podríamos prolongar la etapa pregregoriana otros diez años, hasta el 1056, año de la muerte de Enrique III, que en su vida había llevado a cabo la simbiosis entre Regnum et sacerdotium. Poco antes había muerto el Papa León IX (1054), con el cual las ideas reformadoras llegaron a Roma.
El año 1054 es el de la célebre excomunión recíproca en Constantinopla con dos protagonistas destacados, el Patriarca Bizantino Miguel Cerulario y el Legado Pontificio, el Cardenal Humberto de Silva. Este cisma entre la Iglesia Griega y la Latina que ha llegado contra todas las expectativas hasta hoy, fue causado fundamentalmente por la evolución en la Iglesia Latina y en el papado. Aquí aparece las ideas pregregoriana que están en la raíz del cisma.
Entre los cambios del siglo XI hemos de mencionar el movimiento de la paz de Dios o tregua de Dios que nace en Francia. Después hemos de hablar de ciertas corrientes que surgen dentro del monacato y que han tenido un papel importante en la formación de una nueva mentalidad, sobre todo en Italia. Por último debemos preguntarnos si existe y en qué medida una nueva concepción del sacerdocio, que para algunos estudiosos habría tenido un impacto decisivo sobre la lucha de las investiduras.
Con la muerte de Otón III (+1002) la dinastía otoniana desaparecía en línea directa, por lo que la sucesión quedaba abierta. Esta situación se había repetido muy frecuentemente en Alemania y en Francia, contribuyendo en Alemania al derecho de los príncipes seculares y también eclesiásticos de elegir al rey ; mientras que en Francia, donde los Capetos eran más longevos, el derecho de voto no se desarrolló. De este modo en Alemania se aceptaba pacíficamente el derecho de que sólo podía ser elegido un candidato de sangre real. Esto lo vemos claramente en el tratado de Diedmaro donde afirma el concepto de .elección.. En realidad sólo un candidato proveniente de una de las familias principales del reino podía tener esperanzas de ser elegido.
Enrique era en el momento de su elección Duque de Baviera y pertenecía a una línea lateral de los otones. Es importante para el cambio estructural durante el siglo de los otones, que fue decisiva para la votación la toma de posición del episcopado alemán, bajo la presidencia del Arzobispo de Biligis Maguncia. El Duque Enrique de Baviera fue elegido rey en Maguncia el 6 de Junio del 1002, con el apoyo del alto clero, perteneciente a la nobleza de Baviera, Francona y de la Alta Lorena, pero sin la colaboración de los sajones, una parte de los loreneses y de los suavios. Fue coronado por el Arzobispo de Maguncia. Era el inicio de una elección en parte, que llegará a ser de pleno título sólo mediante un ritual, que podemos constatar en este momento por primera vez, es decir, una cabalgata del propio rey a través de las diversas partes del imperio, en la cual solicita la adhesión de todas las naciones y de todas las regiones. Este ritual será obligatorio a partir de ahora para todo nuevo rey y que duraba semanas o meses.
El nuevo rey, nacido en el 973-978, había sido destinado inicialmente al estado clerical después de la rebelión de su padre contra Otón II, por lo que había recibido una buena formación en la escuela de la Catedral de Hildesheim junto al obispo Wolfgango de Ratisbona, siendo un monarca bien educado. En el 995 llega a ser Duque de Baviera. Se casó con Cunegunda, la cual provenía de la casa de los Condes de Luxemburgo.
El cambio de trono en el 1002 supone un cambio en la política del Imperio que tiene consecuencia inmediatas, también sobre la Iglesia y el papado. El sentido de este cambio lo encontramos en la divisa que se encuentra en la bula de Enrique II : Renovatio regni Francorum, un retorno al estilo de Ludovico el Pío, en contraste con su predecesor, Otón III el cual quería renovar el reino de los romanos. Se abandona por tanto la concepción romana, por lo que Italia y Roma ya no estarán más en el centro del interés político y de la voluntad política de Enrique II ; ahora el centro del interés del emperador será Alemania en dos sentidos : intentando subyugar los poderes particulares, los famosos duques, e intentando integrar cada vez más a la Iglesia imperial en la administración del Imperio.
El gobierno de Enrique II no se puede describir de una manera cronológica, ya que nos daría una visión muy confusa, debiendo estudiarse los diversos campos de su actividad. A nosotros, ¡que no estudiamos historia alemana !, sólo nos interesan dos campos : la relación con Italia y con el papado y por último su relación con la Iglesia imperial.
En cuanto a la relación con Italia y el papado partimos de la muerte de Otón III que causó en todo el Reino Itálico el hundimiento del poder germánico. Enrique II miró más bien a una estabilización del Reino Alemán, por lo que Italia dejó de ser un foco de atención de la política imperial. Todavía había bastantes señores feudales y obispos en Italia que tenían un interés propio por la continuación del dominio alemán en Italia ; por ello se produjo una especie de rebelión por parte de un señor de Italia, el Marqués Arduino de Ivrea, que se hace proclamar rey de Italia en Pavía el 15 de Febrero del 1002, pero este intento de independencia del Reino de Italia no tiene éxito y Arduino no es reconocido. Enrique II, por su parte, fue a Pavía en el 1004, donde fue elegido Rey de Italia, siendo coronado por el Arzobispo Arnolfo de Milán, pero volvió pronto a Alemania sin haber derrotado a Arduino. Todavía los partidarios de Enrique en Italia eran numerosos y su dirigente era el Arzobispo León de Vercelli.
En Roma, tras la muerte de Otón III, los Crescenzi, que en un breve tiempo recuperaron el dominio de la ciudad, acabándose el tiempo de los papas extranjeros con Silvestre II (+1003), siendo sucedidos por Juan XVIII y Sergio IV. Los Crescenzi pretendieron evitar un viaje de Enrique a Roma. En el 1012 se produce un cambio en Roma cuando llegarán a ser papas los representantes de una facción opuesta, es decir, los Tusculani, que buscarán pronto establecer contacto con Enrique, ya que le primero de ellos, Benedicto VIII deberá defenderse de un antipapa perteneciente a los Crescenzi, para lo que pide ayuda al rey.
Los tratados para una coronación de Enrique II en Roma se concluyeron rápidamente con este papa Tusculano. A finales del 1013 Enrique comienza su marcha por Italia para recibir en Roma la corona imperial el 14.02.1014. En esta ocasión Enrique II estableció un poder imperial en Italia, celebrando un sínodo imperial en Roma, una dieta de la nobleza italiana en Pavía y mediante la redacción de múltiples títulos en favor de iglesias italianas. La lucha contra el Rey Arduino unió a sus partidarios italianos, siempre bajo la guía del obispo León de Vercelli, lo que demuestra que lo obispos con su dominios territoriales eran los elementos más fieles del poder imperial en Italia. Con la lealtad de los obispos siempre podía contar el emperador. Arduino renunció a luchar y se retiró al monasterio de Fructuaria que había fundado, donde murió en el 1015 como monje.
Sobre la coronación imperial de Enrique II en Roma el 14.02.1014 tenemos muy buena información. En ella madura lo que ya había surgido con los otones. Se desarrolló un rito cargado de simbolismo que nos hace comprender algunos aspectos sobre el sentido sagrado de la dignidad imperial en la edad pregregoriana. La relación que poseemos en la fotocopia adjunta está datada en la segunda mitad del XI, llamada Ordo salico per la incoronatione imperiale. Casi con toda certeza la coronación de Enrique III fue más simple y breve. Diedmaro en el séptimo de sus libros nos habla de la coronación y hace mención no sólo del Emperador sino también de la Emperatriz ; después nos habla de una cena ofrecida por el Papa al matrimonio la misma tarde en el Palacio Lateranense, la cual no se menciona en la otra relación. Además contamos con la crónica de un cluniacense, Rodolfo el Labro que contiene otros detalles y nos dice que a pesar de la rigidez de las celebraciones de coronación no se excluían ciertas acciones espontáneas, también sabemos por él que Enrique II ha regalado el pomo de oro que llevaba en la ceremonia de coronación, símbolo del mundo, al monasterio de Cluny, lo cual también nos refiere Ademaro de Chavanes en su Historia Francorum que incluye además en el regalo un cetro de oro, un vestido imperial de oro, una corona de oro y un crucifijo de oro. En una de las relaciones de las Consuetudo de Cluny, en el Liber tramitis de tiempos de Odilón, se hace constar que estos regalos de Enrique II se llevaban como ornamento en las procesiones de los monjes durante la solemnidad de la Ascensión del Señor y de Pentecostés. Por último señalar que el Abad Odilón, durante una gran carestía hacia el 1031-1033 ha hecho fundir todos estos tesoros para recabar fondos.
Unos días después de la coronación se celebraba un sínodo en Roma bajo la presidencia del Papa y en presencia del Emperador, cuyo uso se remonta al tiempo de los otones. El Sínodo de 1014 ha tenido una gran importancia hasta nuestros días, aunque no merece una especial mención a causa de su condena de la .simonía., sino porque con la insistencia del Emperador fue introducido en Roma el uso de las Iglesias transalpinas de cantar en las misas públicas el credo con el .filioque.. Conocemos este asunto por uno de los presentes, el Abad Bernón, el cual lo menciona en una obra suya que es un comentario litúrgico llamado De officio misae.
La política imperial de Enrique II tiene repercusiones incluso en el sur de Italia. El poder bizantino en el sur fue reforzado con Basilio II y después de una derrota del Papa Benedicto VIII contra los griegos en el 1018, el Reino Bizantino lindó de nuevo con Roma o con el Patrimonium Petri. En esta situación delicada para el Patrimonium Petri el Papa Benedicto se decide a dar un paso demostrativo, como primer Papa después del siglo IX, y se dirige en el año 1020 a Vanberga para acordar con el Emperador una política italiana común. En efecto Enrique II movilizó a sus fuerzas y emprende en el 1021-1022 su tercera expedición italiana, que tendrá como resultado que los principados de Capua y Salerno, a excepción de la abadía de Montecasino, recuperaron la dominación imperial.
En 1022 se celebró un Sínodo en Pavía en el que estuvo presente el Emperador Enrique II juntamente con los obispos alemanes de su séquito y con otros obispos italianos, entre los que se encontraba León de Vercelli que fue el más fiel partidario del Emperador. Este Sínodo se celebró bajo la presidencia de Benedicto VIII y del propio Emperador. Este Sínodo nos interesa por ocuparse explícitamente del concubinato del clero y condena el matrimonio de los sacerdotes ; el Decreto papal es confirmado por Enrique II como ley imperial bajo el título .Edictum Augusti., siendo un colaboración entre el Papa y el Emperador : . Ningún clérigo debe tocar a una mujer ; el obispo no debe tener una mujer o vivir juntamente con ella. Los hijos de los clérigos son siervos de la Iglesia con todas sus posesiones.. En este Sínodo se encuentran ya las premisas para la legislación gregoriana. La principal preocupación para la imposición del celibato es proteger los bienes de la Iglesia, los cuales no debían llegar a ser herencia de los hijos del clero. Esta preocupación encontró el apoyo del Emperador, ya que una propiedad eclesiástica que llegase a ser privada no podía estar en el interés del Imperio.
Esta legislación de Pavía, mucho más antigua que la Reforma Gregoriana, del año 1022,, podemos preguntarnos sobre la repercusión que tuvo sobre la moralidad del clero. Para muchos estudiosos no tuvo ninguna repercusión. En Italia el matrimonio de clérigos y obispos estaba muy difundido y no faltaron posturas críticas como la manifestada en la Vita annonima di Jovanni Gualbertus escrita a finales del XI, en la que se cuenta un enfrentamiento entre el Abad Guarino de Séptimo, que había comenzado a luchar contra la simonía y los clérigos que tenían concubinas, y la mujer del Obispo Ildebrando de Florencia, Alberga. Zimmermann data este episodio en el año 1012. El papa Benedicto VIII ha apoyado al Abad, pero no nos consta una dimisión o deposición del obispo Ildebrando.
Enrique II y la Iglesia en Alemania. Su nombre se conecta de modo particular con dos diócesis : se empeñó para la restauración de la Diócesis de Merszburg tras la muerte del Arzobispo Gisiler de Magdeburgo (+1004) y la fundación del Obispado de Vanberga. En este último caso actuará con la oposición del Arzobispo de Maguncia y de los obispos directamente lesionados en sus legítimos derechos. Este Obispado de Vanberga se situó en el territorio del Marqués Enrique de Schweinfurt, el cual había sido expropiado tras una rebelión ; la dotación del Obispado era riquísima y para Enrique II debía llegar a ser el centro sacro y político de todo el Reino, levantó una hermosa catedral donde fue sepultado tras su muerte el 13 de Julio del 1024, tras la cual su persona fue rodeada de leyendas que fueron interpretadas según el ideal del siglo XII ; se afirmaba que había vivido con su esposa Cunegunda en un .matrimonio de José., es decir, sin relaciones sexuales. La canonización de Enrique II por el Papa Eugenio III en el 1146 y a Cunegunda en el 1200. Es el único emperador alemán de la Edad Media que ha sido canonizado, sobre todo por el empeño de la Diócesis de Vanberga y por el testimonio de su matrimonio con una .ascesis particular..
Enrique II había muerto sin haber dejado hijos, los grandes de los ducados unidos a la alta jerarquía eligieron por ello un rey en Septiembre de 1024, recayendo la elección en un primo de Enrique, Conrado. El Arzobispo Arrivón de Maguncia le coronó rey en su ciudad pocos días después. Con Corrado II (1024-1039) comienza una nueva dinastía en Alemania, los Sálicos o la Casa de Franconia, todos los cuales han tenido relaciones importantes con el papado. Los emperadores de esta familia son : Corrado II, Enrique III, Enrique IV y Enrique V, con cuya muerte en el 1125 termina la dinastía Sálica.
Sobre Corrado II tenemos una buena biografía redactada por su capellán Bipo. Este Rey prosigue la política de alianzas con la Iglesia. El número de los condados transferidos a obispados y abadías aumenta considerablemente con Corrado y su hijo Enrique III. Entre 1000-1050 había 34 condados en manos de obispos o abades, cuando anteriormente sólo lo estaban 3. Vanberga obtiene por fin derechos ducales. Así se forman en Alemania dominios eclesiásticos regionales que preparan ya los futuros principados eclesiásticos típicos de Alemania hasta el comienzo del siglo pasado, donde obispos y abades eran al mismo tiempo soberanos. Esta práctica continuó con Corrado II y Enrique III, aumentando cada vez más el número de prelados en la Capilla de Corte. Para sus dotaciones servían los cabildos de las catedrales en los cuales los Capellanes de Corte, es decir el personal administrativo más alto de todo el imperio en torno al emperador, eran canónigos, aunque no pudiesen estar presentes en aquellos lugares.
Enrique III situará la Capilla de Corte en el lugar de su palacio principal en Goslar, próximo a una colegiata, situado en Sajonia, la Colegiata de San Simón y Judas que aportará muchos futuros obispos. Para el nombramiento de estos obispos Corrado esperaba prestaciones y dones, que pocos decenios después serán tenidos por simonía, pero que en su tiempo no producían mucho escándalo.
Aunque la reforma monástica fue vigorosamente continuada, sobre todo por un estrecho colaborador de Corrado II, el Abad Popone de Stablo-Malmedy, algunas de las reformas monásticas, como la reforma Lorinense, alcanza a 169 monasterios benedictinos en el Imperio. Por todo ello no se puede hablar de un contraste entre un Enrique II eclesial y un Corrado II laico o anticlerical, como se ha hecho todavía recientemente.
La relación de Corrado II con el papado era armoniosa, incluso dejó a los Tusculani su dominio sobre la ciudad de Roma y del papado, con los papas Juan XIX y Benedicto IX. Corrado vino dos veces a Italia, en el 1027 con ocasión de su coronación imperial y una estancia más larga del 1036-1038, motivado por los problemas milaneses. La coronación imperial estuvo precedida de la de Rey de Italia por parte del Arzobispo Arriberto de Milán. La ceremonia en Roma en el día de Pascua del 1027 fue particularmente solemne, usándose el rito al que nos referimos en el caso de Otón III ; el papa Juan XIX le puso la corona imperial en presencia de dos reyes : el Rey Canuto de Dinamarca e Inglaterra y el Rey Rodolfo de Borgoña, estando también presente el Abad Odilón de Cluny, el Arzobispo de Maguncia, Ravena, Treveri, Salisburgo, el Patriarca de Aquilella y muchos otros obispos.
Corrado ha retomado la concepción romana de la dignidad imperial, produciendo así un cambio con respecto a su predecesor Enrique II. Sus diplomas llevan como leyenda de su sello un frase que hasta ahora ha llegado a ser tradicional de todos los emperadores medievales : Roma caput mundi regit orbis frena rotundi = .Roma, la capital del Mundo, tiene en su mano el freno del orbe terrestre.. Este programa nos daba a entender que Corrado II no pretendía limitar su actividad a Alemania. A partir de ahora se añade al término .Imperium. el calificativo de .Romanum. para referirse al Imperio Occidental. Con la inclusión de Borgoña en el 1033, este Imperio se constituirá a partir de ahora con tres reinos : Alemania, Italia y Borgoña.
Durante su gobierno aparecerán por primera vez indicios de un profundo cambio del papel del emperador en Italia. Hasta ahora el apoyo más importante de Corrado en Italia era el potente Arzobispo Arriberto de Milán (1018-1045), el cual se tiene que enfrentar en los años 30 a una rebelión de los pequeños vasallos de la Iglesia milanesa, los Valvassori, es decir vasallos de los vasallos, hombres que ocupan un lugar secundario en la jerarquía vasallática, siendo llamados .secondi millites.. Estos Valvassori dependían de otro estrato de la población milanesa, los Capitanei, que son los mayores vasallos de un obispo, en particular los del Arzobispo de Milán, que forman el Consejo del Arzobispo y dependen directamente de él. Los Valvassori no habían obtenido que su feudos fueran hereditables, siendo pequeños caballeros que temían por su seguridad social en un mundo de rápidos cambios, en la época precomunal en que van surgiendo intentos de emancipación de la ciudadanía del obispo, del alto clero y del estrato aristocrático de los Capitanei.
Esta evolución se hace sentir por primera vez en Milán. Corrado II, llamado en ayuda de ambas partes, reconocía en 1037 en su Constitutio de feudis, a los valvasori (los pequeños vasallos) la capacidad de heredar sus feudos. Hasta entonces no tenían propiedad, no eran hereditarios; a partir de entonces sí, e irrevocable . Corrado puso a los feudatarios menores en el mismo plano de los mayores, a pesar de la oposición del arz. Ariberto y de los capitanei.
La Constitutio era una medida de protecci6n social para la pequeña nobleza, rural en gran parte. Estos problemas no tenían que ver sólo con la ciudad de Milán, sino el condado milanés, y la pequeña nobleza de los valvasori, que estaban sobre todo en las cercanías de la ciudad. La Constitutio fue un acontecimiento notable para los valvasori, pero había llegado muy tarde, vista la situación general. Podríamos decir que con esta Constitutio Corrado II abandonó la línea política en Italia, o sea, sostener a los obispos feudatarios. Un intento de Corrado de integrar incluso a aquella clase inquieta, que eran los valvasori. Corrado II, sin embargo no vió que junto a los valvasori, que bajo ellos estaba todavía otro estrato de la población, entre los cuales estaban también los comerciantes. La siguiente fase de la lucha en Milán y en otras ciudades del norte será precisamente la oposición de aquel pueblo (no aristocrático), contra los nobles y esta fase se retomará en pocos decenios con la pataria (aquel gran movimiento religioso-social) que fue apoyado incluso por el papa Gregorio VII.
En cuanto al arz.Ariberto, ni el emperador que lo depuso, ni el papa Benedicto IX que lo excomulgó, estaban en posibilidad de alejarlo de Milán (quedaba como arz.de Milán hasta su muerte 1043).
No está muy claro por qué aquella cólera del emperador, que llevó por fin a la excomunión de parte del papa contra e1 arzobispo. Por las fuentes no conocemos que la culpa sea tan grave. Ciertamente era un persona muy pagada de sí misma. Los indicios que dan las fuentes sugieren, que el arzobispo ayudaba a los desordenes que había en Milán. Es decir que el arz. no estaba en posibilidad de calmar al pueblo. Naturalmente que esto producía un daño al orden público en el reino Itálico. E1 arz., junto con otros obispos del norte de Italia se vengaron; querían crearle dificultades al emperador en otra región (en Lorena mediante una conjura con el conde Othon de Champagne contra el emperador).
La primera fase de estos conflictos en Milán 1035-1037 los más difundidos de la tempestad patarínica (mucho más grave varios decenios después); signo de los profundos cambios en la sociedad medieval. Bajo Corrado II el problema Milanés no se logró resolver. Enrique III volverá con la praxis othoniana de aliarse con los obispos; y así hemos llegado al emperador Enrique III, que es el culmen del sinergismo (imperio-iglesia).
Nacido el 28 de oct. de 1017 tenia 22 años cuando tomó el poder. Había sido desde mucho antes preparado para llevar el rol de soberano y había recibido una formación erudita. Sabemos de sus intereses teológicos, según el testimonio del abad Bernonne de Reichehau (sur de Germania); leía con gusto la Sagrada Escritura y a los Padres. En esa época era algo inaudito y muy raro, pues en general los laicos no sabían leer.
Este interés teológico de Enrique III estaba apoyado en una profunda piedad, en el centro de la cual, estaba la Virgen; también esto ha sido atestiguado por Bernone. Esta piedad también lo llevaba a prácticas ascéticas, a lo mejor, bajo el influjo de la reforma monástica, a la cual Enrique estaba particularmente unido. Así se explican ciertos gestos que llamaron la atención a los contemporáneos. Por ejemplo, en los momentos de su boda, 10043, con Inés de Poitou, hija del duque Guillermo V de Aquitania, matrimonio celebrado en Renania. Ordenó el retiro de los bufones y músicos de la fiesta; con pena para los asistentes que naturalmente querían una fiesta alegre.
Un hecho que demuestra la fuerza del movimiento de reforma, ya en esa época, algunos monjes con motivo de ese matrimonio, pudieron publicar su desconcierto, pues según algunos rigoristas, aquella Inés era una pariente muy cercana del emperador. Otro ejemplo de rigor, después de la victoria sobre un rebelde húngaro, Samuele Obo, 1044. Enrique, en el campo de batalla, con los pies desnudos se arrodillo delante de las reliquias de la santa Cruz, metida en la santa lanza, seguido por todos los presentes; después del canto del kyrie eleison el rey perdona a todos sus adversarios e invita a los presentes a reconciliarse, en un momento de victoria. Un año antes, octubre 1043, en la catedral de Constanza, Enrique había conjurado a los presentes de que promovieran la paz y prometió a todos sus enemigos su perdón. Su programa de gobierno era Pax et justitia; hizo suyo el movimiento de la Paz de Dios, del gran movimiento que viene de Francia, del cual se había enterado tal vez en Borgoña, a través de su mujer Inés. Enrique III, un hombre muy serio; profundamente embebido del sentido de la responsabilidad como emperador delante de Dios. Para él la sacralidad de la tarea real era algo muy importante. Uno puede maravillarse cómo él no ha sido escogido como santo para ser canonizado; si comparamos a Enrique II y Enrique III, todos los indicios se inclinan más por Enrique III. Este último no ha fundado una diócesis; luego faltaba el apoyo para promover la canonización. Actualmente sucede lo mismo: se necesita una institución que tenga el interés para promoverla y entonces el proceso se desenvuelve más rapidamente.
A1 inicio de su gobierno debía resolver asuntos graves, ya en el confín oriental como también en el interior del mismo. Los éxitos militares contra Hungría y Bohemia parecían reforzar su poder. En el sur de Germania, los ducados de Baviera, Suavia, Carinzia (sur de la actual Austria), puso nuevos duques de confianza. Estos duques, en su concepción, eran representantes del rey: se ve el intento de reforzar el poder central. Más difícil fue la relación con Lorena (o Lotaringia). Después de la muerte del duque Gozelone I de Lorena (1044), dividió de nuevo el ducado en dos partes: Lorena superior y Lorena inferior. Naturalmente porque Lorena había llegado a ser muy fuerte. (Divide et impera). El hijo mayor del duque difunto, Gofredo el barbudo, llega a ser el enemigo mortal de Enrique III, pues quería llegar a ser duque de Lorena entera, no sólo de una parte (la superior). Luego hubo varias rebeliones de Gofredo, el barbudo, con el resultado que los condes de Fiandra lograron hacerse de un territorio muy independiente. E1 núcleo de la futura Bélgica. La oposición entre Enrique III Y Gofredo el barbudo, se extendió hasta Italia, cuando Gofredo se casó en 1054 con la viuda del poderoso y riquísimo conde Bonifacio de Canosa, Beatriz, cuya hija tenida del primer matrimonio con el conde Bonifacio (este es la famosa Matilde de Canosa), que llegara a ser una férrea sostenedora de Gregorio VII. Fue la mujer más rica de toda Italia.
Así llegó el influjo de Lorena a Italia central, que llegará a ser importante en el decenio sucesivo. Merecen también mención las relaciones de los sajones con Enrique III que no soportaban la pérdida de influjo, después de haber pasado la dignidad real de la dinastía sajona othoniana, a la otra, la Sálica. Enrique III trató de hacerse más presente en Sajonia: por ejemplo haciendo el palacio y la colegiata de Gozlar. Aquella colegiata de la capilla de corte, en la vecindad de Milliere d"Argento. Hizo de Gozlar su sede preferida. Pero precisamente esta presencia tan constante del emperador desagradaba a los sajones. También el nombramiento del arz. Adalberto de Hamburgo-Bremen (1045), tenía una finalidad política; para tener a los sajones vigilados. Este Adalberto estaba en las cercanías de Sajonia; y como todos los obispos, no era sólo eso, sino también señor feudal. Este Adalberto trató de iniciar un vasto proyecto de misión y organización eclesiástica en el norte con la finalidad (ese era su sueño), de llegar a ser patriarca del norte. Crear en esa diócesis de Hamburgo-Bremen un patriarcado, que comprendería todos los obispados, incluidos los futuros de Escandinavia. Un plan que por otro lado, falló. Podemos concluir, en general, que las relaciones de Enrique III con los grandes príncipes de Germania eran más bien tensas. Esto se mostró en el 1053, en la dieta de Tribur (en Alemania), donde los grandes consintieron en la elección de Enrique IV , sólo con la condición, antes no expresada, de obedecerle sólo si se mostraba un hombre recto. La magna pacificatio de la cual hablan los Annales de Augusta, era para Enrique III siempre un ideal, y no la realidad de su vida política. Como también su lema: Pax et justitia.
Las relaciones con Italia eran sorprendentemente buenas. E1 conflicto de su padre con el arz.de Milán, pronto quedó arreglado. Enrique se apoyó en la administración del regnum Italiae en la Iglesia, es decir, sobre los obispos. Y tuvo cada vez mas missi dominici (embajadores), funcionarios escogidos entre los obispos y los condes, que eran los mediadores entre el soberano y los intereses de la aristocracia y de las Iglesias locales. Milán quedó siempre como ciudad turbulenta e inquieta. Los milaneses no rechazaron al nuevo arz. escogido por Enrique después de la muerte de Ariberto: Guido, un hombre que no provenía de la alta aristocracia, sino que pertenecía al menos a la clase de los capitanei. Pero la verdadera raíz de la inquietud de Milán era el deseo de la población no noble, de no ser ya excluida del poder. En efecto el regnum italicum se encontraba en un proceso de fermentación espiritual, social, con cambios económicos. Un proceso completamente desconocido entonces en Germania. Italia era entonces el país más desarrollado y más rico de toda Europa, el más desarrollado. Sobre todo Italia del norte.
Es obvio que esta situación socioeconómica tenía también su componente religioso: existen ya algunos centros de reforma, de los cuales Enrique III se entera y con los cuales se relaciona. Por el momento solo los mencionaremos: Toscana, reforma de Vallumbrosa, fundada por Juan Gualberto (1036); gran predicador contra la simonía. Otro centro se había formado en Ravenna con el arz. Gebeardo, nombrado por Corrado II y su sufragáneo Juan Cesena, que era reformador de la vida de los canónigos de su diócesis. También este comienza en esa época: no solo una reforma monástica, sino también de canónigos (es decir la vida común del clero). Un tercer personaje que merece ser mencionado era Pierdamiano, que estaba en contacto con Juan de Cesena, que era prior de la comunidad eremítica de Monte Avellana, una fundación de san Romualdo, pero independiente de Camaldoli. Pierdamiano era conocido por Enrique y estimado. Estos son algunos nombres, algunos centros, que son un fermento para la evolución de la Iglesia de los decenios sucesivos
Toda reforma de la Iglesia se decidía en última instancia (sobre todo para Italia) en Roma. Las condiciones en Roma eran confusas. Habíamos visto que Corrado II no había cambiado el sistema tusculano (el dominio sobre la ciudad de Roma permanecía en las manos del conde de Tusculo y uno de ellos era el papa). Corrado II no había tocado este sistema. Después de haber resuelto muchos problemas en Alemania y en los países vecinos, Enrique III pudo pensar en el viaje de coronación imperial. Ese era el objetivo principal de su viaje en el 1046, llegar a ser emperador y no como afirman muchos estudiosos: una reforma de la Iglesia romana.
Por otro lado es cierto que la situación del papado era confusa, pero no se sabe si Enrique III en aquel momento cuando preparaba aquel viaje conocía todos los detalles y veía la necesidad de intervenir en Roma. Estamos en la última fase del papado tusculano. E1 papado era prácticamente un negocio de la familia del conde de Tusculo. En 1032 el conde Alberico III, jefe de los tusculanos, había hecho elegir papa a su hijo Teofilacto, entonces laico. Se llamo Benedicto IX (1932); según el cronista Rodolfo, il labro, que no es siempre fiable. Este papa habría tenido apenas 10 o 12 años en el momento de su elección. Parece una afirmación exagerada; sin duda era todavía muy joven. También en este y en algún otro cronista se encuentran acusaciones de vida disipada. Un cronista casinesse observaba, que había cambiado el nombre, pero no el estilo de vida. Pero es difícil afirmar alguna cosa concreta. E1 juicio sobre los papas tusculanos es naturalmente condicionado por la generación de historiadores de la reforma gregoriana, que tenía la tendencia a describir aquella fase del papado de una manera muy negativa. Esto no quiere decir que Benedicto IX era un papa impecable. Queda el hecho de que por más de un decenio gobernó la Iglesia romana sin encontrar grandes oposiciones, ni dificultades, siempre basado en el poder político de su hermano el conde Gregorio II de Tusculo. En la controversia entre Aquileia y Grado; Benedicto IX reconoció los derechos patriarcales de Grado contra Aquileia y el patriarcado de Venecia era el heredero del de Grado; entonces también el patriarcado de Venecia tenía relación con este papa Benedico IX. En 1044 los romanos se rebelaron contra el dominio de los tusculanos y expulsaron también al papa Tusculano. Son desconocidas las luchas detrás de la escena, como son también desconocidas las luchas entre los aristócratas del tiempo. E1 partido vencedor, de los stefanos, buscó asegurar el propio poder obtenido contra los tusculanos, también con un papado. A1 inicio del 1045 fue elegido papa por este partido nuevo, victorioso, el obispo Victoriano de Sabina, que tomó el nombre de Silvestre III, probablemente no sin malos manejos. En marzo Benedicto IX retornó a Roma y expulsó de Roma a su contendiente, el que regresó a su diócesis (Sabina). No sabemos si cuando regresó a su obispado abdicó de su dignidad papal. Después de la restauración Benedicto IX, en Roma, pronto se dio cuenta que su posición había llegado a ser insostenible y así se llegó a aquel extraño comercio de compra-venta que habría de llevar un rol decisivo en el sínodo de Sutri. Benedicto IX (1 de mayo de 1045) cedió la dignidad pontificia al arcipreste Juan Graziano de san Juan en la Puerta Latina, que era su padrino. Era un hombre de bien, un sacerdote muy pío, lleno de celo, pero este Benedicto IX habría vendido su dignidad por 2000 libras de plata y el comprador (que no tenía el dinero contante y sonante), habría obtenido la suma necesaria de una familia hebrea. Así llegó a ser papa con el nombre de Gregorio VI. Los detalles son dudosos e incluso el fin del pago era un poco incierto; era más bien una compensación a Benedicto IX (a su familia, los tusculanos) o era dinero para corromper a los romanos. Cierto, la elección de Gregorio VI no estaba privada de simonía. Personas insospechable como Pierdamiano, estaban de acuerdo con el nuevo papa, que era un persona respetable; tal vez había dado este paso dudoso, este comercio para liberar a la Iglesia de Roma de aquel papa Benedicto IX.
Enrique III no podía conocer todas las intrigas relacionadas con la abdicación de Silvestre III, Bendicto IX y la compraventa hecha por Gregorio VI. Enrique debía tener la impresión de una Roma fundamentalmente ordenada; entró en Italia sin encontrar resistencia. En Pavía convocó el 25 de octubre de 1046 un sínodo. No se conocen las actas, pero según el cronista francés, Rodolfo il labro, fue promulgado un decreto contra la simonía. Poco después Enrique se encontró con el papa Gregorio VI en Piacenza; el papa fue recibido por Enrique con todos los honores; lo que demuestra que lo consideraba papa legítimo y concluyó por fin con él un pacto de oración. Hasta el año 1975 este hecho era desconocido (alianza de oración); sólo entonces un estudioso alemán K.Schmit, que se ha ocupado de la necrologías, ha encontrado el testimonio contemporáneo en el necrologio del monasterio de san Sabino.
Para Enrique era una cuestión de importancia fundamental tener un papa que lo coronara, y cuya elevación no fuera de ningún modo dudosa. No debemos nuca olvidar que Enrique III estaba de viaje a Roma para la coronación imperial. Por cierto las decisiones de aquel sínodo de Sutri (a finales de 1046) acabaron en las controversias de los decenios sucesivos. Es muy difícil indagar qué cosa ha sucedido, pues todos los testimonios están bajo el influjo de la lucha de las investiduras. Así es casi imposible, o muy difícil, distinguir lo verdadero de lo falso. Una crítica de las fuentes que a primera vista son numerosas, debe partir de la investigación de un estudioso alemán E.Steindorff. Que fue el primero que analizó todas las fuentes que distribuyó en dos categorías (1874 punto de partida de la investigación). Distingue entre fuentes de tendencia jerárquica (pro-papal); y fuentes de tendencia imperial (antigregoriana).
Fuentes. Jerárquicas:
· Bonisio di Sutri (+ 1095), obpo. luego de Piacenza que escribió un libro Ad amicum. Es un escrito de tendencia estrechamente gregoriana.
· Desiderio de Montecasino, llego a ser papa con el nombre de Victor III (1097); III volumen de su libro Sobre los milagros de san Benito
· Bernoldo de Constanza, muerto en 1100. Cronica.
Tendencia pro-imperial:
·Annales Romani (1120 redactado).
· Gregorio de Catino que escribio en 1106 o 1118, la Cronica de su monasterio de Farfa (Cronicon Farfense)
· Wenzo, obispo de Alba, muerto en 108E 0 1090. Decidido sostenedor de Enrique IV, Escribió un Tratado ad Enricum Cuartum.
· Card. Beno, muerto en 1098, seguidor de Enrique IV. De vita et gestis Hildebrandi, usa para Gregorio VII este nombre.
· Giberto di Geambleux, Cronaca, muerto en 1112.
Para Steindorff los autores de tendencia jerárquica (como él los nombra), son desde el principio descalificados por ser fuentes clericales. Se fía solamente del segundo grupo, antigregoriano; luego parte con un prejuicio. Pero hay que decir que ninguno de los autores de estas obras estaba presente en Sutri, o tenía sus noticias de testigos oculares. Hasta tiempos muy recientes la investigación de Steindorff ha condicionado todas las interpretaciones del lo sucedido en Sutri. Sólo hasta Franz-Joseph Schmale, se abre camino otro acercamiento a las fuentes. Schmale ha demostrado que Sutri no era ni quería ser una demostración del poder imperial sobre la Iglesia y sobre el papado, como decían los estudiosos hasta hoy. La cuestión central era la acusación de simonía de Gregorio VI que fue investigada por un sínodo de obispos, en el cual al principio el mismo papa tuvo la presidencia. El emperador Enrique III estaba presente pero no era el presidente del sínodo; de hecho antes y después de Sutri las cosas se desenvolvían del modo siguiente:
1.Enrique III emprende su viaje de coronación en el verano de 1046; la coronación misma estaba prevista para Navidad.
2.El sínodo reunido en Pavía (25 oct.) no trata del papado; de esto no tenemos ningún testimonio (aunque en muchos libros se leen tales afirmaciones); probablemente se trataba de la simonía.
3.El 28 de octubre Enrique III y Gregorio VI se encuentran en Piacenza y estipulan en ese momento una alianza de oración.
4.La iniciativa para celebrar un sínodo en Sutri viene de Enrique III (esto aparece en todas las fuentes); el único motivo seguro del sínodo era enjuiciar e investigar el papado de Silvestre III, de ahí su presencia en el sínodo, para prevenir eventuales pretensiones de Silvestre antes del ingreso del emperador en Roma. Quería antes de entrar a la ciudad tener un ingreso claro, sin pleitos y sin discusiones. El tercer papa Benedicto IX no había sido invitado porque ya no presentaba ningún problema, pues había presentado su dimisión. Un sínodo tenía más autoridad, debía ser más eficiente, si era presidido por un papa, por eso la invitación a Gregorio VI de presidir aquel sínodo.
5.Gregorio VI llega y así se tiene el clásico sínodo papal en presencia de un rey (Enrique III todavía no era emperador oficialmente). Según la tradición el lugar del rey era junto al papa. El sínodo dirigido por Gregorio VI declara que un proceso contra Benedicto IX no es necesario, pues ya había renunciado. El sínodo considera el pontificado de Benedicto IX acabado.
6.Se abre una investigación sobre Silvestre III; aquel obispo Juan de Sabina. Es acusado de haber sido invasor, un usurpador. La asamblea confirma la acusación y lo confina en un monasterio y lo reduce al estado laical.
7.El sínodo se ocupa del modo como Gregorio VI llegó a ser papa. En este momento Gregorio VI refiere cómo llego al encargo; habla incluso de la suma de dinero gastado; lo que tenía según él, el único objetivo de liberar el papado de una situación insostenible. No tenía la intención de hacer una adquisición de una dignidad espiritual; al menos esta era la explicación de Gregorio VI. El sínodo hace notar que este acto ya era simonía, pues entró dinero.
8.Delante de esta constatación del sínodo, Gregorio VI se declaró culpable, pide el consentimiento de los obispos y una vez obtenido, abandona su encargo, se despoja de los hábitos pontificales. Dimisión de Gregorio VI durante el sínodo mismo.
9.Sólo entonces interviene el rey, aprobando de su parte las decisiones del sínodo y entrega a Gregorio al arresto, al cuidado del arz. de Colonia. Luego, el primero y el último acto venían del rey: la convocatoria y la decisión final. Y como último acto Enrique da a Gregorio la pena de ir al exilio.
Esta reconstrucción de los sucesos de Sutri es aceptada en general por los investigadores de hoy, excepto el punto octavo: el problema de la dimisión de Gregorio. Segun Schmale era una autodeposición de Gregorio VI. Hay tres textos sobre todo los que contradicen esta tesis. E1 tratado de Ordinando pontifice; una observación del obispo Wazo de Liege; y una cita del registro de Gregorio VII.
Luego la primera fuente es un tratado que se llama de Ordinando pontifice; obra anónima de un autor francés o lorenes, es un parecer sobre el modo correcto desde el punto de vista canónico de elegir un papa. En este tratado el autor anónimo dice respecto al proceso de Gregorio VI en Sutri: el fue constreñido a confesar, triste y contra su voluntad. Y la presión, según el autor, viene de Enrique III.
La segunda fuente es más clara del obispo Wazo de Liège, quien fue consultado por Enrique III, después de la muerte del papa Clemente II (1047) sobre algún eventual sucesor, posibles candidatos al pontificado. Y el obispo Wazo en esta ocasión respondió: "vuestra serenidad (el emperador) tome en consideración que la sede del sumo pontífice, el cual fue depuesto por quien no tenia autoridad (se refiere al emperador), por voluntad divina esta reservada precisamente a el (el que fue depuesto); por voluntad divina, es decir, por la muerte del papa Clemente II (elevado por Enrique III). Porque el difunto que ha entrado en vez del anterior, por decisión de Ud., obviamente ha cedido el puesto al predecesor que vive aún". Este testimonio se encuentra en Anselmo de Liege, Gesta episcoporum Leodientium. La respuesta del obispo Wazo presupone que Gregorio VI no ha dado la dimisión voluntariamente, sino que fue presionado a renunciar.
E1 tercer testimonio es una frase del registro de Gregorio VII "Sin querer ha tenido que ir más allá de las montañas con el señor papa Gregorio", esta frase de Gregorio VII, significa sin más que Gregorio VII consideraba legítimo a Gregorio VI, incluso después de aquel evento (el sínodo de Sutri). Ha tenido que ir a Colonia. E1 exilio de Gregorio VI en Alemania ciertamente era un castigo. Murió probablemente en Colonia a fines de 1047, poco después de la muerte de Clemente II, su rival. E1 exilio de Gregorio VI, querido ciertamente por Enrique III era la natural consecuencia de su deposición. E1 emperador debía alejarlo porque de otro modo sería muy peligroso. Enrique III tenía en esto un precedente que podía imitar: de Othon II que había mandado a Alemania al papa depuesto Benedicto V, confiándolo a la custodia del arz. de Hamburgo. No era un hecho del todo nuevo. E1 23 de diciembre de 1046 Enrique III llegaba a Roma; ya para el día siguiente, 24, convocó en san Pedro un sínodo; los participantes eran en gran parte los mismos de Sutri y este sínodo debía decidir sobre el nombramiento de un nuevo papa. Una parte de las fuentes habla i