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HISTORIA DE LA IGLESIA

EPOCA ANTIGUA

SEGUNDA PARTE : LOS COMIENZOS DE LA GRAN IGLESIA (180-324)


LINEAS GENERALES DEL PERIODO

1.- De finales del siglo II a comienzos del III la Iglesia pasa definitivamente a ser la Iglesia universal. A pesar de diversas persecuciones, de conmociones políticas i religiosas internas la Iglesia afianza su organización interna, las formas de culto, la vida diaria de sus fieles i la perspectiva teológica. Esta situación le permitirá afrontar sin miedo los retos que se le presentaran después del edicto de Milán.

2.- Hasta comienzos del siglo IV prospera la penetración misionera de la Iglesia a lo largo i ancho del Imperio. El aumento notable de cristianos en las antiguas comunidades o el nacimiento de nuevas comunidades fortalecerá a la Iglesia ante cualquier ataque.

3.- La Iglesia se organiza en base a grandes agrupaciones eclesiásticas entorno a importantes sedes como Antioquía en Siria, Alejandría en África del norte i Roma con el restante occidente latino. Los obispos Calixto, Esteban y Dionisio fraguarán paulatinamente la pretensión de su iglesia de Roma de gobernar la Iglesia universal.

4.- La Iglesia intenta ofrecer a sus fieles a través de la liturgia y la vida comunitaria una vida cristiana intensa i coherente:

CAPITULO XVII.

LA PROPAGACIÓN DEL CRISTIANISMO HASTA FINES DEL SIGLO II.

1.- Panorama de la evangelización cristiana en el curso del siglo II:

1.- Se siguen evangelizando los lugares de la primitiva evangelización apostólica. Con éxito especial en la zona paulina del Asia Menor.

2.- La evangelización abre nuevas fronteras a la Iglesia: Siria oriental, Mesopotamia, en oriente; África del norte, Galia, Germania e Hispania, en occidente.

3.- No existe aún una dirección y organización de la tarea misionera. Los responsables son las iglesias particulares y el entusiasmo de algunos cristianos. No conocemos el nombre de los evangelizadores.

4.- Nuevas formas de propagar el Evangelio:

5.- La heroica actitud de los mártires y confesores cristianos ante las persecuciones.

2.- Algunos detalles de la evangelización en las diversas zonas del imperio:

2.1.- Palestina:

Se distinguen dos periodos. Después de la I guerra judía (73/74) i después de la II guerra judía (d. 132-135):

2.1.1- La guerra judía del siglo:

Puso temporalmente término a la actividad de la iglesia en Jerusalén. La comunidad judeocristiana fue presidida por el obispo Simeón hasta su martirio v. 107. Toparon con dificultades y la oposición del judeocristianismo heterodoxo y del judaísmo ortodoxo de Palestina. El primero continuaba considerando a Jesús de Nazaret como un gran profeta, pero no como un Mesías e Hijo de Dios. Además, tenian influencias gnósticas de Simón Mago, Menandro, Dositeo y Cerinto. Mago y Menandro especialmente sobre Samaría. Los segundos se oponían a los renegados que habían abandonado el sábado y seguían predicando como Mesías al que había sido clavado en cruz por los judíos. Se opusieron al cristianismo en Palestina i con una fuerte contracción misional hacia los centros importantes de la diáspora. Los judíos ortodoxos palestinenses acusaron al obispo Simeón ante el procónsul Ático como descendiente de David i cristiano. Fue crucificado según la jurisprudencia del edicto de Trajano.

2.1.2.- La sublevación de Bar-Kochba (132-135)

Significó el final del segundo período del judeocristianismo palestinense y el cese de toda actividad misionera en Palestina. Muchos cristianos fueron perseguidos y asesinados, otros huyeron de nuevo al otro lado del Jordán. En lugar de Jerusalén se levantó la nueva ciudad de Aelia Capitolina, la prohibición de que habitasen en ella judíos redujo a partir de entonces la comunidad cristiana a gentiles, sobre todo griegos. El primer obispo Marcos era griego. Los pocos rastros de cristianismo que encontramos hasta Constantino se reducen a las ciudades. En el campo siempre hubo una fuerte oposición hacia el cristianismo.

2.2.- Siria:

Desde el principio la iglesia siria se esforzó por evangelizar no solo las ciudades sino también el campo. Mientras el paganismo se mantenía en Fenicia el cristianismo aumentaba en Damasco, Sidón y Tiro. Sobre todo en Antioquía, gracias a su obispo Ignacio, el cristianismo ganó prestigio entre los griegos. Hacia la primera mitad del siglo II la misión llegó a la región de Osrhoene, en Siria oriental, cuando el judeocristiano Addai empezó a actuar en Edesa y posteriormente en Mesopotamia. Su trabajo fue continuado por Aggai, mártir posteriormente. A fines de siglo un sínodo de Edesa discutió la fecha de la pascua cabe pues suponer que las iglesias de la zona estaban cohesionadas. Se supone que Taciano compuso para ellas su Diatessaron después del 160. No está suficientemente probada la temprana conversión de la casa real de Edesa y la elevación del cristianismo a religión oficial. Bardesanes, convertido al cristianismo en el 179 y expulsado posteriormente por gnosticismo, señala como característica de dichas iglesias la reunión dominical regular y el ayuno en días determinados.

2.3.- Arabia.

Ya en el siglo I y II el cristianismo era conocido en Arabia del norte o Transjordania. Arabes en Jerusalén en Pentecostés (Act 2,11). Recordamos la comunidad de Pella a la que pertenecía el apologista Aristón, que, poco antes de la mitad del siglo II, escribió un Dialogo entre Jasón y Papisco sobre Cristo.

2.4.- Egipto:

Su evangelización sigue en la oscuridad no obstante los numerosos hallazgos de papiros de los siglos I i II. La fundación de la iglesia egipcia por Pedro es legendaria. Tal vez los fragmentos de papiro del evangelio de Juan de comienzos del siglo II pudieran ser las pruebas más antiguas de la presencia de cristianos en Egipto. La misión gnóstica en un principio parece que tuvo más éxito que la cristiana. Panteno es el primer maestro cristiano conocido i el 190 con el obispo Demetrio la comunidad alejandrina es ya considerable.

2.5.- Asia Menor:

Ya a fines del siglo I y a comienzos del II algunas ciudades del occidente muestran iglesias organizadas (Apoc 2-3), que había que añadir a las fundadas por Pablo. Ignacio de Antioquia añade las de Magnesia y Trales. La carta de Plinio (V.112) reconoce una extensa cristianización del campo en la provincia de Bitinia. La correspondencia de Dionisio, obispo de Corinto, informa también de las iglesias de Nicomedia, Amastris y las iglesias del Ponto. Los sínodos de los años 80 que se oponen al montanismo nos hacen presumir un cristianismo bien organizado. El obispo Polícrates de Efeso alude a la gloriosa tradición de su iglesia. En Creta el mismo Dionisio habla de las iglesias de Gortina y de Cnosos. Desconocemos en cambio la suerte de la fundaciones paulinas de Cilicia y Chipre durante esta época. Parece que Grecia y Macedonia, también paulinas, quedaron a la zaga en la evangelización. La iglesia más importante era la de Corinto con el obispo Dionisio. En Atenas tenemos testimonio del apologista Arístides. La posible cristianización de las provincias del Danubio durante el siglo II es incierta. Tal vez algún soldado cristiano iniciara a otros en la fe.

2.6.- Roma:

La carta de Clemente a la iglesia de Corinto indica que la iglesia creció a pesar de las persecuciones neroniana y domiciana. Seguramente los crecientes eran todavía en su mayoría no romanos. El prestigio de la iglesia de Roma aparece por la fuerte atracción que ejerce sobre otras iglesias i cristianos. Ignacio de Antioquia le tributa grandes elogios. Marción, Abercio, Hegesipo e Irineo, Valentín y Teodoto, Justino, Taciano y Policarpo de Esmirna viajan por algún motivo a Roma. Unos para lograr el reconocimiento de sus doctrinas, otros para reconocer la verdadera doctrina o para trabajar por la paz cristiana. Hermas, escribiendo aún en griego, no permite conocer su vida. El obispo Victor introduce ya el elemento latino a fines del siglo II. Justino abre en Roma una escuela para enseñar a los hombres cultos " la verdadera filosofía ".

2.7.- Italia:

El hecho que la mayoría de cristianos de la comunidad de Roma no fuesen latinos dificulta posibles incursiones evangelizadoras. Tal vez surgieron algunas sedes episcopales en el sur de Roma en la segunda mitad del siglo II. Parece también que Sicilia no fue misionada antes del siglo III?

2.8.- África del norte:

Evangelizada seguramente muy pronto, sin embargo no conocemos el nombre de los posibles evangelizadores. El primer documento son las actas de los mártires de Scillium -VII-180-. La comunidad principal era la de Cartago donde Tertuliano a finales del siglo II ejercía una gran actividad catequética i literaria. El 220 el obispo Agripino pudo convocar a sínodo a 70 obispos.

2.9.- Galias:

Evangelización de la desembocadura y valle del Ródano a través de las relaciones comerciales de Asia Menor con el sur de la Galia. El contacto fue temprano en el caso de la colonia griega de Massilia. La fuerza numérica de las iglesias de Lión y Vienne que descubre la persecución de Marco Aurelio con el martirio de 40-50 cristianos de esas ciudades permite adivinar unas comunidades fuertes. Irineo, obispo de Lión, aunque extranjero, pensó también en misionar a los celtas. Dificultades lingüísticas se lo impidieron.

2.10.- Germania:

Según Irineo existirían comunidades en las provincias renanas limítrofes al Rin con centros en Colonia y Maguncia. Parece también que el cristianismo llegó tempranamente a Tréveris centro comercial más importante que los anteriores.

2.11.- Hispania:

El mismo Irineo habla de la existencia de comunidades cristianas en las "provincias de Hispania ".

CAPITULO XVIII. EL ATAQUE DEL PODER ESTATAL CONTRA LA IGLESIA

1.- Septimio Severo (193-211). Fundador de la dinastía siria.

Tertuliano le reconoce en sus primeros años de gobierno una actitud benevolente hacia los cristianos. Así, el 196 se reúnen libremente diversos sínodos de obispos para discutir la fecha de la pascua. A pesar de ello algunos cristianos particulares fueron procesados en base al rescripto de Trajano no derogado. El 197 Tertuliano les dedica su Liber apologeticus.1.1. Edicto del 202:

Prohibía bajo grave pena pasarse al judaísmo o al cristianismo. Relata Esparciano " Iudaeos fieri sub gravi poena vetuit, idem etiam de Christiani sanxit ". El emperador penalizaba toda actividad evangelizadora de carácter proselitista. La oposición a de algunos cristianos a prestar el servicio militar i actitudes montanistas pudieron influir en Septimio Severo. La fe cristiana se presentaría como contraria al orden estatal. La escuela de Alejandria tuvo que cerrar i fueron ejecutados seis discípulos de Orígenes. A comienzos del 203 en Cartago fueron martirizados un grupo de catecúmenos. Tertuliano recogería el testimonio de la noble Perpetua y de su esclava Felícitas, con su maestro Sáturo y sus compañeros catecúmenos Revocato, Saturnino y Secúndulo. En Egipto, entre otros, fueron ejecutados Leónidas, padre de Orígenes, la virgen Potamiena con su madre Marcela y el soldado Basílides. Parece que hubo persecución en Capadocia, donde Alejandro, futuro obispo de Jerusalén, confesó su fe, y en Antioquía.

2.- Caracalla (211-217):

Inició un período de tolerancia religiosa. Al subir al trono su amnistía a los deportados no excluyó a los cristianos. Algunos ocuparon otra vez puestos influyentes en la corte como el liberto Prosenes que fue tesorero secreto. Así pues el duro proceder del procónsul Escápula (211-212) contra los cristianos en las tres provincias norteafricanas no puede atribuirse a Caracalla, sino que fue ocasionado por las corrientes rigoristas entre cristianos de África. Tertuliano los defendió en su obra Sobre la corona del soldado donde en que rechazaba el servicio militar para los cristianos.

3.- Heliogábalo (218-222):

Proyectó hacer obligatorio en el imperio el culto del dios solar de Emesa pero no se conoce su relación con los cristianos.

4.- Alejandro Severo (222-235):

Su madre Julia Mamea parece que tenía declarada simpatía por el cristianismo. Durante una estancia en Antioquía habló con Orígenes de cuestiones religiosas y a ella le dedicó un tratado Hipólito de Roma. Encomendó al cristiano Julio Africano la construcción de la biblioteca junto al Panteón. Lampridio, su biógrafo en la Historia Augusta dice que mantuvo sus privilegios a los judíos y toleró que hubiera cristianos. Así "Iudaeis privilegia reservavit, Christianos esse passus est ". Antes del 234 se erigió un lugar de culto en Dura-Europos y en Roma se organizaron sin obstáculo los cementerios cristianos.

5.- Maximino Tracio (235-238):

Dice Eusebio " por resentimiento contra la familia de Alejandro -Severo-, que se componía de numerosos fieles, suscitó una persecución ordenando que solamente fueran eliminados los jefes de las iglesias, como culpables de la enseñanza del Evangelio ". Parece que la persecución solo afectó a Roma donde el obispo Ponciano y un presbítero Hipólito fueron deportados a Cerdeña y posteriormente murieron allí. Orígenes dedicó a su amigo Ambrosio y al presbítero Protecteo su Exhortación al martirio.

6.- Felipe el Árabe (244-249):

Eusebio dice " De él cuenta una tradición que, como era cristiano, quiso tomar parte con la muchedumbre en las oraciones que se hacían en la Iglesia el día de la última vigilia de la Pascua, pero el que presidía en aquella ocasión no le permitió entrar sin haber hecho antes la confesión i haberse inscrito con los que se clasificaba como pecadores y ocupaban el lugar de la penitencia, porque, si no hacía esto, nunca lo recibiría de otra manera, a causa de los muchos cargos que se le hacían. Y se dice que al menos obedeció con buen ánimo y demostró con obras la sinceridad y piedad de sus disposiciones respecto del temor de Dios ". El cónsul en funciones del año 249 era con certeza cristiano. A pesar de la simpatía del emperador por los cristianos aquel mismo año no pudo preservar a los cristianos de Alejandría de una rebelión popular en que muchos perdieron sus bienes, y a otros, el negarse a blasfemar les costó la vida.

7.- Decio (249-251):

El edicto general del emperador Decio del año 250 iba El texto original del edicto no se ha conservado pero podemos reconstruirlo por las fuentes contemporáneas. Todos los habitantes del imperio eran invitados a tomar parte en un sacrificio general a los dioses, en una supplicatio. Se trataba de un acto de adhesión al culto pagano, participando en una comida sagrada, libación o sacrificio, incluso reducido a su más simple expresión, como la ofrenda de algunos granos de incienso a la estatua del emperador, demostrando con ello el reconocimiento de la divinidad imperial, convertida en la síntesis de la religión oficial de Roma. Con ello el sospechoso demostraba la inutilidad de la sospecha, por fundada que fuese, que pesaba sobre él, y el cristiano abjurando de su fe, se encontraba al mismo tiempo absuelto, en virtud de la legislación trajana, del delito, que cesaba con su retractación.

Una novedad era la inspección exacta del cumplimiento del edicto en todo el imperio. Una comisión controlaría la veracidad del sacrificio y expediría a cada ciudadano un certificado o libellus en que constara que había sacrificado. Posteriormente los libelli tenían que ser presentados a las autoridades. Los que se habían negado a sacrificar eran encarcelados y todavía en la cárcel se intentaba quebrantar por medio de la tortura la resistencia del confesor de la fe.

El mes de diciembre del 249 fueron detenidos algunos cristianos y el 20 de enero del 250 era ejecutado el papa Fabián. A pesar de ello las conmovidas quejas de los obispos Dionisio de Alejandría y Cipriano de Cartago no dejan lugar a dudas de que, sobre todo en Egipto i África del norte, el número de los que de una u otra forma siguieron las órdenes del edicto superó con mucho al de los que se resistieron a obedecerlas. San Cipriano dice que hubo apóstatas de muchas clases. Unos, a los que llamó sacrificati , aceptaron ofrecer realmente sacrificios a los dioses; otros, thurificati, solamente quemaron incienso ante las imágenes divinas, principalmente ante la del emperador; otros, en fin, se hicieron inscribir en los registros públicos, como queriendo satisfacer a la ley, o sólo consiguieron, pagando la mayoría de las veces, certificados o libelli que testimoniaban que habían obedecido las órdenes imperiales; a éstos se les llamaba acta facientes o libellatici .

San Cipriano acusa como libellatici a los obispos Basílides de Legio y Astúrica Augusta (León y Astorga) y Marcial de Emérita (Mérida). El primero de los cuales compró a los magistrados un certificado de sacrificio y el segundo consintió en firmar una declaración de apostaría. Cipriano se escondió y desde su refugio cerca de Cartago se comunicaba epistolarmente con sus fieles encarcelados. Ofrece escasos nombres de confesores , entre ellos a un tal Luciano, y pocos martires coronati , entre los cuales a dieciséis que murieron de hambre en la cárcel. En Palestina fue martirizado Alejandro, obispo de Jerusalén, y en Antioquía su obispo Babilas.

8.- Tribonio Galo (251-253):

A finales del 251 el papa Cornelio fue desterrado a Centum Cellae (Civitavecchia) donde murió el año 253. Su sucesor Lucio fue también desterrado (253-254) pero volvió a la muerte de Galo. Según Dionisio de Alejandría en Egipto se produjeron otras detenciones.

9.- Valeriano (253-260):

Eusebio citando a Dionisio de Alejandria dice que " Valeriano (...) se ha de considerar cómo era al principio, qué favorable y benevolente para con los hombres de Dios, porque, antes de él, ningún otro emperador, ni siquiera los que se dice que abiertamente fueron cristianos, tuvo una disposición tan favorable y acogedora. Al comienzo los recibía con una familiaridad i una amistad manifiestas, i toda su casa estaba llena de los hombres piadosos i era una iglesia de Dios ". Dionisio opinaba que la mutación efectuada en Valeriano fue producida por su ministro Macrino quien le sedujo con la posibilidad de remediar la situación financiera del imperio confiscando los bienes de los cristianos ricos.

1er. edicto de agosto del 257. Sólo concernía inmediatamente al clero superior, desde los obispos a los diáconos, en el que se les ordenaba sacrificar a los dioses del Imperio. Estaban prohibidas las celebraciones de culto cristianas y la visita a los cementerios, pero no el culto privado. Sino se sacrificaba estaba previsto el exilio y si se desatendian las otras prohibiciones se pensaba incluso en la muerte de los infractores. Cipriano obispo de Cartago y Dionisio obispo de Alejandria fueron exiliados juntamente con muchos otros obispos, sacerdotes y diáconos de África.

2º. edicto del 258. Se prescribió que los clérigos superiores que no hubiesen obedecido fuesen ejecutados sin demora. Los laicos de alto rango serían degradados de sus funciones i les serían confiscados sus bienes y, si este castigo no les conducía al arrepentimiento, padecerían la pena capital. Sus mujeres perderían también sus bienes y serían desterradas. A los empleados imperiales en Roma y provincias, los caesarini , se los amenazó igualmente con la confiscación de sus bienes y trabajos forzados.

Fue decapitado Cipriano, obispo de Cartago; Sixto II, obispo de Roma, junto con sus diáconos, entre ellos Lorenzo; Fructuoso, obispo de Tarragona, y sus diáconos Augurio i Eulogio fueron quemados vivos en el anfiteatro de la ciudad el 21 de enero del 259; probablemente también en esta época fue decapitado en Troies Patroclo. Dionisio de Alejandría sufrió solamente exilio.

10.- Galieno (260-268):

El año 259 tras la muerte de Valeriano que cayó prisionero de los persas le sucedió su hijo Galieno que intentó reconciliarse con los cristianos. Publicó un edicto, posiblemente del 260, donde ordenaba cesasen las persecuciones y posteriormente (v. 262) la restitución de las iglesias. Dice Eusebio: " Inmediatamente puso fin, mediante edictos, a la persecución contra nosotros, y ordenó por un rescripto a los que presidían la palabra que libremente ejercieran sus finciones acostumbradas. El rescripto rezaba así: " El emperador César Publio Licinio Galieno Pío Félix Augusto, a Dionisio, Pina, Demetrio y a los demás obispos: He mandado que el beneficio de mi don se extienda por todo el mundo, con el fin de que se evacue los lugares sagrados y por ello también podáis disfrutar de la regla contenida en mi rescripto, de manera que nadie pueda molestaros. Y aquello que podáis recuperar, en la medida de lo posible, hace ya tiempo que lo he concedido. Por lo cual , Aurelio Cirinio, que está al frente de los asuntos supremos, mantendrá cuidadosamente la regla dada por mí ". Quede inserto aquí, para mayor claridad, este rescripto, traducido del latín. Se conserva también, del mismo emperador, otra ordenanza que dirigió a otros obispos y en que permite la recuperación de los lugares llamados cementerios ".

CAPITULO XIX: DESARROLLO DE LA LITERATURA CRISTIANA EN ORIENTE DURANTE EL SIGLO III.

1.- Introducción.

La consolidación interna del cristianismo en el siglo III se manifiesta especialmente en la literatura cristiana. La conversión a la fe de personas cultas impulsa a estas a transmitir su nueva fe mediante la palabra oral y escrita.

Ya en el siglo II convertidos cultos como Justino y su discípulo Taciano actuaron en Roma públicamente como profesores de la "nueva filosofía". Se trataba aún de iniciativas privadas. Mostraban la fe a personas interesadas y la fundaban en confrontación con otras corrientes religiosas.

También se dedicaron a ello maestros privados gnósticos o monarquianos como Apeles, Sinero y Ptolomeo. Los obispos romanos del siglo III les expulsaron de la comunión de la Iglesia y convirtieron las escuelas cristianas en instituciones eclesiásticas dedicadas fundamentalmente a la instrucción de los catecúmenos.

Las escuelas teológicas cristianas se desarrollaron sobretodo en Oriente y no en Roma o en el resto de Occidente.

2.- Escuelas cristianas de Oriente: Alejandria.

Alejandría, capital de Egipto, contaba con una larga tradición científica, y su clase dirigente se mostró siempre abierta a las cuestiones filosóficas i religiosas. Las bibliotecas del Serapeon y Museon fundadas por los Ptolomeos ayudaron a fomentar la vida intelectual sobre todo desarrollada entorno a la poesía helenística y la filosofía neoplatónica. Los nuevos convertidos cultos se vieron pues obligados a competir intelectualmente con la vida cultural que los rodeaba.

A finales del siglo II aún no podemos hablar de una escuela catequística de Alejandría. Lo que existían eran escuelas privadas dispuestas a recibir a cualquier interesado y donde el maestro configuraba personalmente el programa académico.

Panteno.- Siciliano. Hacia el año 180 tenía en Alejandría un didascaleo, sin encargo eclesiástico, donde enseñaba y razonaba su filosofía cristiana. No ha llegado a nosotros ninguna de sus obras.

Clemente de Alejandría.- Enseñaba la "verdadera gnósis" en lecciones públicas.

Orígenes.- Profesor de gramática abandona su oficio para enseñar libremente la religión cristiana. Hacia el año 215 el obispo Demetrio le encarga la dirección de una escuela catequética para catecúmenos. Posteriormente confía esta misión a su amigo Heraclas y él se dedica a enseñar sistemáticamente a un grupo de oyentes cultos el saber filosófico de su tiempo que culmina con la enseñanza de la religión cristiana. Así se convierte en una verdadera escuela teológica. Fue acusado de dar demasiada importancia a la filosofía profana.

El 230 por desavenencias con el obispo Demetrio se trasladó a Cesarea de Palestina. La escuela de Alejandría se convirtió nuevamente en escuela catequética para catecúmenos. Orígenes llevó a su nueva residencia la escuela teológica que recibió la protección del episcopado palestinense.

Clemente de Alejandría y Orígenes imprimieron a la escuela de Alejandría características de escuela teológica: " El aprovechamiento de la filosofía y la predilección por el método alegórico en la exégesis bíblica; y una fuerte tendencia, sostenida por un rasgo idealista fundamental, a penetrar especulativamente en el contenido sobrenatural de las verdades reveladas ".

3.- Clemente de Alejandría:

Hijo de una familia pagana de Atenas, convertido en edad madura al cristianismo y con una buena formación profana. Llegó a Alejandría después de largos viajes hacia fines del siglo II i allí se convirtió en maestro cristiano. La persecución de Septimio Severo, hacia el 202, le obligó a emigrar al Asia Menor donde murió hacia el 215. Obras:

1.- Protréptico. Obra del estilo de Aristóteles, Epicuro o Crisipo. Se trataba de un discurso de exhortación y prosilitismo que supone lectores paganos, a los que quiere ganar para su filosofía. Supera a los apologistas precedentes pues trata con mayor serenidad la superioridad del Dios cristiano sobre los dioses paganos. Reconoce que muchos filósofos paganos, con Platón a la cabeza, se hallaban en el recto camino para encontrar a Dios. Sin embargo la plenitud del conocimiento y la salvación eterna solo la ha traído el Logos Jesucristo, que llama a todos, helenos y bárbaros, a su seguimiento.

2.- Pedagogo. Es una especie de ejercicio de perfección y virtudes cristianas. El Logos-Pedagogo, por su propia vida y por los mandamientos consignados en la Sagrada Escritura, ha sentado las normas que han de orientar la conducta de un cristiano. Selecciona una serie copiosa de ejemplos de la vida diaria. Tanto la ascesis cristiana como el amor al prójimo han de probarse en el ambiente cultural que nos rodea

Clemente quería que, ambas obras conexas entre sí, fuesen rematadas por el Didascalo, colofón que ofrecería una exposición sistemática de las principales doctrinas del cristianismo.

3.- Stromata. Trata de forma suelta una muchedumbre de temas varios, que quieren en primer término atraer la atención del gentil con inquietudes religiosas. Seguramente se trataba de las cuestiones que Clemente explicaba en sus lecciones. El género literario es parecido al "Banquete de los sofistas " de Ateneo o a las "Noches áticas " de Aulo Gelio. La pretensión es clara demostrar en la discusión con el gnosticismo contemporáneo que la religión cristiana es la verdadera gnosis, presentar en el cristiano fiel al verdadero gnóstico.

En el bautismo recibe todo cristiano fiel al Espíritu Santo y, con El, la capacidad de ascender de la fe sencilla a una gnosis (ciencia, conocimiento) más y más perfecta; pero sólo asciende, de hecho, el que se esfuerza constantemente por ello, el que lucha por una perfección cada vez mayor en su conducta. Sólo por un constante trabajo de educación de sí mismo, penetrando cada vez más a fondo en el evangelio; sólo dentro de la Iglesia, " la única madre virgen ", se llega a ser verdadero gnóstico y se supera así el ideal de formación del " sabio " de la filosofía pagana, que representa desde luego un valor digno de reconocerse, pero que no pasa del estadio preparatorio.

La imagen directriz del gnóstico cristiano es la persona de Cristo, con quien ha de conformarse o configurarse y en cuya imitación se convierte en imagen de Dios. Con ello va unido un crecimiento continuo en el amor de Dios que permite al gnóstico una vida de constante oración, le hace ver a Dios y le regala la semejanza divina. Esta ascensión de grado en grado no sustrae al verdadero gnóstico de la comunidad de sus hermanos que no hayan subido tan alto; se pone más bien a sus servicio con abnegación constante, y por el ejemplo de una conducta pura, los convida a seguirlo en su camino.

En Clemente de Alejandría prevalece el Logos como maestro i legislador sobre Cristo como redentor. Es el primer teorizante de la aspiración cristiana a la perfección.

4.- Orígenes.

La mayor parte de su producción literaria se ha perdido y sus obras fueron condenadas por el concilio de Constantinopla del año 553. Poco se nos ha conservado en su lengua original griega; una parte mayor de sus homilías bíblicas se nos ha llegado en versión latina, sobre todo de Jerónimo y Rufino.

Orígenes nació hacia el año 185 en un hogar cristiano. Recibió una excelente formación en las ciencias profanas que le permitió trabajar como profesor en una escuela de gramática. La preocupación por la instrucción de gentiles en la religión cristiana le llevó a estudiar el neoplatonismo con Ammonio Saccas, cuyo influjo fue en él grande y permanente. Los viajes que emprendió le permitieron visitar Cesarea de Palestina, Jerusalén, Arabia i Roma. El obispo Demetrio de Alejandría le nombró profesor de catecúmenos y director de la escuela teológica de aquella ciudad. El 230-231 un conflicto con dicho obispo le obligó a trasladar sus actividades a Cesarea de Palestina. Durante la persecución de Decio confesó la fe, fue torturado y murió como consecuencia de ello en Tiro hacia 253-254.

Núcleo de la obra teológica de Orígenes es su trabajo sobre la Biblia. Se decantó por los trabajos critico filológicos sobre el texto bíblico, en comentarios científicos a libros particulares de la Sagrada Escritura y, finalmente en muchedumbre de homilías bíblicas.

El deseo de lograr un texto bíblico seguro le llevó a componer las " Hexaplas ", que, en sus columnas paralelas, ofrecían el texto original en caracteres hebreos, en transcripción griega, las versiones de Áquila, Símmaco, los Setenta y Teodoción.

Se han conservado escasos fragmentos de algunos de sus comentarios bíblicos: al Génesis, a los salmos, a los Proverbios, al Cantar de los cantares, a Isaías, Ezequiel, al Dodekapropheton, a Lucas, Mateo, Juan y a la mayoría de las epístolas paulinas.

La exégesis alegórica no es para él sólo un método tradicional tomado de la interpretación de textos profanos. Es el camino que lo lleva al corazón de la palabra que late en la Escritura y le procura intuiciones y conocimientos religiosos de valor sumo. La Sagrada Escritura sólo revela sus secretos a quien lo pide con fervorosa oración.

La diaria lección de la Escritura, a que exhorta Orígenes, le llevó a influir en el monacato oriental y después a través de Ambrosio en el occidental latino. El fin último de la ascensión a la perfección es la semejanza con Dios, a que el hombre fue llamado cuando Dios lo creó " a imagen suya ". El camino más seguro para este fin es la imitación o seguimiento de Cristo. Quien sigue a Cristo sigue la vida y la luz, pero para ello debe conocerse así mismo y descubrir y luchar contra su condición pecadora. Quien escoge voluntariamente la vida célibe y la virginidad alcanzará más fácilmente el fin.

Periarjon. En cuatro libros trata de las cuestiones generales acerca de Dios, la creación del mundo, el pecado original, la redención por Cristo, el pecado personal, el libre albedrío y la Sagrada Escritura como fuente de fe. En la introducción expone los principios metodológicos de su obra: La Escritura y la tradición son las dos fuentes en que se inspira su exposición de la doctrina cristiana. La autoridad de la Iglesia nos garantiza que en la Escritura no se han introducido escrituras espurias. Solo ha de aceptarse por fe aquella verdad que no esté en contradicción con la tradición eclesiástica y apostólica, i esa verdad se halla en la predicación de la Iglesia que, " per successionis ordinem ", se ha transmitido desde los apóstoles.

En la doctrina de la Trinidad, Orígenes piensa aún subordinacionadamente; sólo el Padre es "zeós " o el "autozeós "; el Logos posee igualmente la naturaleza divina; pero, respecto al Padre, sólo puede ser llamado "deuteros zeós ". Sin embargo afirma claramente la eternidad del Logos y lo califica de "omoousios " abriendo el camino de Nicea. La denominación de Dios-home (zeanzropos) aparece en él por vez primera, y él sin duda prepara el término "zeotokos ".

Antes del mundo actual existió ya un mundo de espíritus perfectos al que pertenecían también las almas humanas, que fueron, por ende, preexistentes. la apostasía de Dios las desterró a la materia, que Dios creó entonces. La medida de su culpa premundana determina incluso la medida de la gracia que Dios concede a cada uno sobre la tierra. Toda la creación se apresura a volver a su origen en Duos; para ello es sometida a un procesos de purificación, que puede extenderse sobre muchos eones, proceso en que todas las almas, aun los malos espíritus de los démones y Satán mismo, se purifican más y más, hasta ser capaces de resucitar y de unirse de nuevo con Dios. Entonces es Dios otra vez todo en todo, y se alcanza la restauración de todas las cosas (apokatastasis ton panton). Con esta concepción queda prácticamente suprimida la eternidad del infierno.

De principiis. Obra sistemática " Sobre las bases o fundamentos ".

5.- Discipulos y sucesores de Orígenes en la escuela de Alejandria:

A su muerte la escuela tomó otra vez carácter de escuela catecuménica.

Dionisio, obispo de Alejandria. Su doctrina sobre la Trinidad fue puesta en tela de juicio por Roma y trató de defenderla en una apología en cuatro libros dirigidos a su homónimo Dionisio, obispo de Roma. Se enfrentó con las ideas milenaristas del obispo Nepote de Arsione, y la polémica, sin duda, lo llevó a negar al apóstol Juan la paternidad del Apocalipsis. Es el primer obispo de quien consta que, en las llamadas " cartas pascuales ", anunciaba anualmente a la cristiandad de Egipto la fecha de la pascua.

Teognosto. Compuso una obra dogmática las " Hipotiposeis ".

Pierio. Se ocupó más de trabajos exegéticos y desarrolló una gran actividad homilética.

Pedro. Obispo de Alejandría desde el año 300. No está demostrado que se ocupase también de la escuela catequética. Sus tratados revelan preocupaciones pastorales, por ejemplo, los que discuten los cánones sobre la penitencia y el " Sobre la pascua ", que en parte impugna supuestos errores de Orígenes.

Gregorio Taumaturgo (+ v. 270). Compuso un panegírico sobre Orígenes.

Julio Africano, laico (+ v. 240). Oriundo de Palestina y amigo de Orígenes. En carta a éste pone en duda la autenticidad de la historia de Susana; en otra, estudia las genealogías de Jesús en Mateo y en Lucas.

Pánfilo, prebitero de Cesarea de Palestina. Se ocupó del texto bíblico, coleccionó los escritos de Orígenes y atendió la biblioteca fundada por éste en Cesarea. La persecución de Diocleciano lo llevo, tras larga prisión, al martirio (+310); en la cárcel escribió su " Apología en pro de Orígenes ".

6.- Escuelas cristianas de Oriente: Antioquía:

La tradición señala como fundador de la escuela teológica de Antioquía al presbítero Luciano, ordenado hacia el año 270. Realizó una nueva recensión de los Setenta, para la que confrontó también el texto hebreo. Su recensión se difundió en los obispados de Siria i Asia Menor. Su método exegético considera sobre todo el sentido literal y sólo emplea la exégesis tipológica donde el texto mismo la pide. Parte siempre de los datos bíblicos y no de supuestos filosóficos. Así llega, entre otras cosas, a un estricto subordinacionismo en la doctrina del Logos tal como será pronto defendido por Arrio.

CAPITULO XX. DESENVOLVIMIENTO
DE LA LITERATURA CRISTIANA
DE OCCIDENTE EN ELSIGLO III.

1.- Introducción.

La lengua de la predicación y de la liturgia en Roma era el griego. Sólo al desaparecer la mayoría griega se sintió la necesidad de traducir al latín las Escrituras Sagradas, de predicar en latín y emplear finalmente el latín como lengua de la liturgia. La primera Biblia latina en Roma se remonta a la segunda mitad del siglo II.

El latín cristiano se formó:

1.- Lengua que hablaba el pueblo sencillo.

2.- Se tomó del griego muchas palabras, pues muchas latinas expresaban el culto pagano.

3.- Hubo que dotar a muchos términos latinos ya existentes de nueva significación.

Características de la teología latina cristiana:

1.1.- A fines del siglo II y comienzos del III:

Las discusiones teológicas son sostenidas por lo general aún por griegos. Justino escribe su apología en griego; Marción y otros polemistas trinitarios son asiáticos; Hipólito es oriental y publica sólo en griego.

1.2.- En el siglo III:

La teología latina no se cultiva como en Oriente dentro de una escuela teológica. Tertuliano y Novaciano dos buenos teólogos no fundan ninguna escuela.

1.2.1.- Minucio Félix:

Abogado de formación filosófica, influido particularmente por el estoicismo. Escribió el diálogo Octavio, apología del cristianismo. Celio el interlocutor pagano del diálogo, mira con fuerte escepticismo la fe en los dioses paganos; pero, puesto que Roma le debe su grandeza, todavía la prefiere al cristianismo, cuyo Dios invisible le parece un fantasma y sus seguidores incultos. El cristiano Octavio, por argumentos puramente filosóficos y sin referencia alguna a la Sagrada Escritura refuta el escepticismo filosófico y rechaza como calumnias las acusaciones hechas a los cristianos.

1.2.2.- Hipólito:

Posiblemente era oriundo de Alejandría y permaneció en Roma como presbítero de la iglesia local. Su rigorismo en la cuestión de la penitencia lo convirtió en adversario irreconciliable del papa Calixto (217-222) y cabecilla de un grupo de oposición, numéricamente escaso, pero espiritualmente importante. Las fuentes no apoyan el hecho de considerarle el primer antipapa de la historia de la Iglesia. Tampoco existen pruebas ciertas de que fuera el escritor Hipólito desterrado a Cerdeña por el emperador Maximino Traciano junto con el papa Ponciano y de que se hubiera reconciliado allí con él, muriendo en el destierro. No se excluye que hubiera pertenecido por algún tiempo al cisma novaciano y, después de 253, muriera nuevamente admitido en la Iglesia. Eusebio y Jerónimo dan una lista de sus escritos.

Con Orígenes comparte el amor a los estudios bíblicos y con él practica la exégesis alegórica pero con método más sobrio. Nos han llegado su comentario original a Daniel en griego, y en versión, una exposición del Cantar de los cantares.

La solicitud por el mantenimiento de las tradiciones apóstolicas determinó su segunda preocupación. La Traditio apostolica no se ha conservado en su lengua original, pero forma el núcleo de una serie de constituciones eclesiásticas, como la Ordenación apostólica, el Testamento de nuestro Señor Jesucristo, los Cánones de Hipólito , y el libro octavo de las Constituciones apostólicas. Intentó asegurar las reglas y fórmulas más importantes para la colación de las órdenes, las varias funciones de los oficios eclesiásticos, la administración del bautismo y la celebración de la eucaristía en la forma tradicional. Influyó en oriente, sobre todo en Egipto.

Los escritos dogmáticos y antiheréticos tienen como fin asegurar la tradición apostólica en orden de la doctrina. El Sintagma trataba de 32 herejías aparecidas hasta su tiempo. También se le atribuye el Philosophoumena o Refutación de todas las herejías . Exponía los errores de la filosofía, las aberraciones de las religiones paganas y refutaba los sistemas gnósticos. Lo que al autor le interesa demostrar sobre todo es la tesis de que toda herejía se funda en que no sigue a Cristo, la Sagrada Escritura y la tradición, sino que vuelve a las doctrinas paganas. La Iglesia es portadora y guardiana de la verdad, sobre cuya pureza y autenticidad han de vigilar los obispos legitimados por la sucesión apostólica.

1.2.3.- Novaciano:

El papa Fabián lo ordenó de presbítero aunque sólo había recibido el bautismo de urgencia y manifestaba falta de valor para confesar la fe. Hacia el 250 durante la vacante de la sede romana llevó la correspondencia de dicha iglesia con las otras iglesias. Expuso al obispo Cipriano la posición de Roma en el trato a los caídos durante la persecución.

Obra teológica sobre la Trinidad (v. 250). Se apoya en Hipólito y Tertuliano. Rechaza la teología de Marción y la concepción modalista de los monarquianos. En cambio, profesa un subordinacionismo sutil que, aún insistiendo en la divinidad de Cristo, lo subordina al Padre casi más claramente que la teología anterior. Pone de relieve la subordinación del Espíritu Santo al Hijo. Es el Espíritu Santo quien mantiene la Iglesia en la santidad y la verdad.

Con ocasión de la elección del papa Cornelio (251) que fue preferido a él Novaciano se separó de la Iglesia y rigió una comunidad propia de cuño rigorista. Quiso justificar su rotura con un concepto de Iglesia según el cual, en una Iglesia de los santos no hay ni puede haber lugar para el que peca gravemente, por muy dispuesto que esté a la expiación y a la penitencia. Un sínodo de 70 obispos presididos por Cornelio le excomulgó a él y a sus seguidores.

Cartas pastorales de Novaciano:

Socrates dice que murió mártir en la persecución de Valeriano.

1.2.4.- Tetuliano:

Características principales de la Iglesia africana:

  1. - En África se llevó a cabo antes que en Roma el tránsito a la lengua latina en la predicación y la liturgia. Las actas de los mártires escilitanos, que son el primer documento latino fechado (180), suponen ya una traducción latina de las cartas de Pablo.

  2. - Las persecuciones marcaron su desarrollo.

  3. .- Las controversias internas: sectas gnósticas y montanismo; movimiento cistmático de Novaciano y Felicísimo; disputa sobre el bautismo de los herejes.


Hijo de un centurión pagano nació hacia el 160 en Cartago. Buena educación retórica y jurídica, conocedor excelente del griego. Se convirtió de adulto movido por el testimonio de los cristianos durante la persecución. Las fuentes no permiten decidir si llegó a ordenarse de presbítero o permaneció laico. Hacia el 207 se pasó al movimiento montanista que defendió con igual ardor como había defendido la Catholica. Agustín dice que al final de su vida fundó un grupo sectario que, por él, se llamó tertulianista.

Apologeticum. Dirige la obra a los praesides de las provincias romanas. Parte en cada punto de ideas familiares a sus lectores paganos y les opone la doctrina y vida cristianas. Dice que se comete contra los cristianos la más amarga injusticia, pues se los condena sin saber lo que son. Por eso no pide absolución, sino justicia, que se funda en la búsqueda leal de la verdad.

De praescriptione haereticorum. Ya antes de que aparecieran las herejías los doctores cristianos predicaban el mensaje que habían recibido de los apóstoles y que a ellos, a su vez, les fue encomendado por Cristo. Por esos la Iglesia sola posee la Sagrada Escritura, y ella sola puede juzgar sobre su verdadero sentido y fijar así el contenido de la fe.

Escribió también obras concretas: Contra Marción refutó su dialismo y defendió la armonía entre el Antiguo i Nuevo Testamento. Contra toda volatización gnóstica aseguró la doctrina sobre la creación, la resurrección de la carne y la dignidad del matrimonio. Contra Práxeas expuso la concepción eclesiástica de la Trinidad.

Se observa un cierto rigorismo en algunas pequeñas obras: De monogamia. Donde condena las segundas nupcias. De corona, De idolatría. Condena el servicio militar y todas las profesiones que pudieran relacionarse con la idolatria. De ieiunio. Proclama la más rigurosa práctica del ayuno. De pudicitia. Niega a la Iglesia el poder de perdonar los pecados, poder que sólo concierne a los profetas montanistas.

1.2.5.- Cipriano:

Teológicamente debe mucho a Tertuliano, al que llamaba maestro y leía constantemente. Sus tratados y cartas se destinan por lo general a la solución de cuestiones del día que le planteaban la persecución o la amenaza de la escisión en la Iglesia por obra de conventículos sectarios.

Ad donatum. narra como tras larga búsqueda logró la paz religiosa por el bautismo.

De mortalitate. Palabras de consuelo en tiempos de peste a los cristianos de África.

De opere et eleemosinis. Exhorta a los cristianos a una caridad abnegada.

De habitu virginum. Celebra el ideal cristiano de la virginidad.

De zelo et livore. Precave contra los destructores efectos de la discordia.

Sobre la unidad de la Iglesia. El obispo es el garante y representante de la unidad de la Iglesia, que está unido con sus compañeros de ministerio por la común razón básica que el episcopado tiene en el ministerio apostólico. Pedro tiene entre ellos una posición única: el poder de atar y desatar. Como este poder fue otorgado a un sólo apóstol, con ello quedaba afirmada para siempre la unidad de la Iglesia querida por Cristo. A Roma le conviene una posición de honor no todavía de jurisdicción. Sólo en la Iglesia se asegura la propia salvación, conforme a la densa fórmula: Salus extra eclesiam non est.

Los niños han de incorporarse a la Iglesia lo más pronto posible; el bautismo de los niños no admite discusión en Cipriano.

El que ha ofrecido su vida en martirio logra la visión inmediata de Dios.

CAPITULO XXI:

LAS PRIMERAS CONTROVERSIAS CRISTOLÓGICAS Y TRINITARIAS. MONARQUIANISMO Y MODALISMO.

1.- Introducción.

La teología del siglo II no se planteó a fondo el problema de la relación del Padre, Hijo y Espíritu Santo. Los apologistas en su lucha contra el paganismo señalaron el estricto monoteísmo cristiano. También la Iglesia en su lucha contra el gnosticismo señaló ese aspecto.

El apologista Teófilo había incluso hallado el término "tríada " para significar esta realidad. La cristología del Logos tenía sus fallos en cuanto subordinaba al Padre el Hijo. Tal subordinacionismo turbaba menos la conciencia creyente, pues no se veía en él una amenaza inmediata a la divinidad de Cristo. Si se hacía, en cambio, resaltar con más viveza la unidad de Dios, la insistencia en la distinción del Padre i el Hijo podía parecer inquietante. Esa teología fue denominada "monarquianismo ".

La impugnación de la teología del Logos siguió doble camino:

El primer representante del modalismo fue Teódoto, oriundo de Bizancio, que fue a Roma hacia el año 190 y propaló allí sus ideas teológicas. Hasta su bautismo en el Jordán, Jesús había llevado la vida de un hombre sencillo, aunque justísimo, sobre el que descendió el Espíritu o Cristo. Él y sus seguidores apoyaban su tesis con la Biblia. El papa Víctor (186-198) le expulsó de la Iglesia.

Discípulo de Teódoto fueron Asclepiodoto , Teódoto el Joven y más tarde Artemón. Los dos primeros trataron de organizar a los adopcionistas en una iglesia propia e incluso ganaron para dirigirla al confesor romano Natalis, quien, sin embargo, los abandonó al poco tiempo. Teódoto el Joven introdujo un elemento nuevo en las anteriores teorías al designar a Melquisedec como la virtud suprema, que está por encima de Cristo, el verdadero mediador entre Dios y los hombres.

Hacia la mitad del siglo III, un doble argumento desempeñó misión importante en esta doctrina. Los adopcianos atacaban la doctina ortodoxa como diteísta, y apelaban luego a que ellos, como guardianes fieles de las tradiciones apostólicas, sólo enseñaban sobre Cristo lo que siempre se había creído.

Después de la mitad del siglo III predicó en oriente un adpocionismo singularmente craso Pablo de Samosata, obispo de Antioquía. Enseñaba que el Hijo sólo designa al hombre Jesús en que moró la sabiduría de Dios. El Espíritu no sería otra cosa que la gracia que Dios concedió a los apóstoles. Por sabiduría de Dios o Verbo no entendía una persona distinta de Dios, sino una fuerza impersonal. Dos sínodos se opusieron a sus ideas (264). En el segundo el presbítero Malquión lo convenció de sus errores, fue depuesto de su cargo y excluido de la comunión de la Iglesia. El sínodo rechazó la proposición de que el Hijo sea consubstancial (omoousios) con el Padre; pues, con ese término, Pablo de Samosata quería negarle la propia subsistencia. Su sucesor en Antioquía, el obispo Domno, apeló a la autoridad estatal para obligar a Pablo a dejar la mansión episcopal.

2.- Monarquianismo modalista.

Toda teoría que separara demasiado tajantemente al Hijo o al Verbo, del Padre, era mirada con recelo, pues de ahí podía eventualmente deducirse la existencia de dos dioses.

Noeto. oriundo de Esmirna en el Asia Menor. Encarecía rigurosamente el dogma del Dios uno, que es el Padre, y afirmaba la identidad de Cristo con el Padre; de donde sacaba la consecuencia de que el Padre se hizo hombre y padeció en la cruz. Fue expulsado de la Iglesia, pero halló partidarios que se apoyaban en la Biblia (Ex 3,6; Is 44,6; 14-15;Jo 10,30;8ss; Rom 9,5).

Epígono llevó la doctrina a Roma, donde se le adhirió Cleómenes. Según Tertuliano en su obra contra Práxeas (213) este parece haber modificado su teoría en el sentido de que distinguió al hombre Jesús del Dios Cristo, que era idéntico al Padre, de suerte que el Padre sufrió juntamente con el Hijo (compatitur).

Sabelio debió venir de Libia a Roma, en vida aún del papa Ceferino (199- 217). Él fue quien sistematizó la doctrina modalista. Atribuyó a la única divinidad tres modos de obrar, de suerte que el Padre era la verdadera naturaleza divina que, sin embargo, también se manifestaba como Hijo y Espíritu Santo; como Padre fue Dios creador y legislado; como Hijo operó la redención y como Espíritu Santo daba la gracia y la santificación. Sobre sus ideas sólo nos informan sus impugnadores Hipólito, Tertuliano y Epifanio.

Hipólito atacó vivamente a los papas Ceferino (199-217) y Calixto (217-222) por haber favorecido y hasta reconocido estas herejías. Al primero acusaba de hombre ignorante e inculto y de haber defendió a la vez ambas tesis:

1.- Yo sólo conozco a un sólo Dios, Cristo Jesús, y ninguno fuera de Él, que nació y padeció.

2.- No fue el Padre quien padeció, sino el Hijo.

Sin embargo parece que Ceferino lo que quería era recalcar de un lado la divinidad de Cristo y de poner, por otro, de relieve la distinción entre el Padre y el Hijo; sólo que para ello le faltaba una terminología adecuada. Contra Calixto afirmaba que se habría dejado seducir por Sabelio. Sin embargo trataba también de mantener un término medio. Contra la tendencia diteísta de Hipólito el papa afirmaba la unidad de Dios, cuando decía que el Padre y el Hijo no son dos seres separados; contra Sabelio afirmaba la distinción del Padre y el Logos, que existía antes de todo tiempo y se hizo hombre en el tiempo.

Novaciano. A mediados del siglo III aprovecha el trabajo de Tertuliano y se aparta claramente del modalismo, cuando dice que el Hijo engendrado por el Padre, el Verbo, no es mero sonido, sino que tiene substancia propia, es una "segunda persona "; pero el Hijo no había sido engendrado sólo con miras a la creación, sino que existió antes de todo tiempo, pues pertenece a la esencia del Padre tener en todo tiempo un Hijo.

Rechaza también la dialectica diteísta, al recalcar que el Hijo es Dios sólo en cuanto Hijo que recibe la divinidad del Padre, y sólo en cuanto Hijo se distingue del Padre; no hay, por ende división alguna de la naturaleza divina. No se expresa con igual claridad acerca dela "persona " del Espíritu Santo, al que mira como una fuerza divina, que obra en los profetas, en los apóstoles y en la Iglesia.

Berilo, obispo de Bostra en Arabia. Bajo el emperador Gordiano (238-144) profesó la opinión de que Cristo, no existió de manera propia, antes de su encarnación, ni poseyó una divinidad suya propia, sino la del Padre que inhabitaba en él. Orígenes disputó con él y lo llevó a la recta fe.

Dionisio, obispo de Alejandría (260). Sostuvo una discusión con patripasianos de la Pentápolis libia. Atacaba las teorías modalistas de los obispos Ammnonio y Eufranor con lenguaje vivo, pero a par descuidado, y formulaba la distinción del Padre y Hijo, al que llamaba criatura (poiema) con tan poca precisión que parecía borrarse la igualdad de esencia entre ambos. Una denuncia a Roma fue ocasión para que el papa Dionisio (259-268) le rogara que precisara su modo de ver y expusiera la concepción de la Iglesia de Roma sobre la Trinidad. Según el papa en la escuela teológica de Alejandría algunos catequistas y maestros de teología dividían la monarquía en tres hipóstasis y en tres divinidades separadas y profesaban una doctrina diametralmente opuesta a la sabeliana; si Sabelio afirmaba que el Hijo era el Padre y a la inversa, aquéllos predicaban en cierto modo tres dioses. Contra eso, ha de afirmarse la unidad de Dios tan firmemente como la trinidad divina; hablar de Cristo como de una criatura o afirmar que hubo un tiempo en que no existía, es tan blasfemo, como llamar creación (poiesis) a su divina e inefable creación. Dionisio se defendió del ataque y su posición satisfizo a Roma.

CAPITULO XXII: EL MANIQUEÍSMO.

Manes nació el 14 de abril del año 216 d.C. seguramente en Ctesifonte, capital parta Seleucia. Sus padres estaban emparentados con la casa de los príncipes persas de los Arsácidas. Su padre perteneció a la secta de los mandeos, en que la rigurosa abstinencia de carne y vino iba unida a múltiples ritos de purificación. Manes fue educado en esa secta. Un ángel le descubrió que estaba destinado para apóstol y heraldo de una nueva religión universal, cuyo contenido le fue comunicado en ulteriores revelaciones.

Emprendió un viaje a la India, donde predicó con éxito sobre todo en la región de Beluchistán. De vuelta a Persia obtuvo el favor del rey Sapor I (241-273) quien le permitió predicar libremente por todo el imperio de los Sasánidas. Él mismo y un grupo numeroso de misioneros llevaron la fe hasta Egipto y las provincias orientales de Irán. Sin embargo el rey Bahram I (274-277) desencadenó una persecución. Probablemente, los sacerdotes de la religión zoroástrica lo acusaron de planes revolucionarios y de herejía religiosa. Tras breve detención, Manes murió en la cárcel el año 277. Sus seguidores llamaron a su muerte "crucifixión " señalando así el carácter martirial. Una persecución les obligó a huir hacia occidente, la India y China donde existieron hasta el siglo XV.

Su predicación la consignó en una serie de escritos que alcanzaron pronto validez canónica: El gran evangelio de Alfa a Tau, que estaba provisto de un álbum de imágenes; el Tesoro de la vida, citado con frecuencia por san Agustín; el Libro de los misterios, en 24 capítulos y, finalmente, sus cartas halladas en el Alto Egipto.

Doctrina del maniqueismo. Le caracteriza un dualismo radical en la doctrina acerca de Dios:

  1. - Hay dos seres o principios supremos de igual orden o categoría, el principio de la luz y el de las tinieblas.

  2. - Ambos son ingénitos y poseen el mismo poder; pero se hallan en una antítesis o contraste irreconciliable, cada uno en su propio imperio, la región de la luz o del bien, situada en el norte, y la del mal, en el sur.

  3. - Ambos están sometidos a sendos reyes; el imperio de la luz, al Padre de la grandeza; el reino del mal, al príncipe de las tinieblas, que manda sobre numerosos demonios.

  4. - Entre los dos principios primeros y sus reinos respectivos se desencadena una guerra, en que el reino de la materia trata de devorar a la luz; para defensa de ésta crea el Padre de la grandeza el primer hombre, que, con sus cinco hijos, sale a campaña, pero es vencido juntamente con ellos por el mal.

  5. - El primer hombre se da cuenta de su destino o desventura y pide ayuda al Padre de la grandeza. Éste, después de una serie de emanaciones intermedias, desprende de sí al espíritu viviente, que libra al primer hombre de la materia mala y, así. lo redime.

  6. - Apenas el hombre se da cuenta de que es una mezcla de luz y de tinieblas, es decir, apenas se conoce a sí mismo, comienza su redención.

  7. - El Padre de la luz le ayuda a liberarse más y más de las tinieblas, que hay en él. Para ello envía a la tierra los mensajeros de la verdadera religión, que traen al hombre el verdadero conocimiento de sí mismo. Estos mensajeros son Buda, Zoroastro, Jesús y Manes. Antes de Manes a los heraldos del redentor maniqueo se les asignaron solamente partes limitadas del mundo, a las que tenían que llevar la verdadera gnosis: Buda actuó en la India, Zoroastro se ciñó a Persia, Jesús a Judea o, en todo caso, a occidente. Ninguno de estos tres fijó su mensaje por escrito; de donde resultó que las religiones por ellos fundadas, señaladamente la cristiana, decayeron rápidamente o fueron falseadas.

  8. - Manes es el último llamamiento a la salvación; al mundo no le cabe ya sino convertirse ahora o perecer para siempre.


La ética del maniqueismo se fundamenta en la abstención de todo lo que liga al hombre a la materia. Por esos el perfecto maniqueo renuncia a este mundo, no quiere poseer nada en él y combate en sí mismo todos los deseos o concupiscencias. Es decir, se abstiene de palabras y placeres impuros y repudia todo trabajo servil, pues por él es violado el mundo de la luz, cuyos fragmentos se hallan en todas las cosas visibles y palpables; practica la continencia absoluta y condena el matrimonio.

Los fieles maniqueos son divididos en escogidos (electi) y oyentes (audientes). Los últimos sirven a los elegidos, les procuran comida y vestidos y así esperan nacer un día en el cuerpo de un elegido i alcanzar luego la salvación.

Al frente de la iglesia maniquea está un superior dotado de suprema autoridad, el cabeza de los apóstoles o rey de la religión, que tiene su residencia en Babilonia. Evidentemente el primero fue Manes. A él está subordinada una jerarquía muy escalonada, que, en grados varios, comprende 12 apóstoles, 72 obispos o maestros de la verdad y 360 presbíteros; a éstos, como diáconos, se junta el resto de los elegidos, hombres i mujeres.

Los fieles maniqueos se reunían en sus templos para celebrar su liturgia, que consistía en lectura de los escritos maniqueos y canto de himnos propios. Los ritos externos son rechazados, pues en ellos actúa el hombre ligado a la materia, cuando sólo la verdadera gnosis opera la salvación.

Relación del maniqueismo con el cristianismo. Al comienzo de sus cartas, Manes se llama enfáticamente a sí mismo "apóstol de Jesucristo ". Este Jesús apareció sobre la tierra como un eón celestial en un cuerpo aparente, para instruir a la humanidad sobre su origen real y verdadero camino de la redención. Jesús fue guía de las almas, al que los fieles maniqueos bendicen en numerosos himnos, que suenan en algunos trozos como oraciones puramente cristianas. Este Jesús finalmente envió al Paráclito por Él prometido, a fin de preservar su doctrina de toda falsificación. El Paráclito descendió sobre Manes y le reveló los misterios ocultos. Luego Manes se hizo uno con él, de suerte que ahora puede presentarse y enseñar como el Paráclito prometido. Por boca de Manes habla el Espíritu enviado por Jesús.

Coincidiendo con Marción no reconoce al Dios del Antiguo Testamento con Dios de la luz; pero los ángeles de la luz han consignado también verdades sueltas en la Biblia de los judíos. Los evangelios y cartas paulinas aunque estén también penetrados de errores judaicos, sin embargo en ellos se halla parte del mensaje de Jesús sobre las más profundas conexiones del mundo, sobre el sentido del destino humano, sobre la lucha de la luz y las tinieblas y sobre la liberación del alma de las cadenas de la materia.

Oposición al maniqueismo. Muy rápidamente se propagó la religión maniquea por Mesopotamia; desde allí penetró en Siria y Arabia, y halló una base firme sobre todo en Egipto, que se convirtió en centro de propaganda para las tierras del Mediterráneo.

El emperador Diocleciano dictó al procónsul de África un edicto muy riguroso contra los maniqueos (297). Se funda en quejas oficiales de autoridades de aquella zona. Ordena sean quemados vivos en la hoguera los dirigentes del movimiento; sus partidarios han de ser decapitados; los ciudadanos romanos de alta clase serán condenados a trabajos forzados en las minas.

Bajo el papa Melcíades (311-314) se señala su presencia en Roma, y de aquí emprende sin duda el camino hacia la Galia, Hispania los Balcanes. Los concilios del siglo IV se refieren reiteradamente al maniqueismo. Una ley del emperador Valentiniano I (372) ordena confiscar las casas donde se reúnen. Teodosio II aumenta las sanciones contra ellos y Justiniano I castiga de nuevo con pena de muerte el credo maniqueo. En África el maniqueismo cautiva a muchos, entre ellos al propio Agustín durante un decenio. Los vándalos en el siglo V les persiguieron también. Las corrientes neomaniqueas de la Edad Media sobre todo en los Balcanes atestiguan la vitalidad del maniqueismo.

Theonas, obispo de Alejandría (300) previene a sus fieles cristianos de las doctrinas maniqueas acerca del matrimonio. También se opusieron al maniqueismo obispos como Cirilo de Jerusalén, Afrahates y Efrén en oriente, y posteriormente León Magno en occidente. La Iglesia mandaba que se pusiera especial atención, cuando un maniqueo quería convertirse al catolicismo; por medio de fórmulas precisas de abjuración, había que asegurarse de la sinceridad de la conversión. Agustín mismo hubo de suscribir una de esas fórmulas.

Algunos autores antimaniqueos: el obispo Serapión de Tmuys. Dídimo de Alejandria con un trato especial "Katá manijimon ", el obispo árabe Tito de Bostra y las Acta Archelai, Hegemono de Siria, Eusebio de Emesa, Jorge de Laodicea y Diodoro de Tarso.

CAPITULO XXIII: ULTERIOR DESARROLLO DE LA LITURGIA.

1.- La pascua y la controversia pascual.

La fiesta pascual experimenta un desarrollo que la convierte, en la conciencia de los creyentes, en la fiesta central y prevalente sobre todas, de la conmemoración de la redención cristiana. Dos factores:

Los comienzos de este movimiento se remontan ciertamente al siglo II, pues ya en los comienzos del III los vemos en un estadio progresivo. Las fuentes: la Didascalia siria, algunos escritos de Tertuliano y la Tradición apostólica de Hipólito pertenecen al siglo III; las homilías sobre los salmos de Asterio el sofista se compusieron a comienzos del siglo IV, pero reflejan a menudo un estado de evolución litúrgica que ha de situarse a fines del siglo III.

En el siglo II se celebra en Asia Menor y en algunos territorios vecinos un "PASSAH " cristiano, que pone desde luego en el primer plano el pensamiento de la pasión del Señor, pero que tampoco excluye la idea de que esta pasión desemboca en la resurrección. Así parece que mantenían el 14 de nisán, siguiendo el uso judío, como fecha de la pascua. La iniciaban con riguroso ayuno, y en uno y otro caso se escuchaba una homilía sobre Éxodo 12. No se trataba, sin embargo, de un día exclusivamente de duelo, pues la celebración tenía un final gozoso con el ágape y la recepción eucarística, la mañaña del 15 de nisán. A esos se les llamaba cuartodecimanos.

En Siria, Egipto, en el Ponte y el occidente latino se practicaba el "PASSAH " dominical, es decir, la celebración de la pascua el domingo siguiente al 14 de nisán. No excluía de la idea fundamental del rito el pensamiento de la pasión del Senior. Iniciábase tal celebración con la expresa memoria de ella e iba unida también a un riguroso ayuno, pues el recuerdo de la pasión era presupuesto para una digna y razonable conmemoración de la resurrección del Señor. la vigilia daba aquí término a estos ayunos pascuales y representaba el tránsito a la alegría pascual por la redención consumada en la resurrección.

La controversia pascual del siglo II era una disputa no sobre el modelo sino acerca de la fecha de la misma pascua y de la forma i duración del ayuno pascual, que no condujo por lo pronto a una concordia, pues las dos partes creían poder apelar en pro de su respectiva interpretación a la tradición apostólica.

Irineo supone la introducción del "passah dominical " en tiempos del papa Sisto, a comienzos del siglo III. La distinta práctica originó polémicas y discusiones, como lo demuestra la discusión entre Melitón de Sardes y el obispo Claudio Apolinar de Hirápolis (hacia 170) en Asia Menor, discusión en la que intervino también Clemente de Alejandría. Éste, en un escrito especial contra los cuartodecimanos, apelaba a la cronología joánica, y recalcaba que Jesús, el verdadero cordero pascual, había muerto y sido sepultado en un solo día, el de la prasceve del passah. En su réplica, Melitón fundaba el uso cuartodecimano en la datación de los sinópticos según la cual Jesús celebró la pascua antes de su muerte, y a ella había que atenerse también ahora.

A finales del siglo II el presbítero Blastos quiso introducir en Roma el uso cuartodecimano y pudo hallar apoyo en los cristianos venidos de Asia Menor. Hacia el 195 el papa Victor quiso imponer una regla única para la Iglesia universal y mandó, para este fin, celebrar sínodos en todas partes. La mayoría se pronunció por la práctica dominical. La provincia de Asia se opuso a través del obispo de Efeso Polícrates. El papa Víctor trató de excluir entonces a las iglesias del Asia Menor de la comunión eclesiástica. Ireneo de Lión, en cambio, preconizó un trato de tolerancia con los partidarios cuartodecimanos y tuvo éxito. Los obispos de Palestina se esforzaron por unificar el uso pascual en sentido dominical. La minoría cuartodecimana permaneció fiel al uso antiguo durante todo el siglo III i se unieron a ellos los novacianos del Asia Menor. El concilio de Arles (314) recomendó en su canon 1 la pascua dominical. El concilio de Nicea (325) excluyó de la comunión eclesiástica a los cuartodecimanos.

Las fuentes del siglo III equiparan el curso de la celebración pascual en oriente y en occidente. La fiesta se iniciaba con un ayuno rigurosamente obligatorio, que se tenía por elemento esencial de la pascua. La duración variaba según los lugares. El centro de la fiesta pascual era la vigilia nocturna. No era un rito familiar, con el passah judío, sino una fiesta esencialmente comunitaria de todos los creyentes. La asistencia era obligatoria.

Las primeras horas de la noche se llenan con oración y lecciones; se citan expresamente salmos y lecciones de los profetas i de los evangelio. La vigilia, según la Didascalia , pertenece al día de pascua y tiene, por ende, un final festivo que va resaltando más y más con el ulterior desarrollo de la vigilia, tal como ha de cumplirse a comienzos del siglo III.

Aquí hay que mencionar sobre todo el solemne bautismo, que, como elemento nuevo, se incorpora por este tiempo a la liturgia pascual. Tertuliano habla de "dies baptismo sollemnior ".

El siglo III presenta también el primer desarrollo del tiempo pascual, que se convierte así, como primer ciclo festivo, en el centro de gravedad del año eclesiástico en formación. Durante 50 días a partir de pascua se celebra la resurrección del Señor. El carácter festivo de este Pentecostés se subraya por el hecho de que no se ayuna ni se reza de rodillas. El día último de Pentecostés no tiene un tono festivo. En Hispania se celebraba de manera distinta. El concilio de Elvira (300) reprueba la celebración del tiempo pascual de 40 días e impone el día quincuagésimo. A finales del siglo III y comienzos del IV se desarrolla la octava de pascua.

Los primeros indicios de la formación de un calendario cristiano en el siglo III podrían verse en el recuerdo de los mártires que cultiva la Iglesia. Los cristianos celebran la eucaristía en el aniversario de la muerte del mártir y hacen memoria de ellos en la oración. En oriente se inicia ya en el siglo II, según el relato del martirio de Policarpo de Esmirna, que habla al final de celebrar su "día natalicio ", es decir, el aniversario de su muerte. En occidente no tenemos noticias hasta la primera mitad del siglo III, cuando el correspondiente calendario, la Depositio martirum, cita al obispo romano Calixto (+222). Cipriano atestigua también el culto a los confesores. En el siglo III comienza a distinguirse el sepulcro de los mártires por su configuración especial arquitectónica del lugar de enterramiento, aun cuando sólo la memoria apostolorum de la Via Appia, cerca de Roma, pueda considerarse ciertamente como tal construcción de este tiempo, la misma que posteriormente se llamó de manera general martirion. Entre dichos monumentos hemos de considerar el tropaion sobre la colina vaticana mencionado por el presbítero Gaio.

2.- Catecumenado y bautismo.

A fines del siglo II y comienzos del III se introduce en la Iglesia universal el catecumenado. El éxito misional de fines del siglo II requería examinar a los nuevos convertidos gentiles para mantener el nivel de las comunidades cristianas. La gran amenaza de las sectas heréticas, sobre todo del movimiento gnóstico; la necesaria comprensión de la fe motivó, a semejanza de los cultos mistéricos, tan gratos a los paganos, una introducción regulada por normas fijas en el mundo de los sacramentos de iniciación cristiana.

La primera instrucción de la fe se impartió de manera privada. La Iglesia podía también tomar a su servicio a un recién convertido culto, por ejemplo Justino, que venía actuando previamente como maestro privado de la religión cristiana. Paulatinamente la Iglesia atraerá hacia sí estas formas privadas de preparación de los candidatos al bautismo. A comienzos del siglo III Hipólito en la Constitución eclesiástica nos da noticia del catecumenado.

La Iglesia somete al candidato al bautismo a un examen riguroso que tiene por objeto sobre todo sus cualidades morales. El aspirante debe presentar un garante o fiador cristiano que demuestre la seriedad de su voluntad de conversión. La admisión al catecumenado depende además de un examen del pretendiente por parte del maestro del catecúmeno, que puede ser clérigo o laico. Este examen se extiende a los motivos de su pretensión, a sus relaciones matrimoniales, a su profesión y posición social. Si el pretendiente es esclavo de un amo cristiano su admisión depende de la opinión de aquel. Son profesiones incompatibles las que están o pueden estar fácilmente en relación directa con el culto pagano, tales como las de sacerdote sacrificador, guardián de un templo, actor, astrólogo y hechicero. El concilio de Elvira añade aún el auriga de circo. Tertuliano piensa también en los soldados que deben tomar parte en sacrificios, vigilan los templos o participan en actos violentos. Las prostitutas son rechazadas y los problemas matrimoniales deben arreglarse antes de la admisión a la enseñanza catequética.

Superado el examen la consignatio o señal de la cruz convierte al aspirante en christianus o catechumenus.. Durante tres años está al cuidado del doctor audientium. La instrucción se basa sobre la Biblia, con la que el catecúmeno se va familiarizando por medio de las lecciones litúrgicas y la homilía. La hora de instrucción se cierra siempre con una oración i con la imposición de manos del catequista.

Los tres años del catecumenado terminan con un nuevo examen de los aspirantes al bautismo, que se extiende a la conducta religiosa y moral durante todo este tiempo. El examen se efectúa una semanas antes del bautismo ante el obispo y con la asistencia de un fiador. La buena conducta se valora por sus buenas obras (visita a enfermos y preocupación por las viudas). El ejemplo sublime era "haber sido encarcelado por el nombre ). Si el catecúmeno moría en el trance sin haber recibido el bautismo, se salvaba, pues "había sido bautizado en su propia sangre ".

El candidato que ahora se llama electi se prepara inmediatamente para recibir el bautismo. Este estadío se caracteriza por el más frecuente empleo de oraciones litúrgicas de purificación, o exorcismmos, que liberen y curan más y más del poder de lo demoníaco. El obispo examina por medio de un exorcismo, al acercarse el día del bautismo, la pureza de los aspirantes y excluye a los energúmenos; ora con ellos el sábado anterior al bautismo, les impone las manos y bendice sus sentidos con el signo de la cruz. Tertuliano dice que la segunda etapa del catecumenado empezaba con una primera renuncia a Satán. El ayuno bautismal especial se imponía a los candidatos el viernes y sábado antes del domingo del bautismo.

El bautismo se inserta dentro del marco de impresionante vigilia que dura toda la noche y está llena de lecciones y últimas instrucciones litúrgicas. La vigilia pascual, sobre todo, era la que reunía el mayor número de bautizados al año; en otros casos, cuando un motivo especial exigía nuevo día de bautismo, se señalaba la noche de un sábado a domingo. Al amanecer, señalado por el canto del gallo, daba comienzo la acción propiamente bautismal. Los catecúmenos dejaban sus vestidos y se limpiaban de toda mancha, entraban en la pila o piscina bautismal, surtida por corrientes de agua limpia. Previamente el obispo consagraba el óleo de acción de gracias y el óleo del exorcismo. Primero eran bautizados los niños, sus padres responden por ellos, luego los hombres y, por fin las mujeres.

El sacerdote manda primeramente al bautizado renunciar a Satán vuelto hacia occidente: "Renuncio a ti, Satán, y a toda tu pompa y a todas tus obras ". Luego sigue la unción el óleo del exorcismo. Posteriormente el bautizando baja con el diácono a la pila bautismal. El ministro, obispo o presbítero, le impone la mano y le va haciendo sucesivamente las tres preguntas sobre su fe: Crees en Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo. A cada pregunta responde el bautizado: Creo, y el ministro vierte agua sobre su cabeza. Luego un sacerdote lo unge con óleo de acción de gracias. Luego el bautizando se vuelve a vestir, y terminada la acción bautismal, marchan todos desde el lugar del bautismo a la iglesia. Aquí se ejecuta un nuevo rito sobre cada uno de los neófitos, la consignatio, que se reserva el obispo. Le impone la mano y recita al mismo tiempo una oración en la que implora la gracia de Dios sobre el nuevo bautizado, a fin de que sirva a Dios y cumpla su voluntad. Luego unge a todos la cabeza con óleo, signa su frente con la cruz y da a cada uno un beso diciendo: El Señor sea contigo ; a lo que contesta el confirmando Y con tu espíritu. Seguidamente, los neófitos se juntan con la comunidad de los fieles y celebran con ellos por primera vez la eucaristía.

En el catecumenado de África se atribuye mayor importancia a la educación ascético moral de los aspirantes, que a su introducción en la ciencia de la fe.

3.- La celebración de la eucaristia.

Justino, màrtir +150. Primeramente esboza el curso de la celebración, tal como sigue al bautismo; poco después habla de la celebración en común, "el día que llaman del sol ", a la que concurren todos.

Hipólito. Doble descripción de la celebración de la misa: primeramente, tal como tiene lugar después de una consagración episcopal; luego, tal como la celebra la comunidad cristiana, con sus miembros recién bautizados. Su más alto valor está en la fórmula

El canon eucarístico de Hipólito no trata de ser un texto obligatorio para toda iglesia y para toda ocasión, sino un muestra de formulario, cuya estructura e ideas fundamentales han de mantenerse, pero que puede variarse y completarse en los pormenores.

En el siglo III se descubren los primeros indicios de la llamada disciplina del arcano, por la que se mantenían ocultos a los no iniciados las acciones y textos más importantes del culto litúrgico, sobre todo del bautismo y eucaristía, el padrenuestro y el símbolo de la fe, o sólo se aludía a ellos ante los no elegidos en lenguaje velado.

4.- Los comienzos del arte cristiano.

A la creación artística cristiana se opuso una corriente, de fuerza considerable dentro de la misma Iglesia, que repudiaba de forma absoluta toda actuación en el terreno del arte. Orígenes se apela a la prohibición de Éxodo 20,4 cuando dice que los cristianos aborrecen los templos, altares e imágenes. Para Minucio Félix el espiritualismo del Dios cristiano se opone también a su culto en un templo. Tertuliano rechaza el arte que descubre estrechamente ligado al culto pagano. El concilio de Elvira (300): " Ha parecido que no debe haber pinturas en las iglesias, con el fin de que no se pinte en las paredes lo que se venera y adora " (canon 36).

Tertuliano conoce cristianos que poseen capas con la imagen del buen Pastor. Clemente de Alejandría, aún con todas las reservas respecto a una representación de Dios, propone a los cristianos de sus días algunos símbolos que pueden llevar en sus anillos de sellar, y cita, entre otros, la paloma, el pez, la barca, el áncora y el pescador.

Hacia el 205, una inundación destruía, en la Edesa sirio oriental, también "el templo de los cristianos ". En su comentario a Daniel cuenta Hipólito que los enemigos de los cristianos penetran "en la casa de Dios ", precisamente cuando los fieles se reúnen para orar. Tertulino habla de "la casa de nuestra paloma " posiblemente un templo cristiano en Cartago. Para la segunda mitad del siglo III hay testimonios sobre "iglesias " cristianas en Palestina y Sicilia. Eusebio señala que, antes de Diocleciano, los antiguos lugares de culto de los cristianos fueron sustituidos por edificios más amplios. En virtud del edicto persecutorio de Diocleciano fueron destruidos los templos cristianos en Bitinia, Galacia, el Ponto, Tracia, África, Hispania y la Galia. Una iglesia doméstica preconstantiniana, erigida hacia el año 232, fue excavada en Dura-Europos, guarnición fronteriza romana a la orilla occidental de Eufrates.

A mediados del siglo III la Iglesia llegó a poseer lugares propios de enterramiento, que se llamaron primeramente cementerios y en Roma, a partir del siglo IX, catacumbas, nombre que se deriva del de la campiña in o ad catacumbas junto al cementerio de San Sebastián en la Vía Appia. El cementerio cristiano más antiguo es el coemeterium Callixti , que se estableció en una finca donada por el papa Ceferino (199-217) de sus bienes privados a la iglesia de Roma, y cuya administración encomendó al diácono Calixto.

Se decoran las paredes y techos de las cámaras sepulcrales de las catacumbas con escenas de la Sagrada Escritura que proclamen la esperanza cristiana de una vida eterna. Entre las más antiguas representaciones se encuentran, por ejemplo, Daniel entre los leones, Noé en el arca, Jonás devorado por el pez y vomitado luego, o la escena del Nuevo Testamento de la resurrección de Lázaro. Encontramos también la figura del Buen Pastor, a través de ella Cristo se muestra como soter (salvador), que, como buen Pastor, trae la vida, y como Maestro, el verdadero conocimiento de Dios. Cristo aparece también como maestro en la primitiva plástica cristiana de los sarcófagos. Un mosaico de un mausoleo descubierto bajo San Pedro de Roma muestra Christus-Helios subiendo del hades al Padre.