5- La Ley y la Tradición
5.1.- "Yihad" o "Guerra Santa"
Es una obligación añadida a las obligaciones
básicas del muslim. Basta que uno solo
de
los miembros de la comunidad lo cumpla
para
que se observe la obligación. Va dirigida
a combatir a los infieles que invitados
a
convertirse se han negado a hacerlo.
Hay comentaristas que hacen referencia a
las palabras de Mahoma cuando este
se refiere
a que cada hombre tiene dos batallas
planteadas.
La batalla mayor que consiste en permanecer fiel a Alá y
a rechazar toda tentación de suplantarlo
con otros "ídolos" u objetos
a
los que les demos más valor que a Dios,
y
la batalla menor que es exterior: defender a la comunidad
frente al paganismo, aunque sea con
las armas..
Parece ser reduccionista los que reduce
la
"yihad" a esta última, olvidándose
de la interior
5.2.- La ley o "Xari'ah"(= camino).
El Corán es además de la palabra de Alá,
un código moral, civil y penal. Los
preceptos
sociales del Corán regulan la alimentación,
prohiben el uso el vino, el consumo
de carne
de cerdo, los juegos de azar...etc.
Fijan
también la condición de la mujer, prescriben
su conducta, reglamentan el matrimonio
(se
permite al musulmán tener tantas esposas
como pueda mantener)... El conjunto
de normas
que Alá estableció para la convivencia
de
los muslimes. Dios es el único legislador.
5.3.- La Tradición o "Sunna"
Constituye una segunda fuente de fe. La "Sunna"
vino a completar y explicar el Corán
después
de la muerte de Mahoma. Constituyen
los testimonios
de la vida del profeta, sus prácticas
religiosas,
y los recuerdos ("hadits")
sobre
su conducta de vida. En ocasiones estos
escritos,
recopilados por sus compañeros, están
en
contradicción con el Corán por los
que ha
provocado en más de una ocasión escisiones
e interpretaciones distintas provocando
cismas.
Dichos relatos o "hadits" florecieron
tanto que hubo que fijar los auténticos
de
los espúreos. Seis colecciones oficiales
surgieron en el s. IX que contienen
los grandes
principios éticos, las prescripciones
y prohibiciones
(religiosas o morales) e incluso principios
de vida social.
6.- Las divisiones del Islam
El primer problema se produjo por la sucesión del Profeta. Mahoma había mostrado sus preferencias
por Alí, su sobrino y yerno, al que
había
investido "de una jurisdicción
igual
a la suya". Pero, a pesar de haber
sido
el designado, Alí, tal vez porque era
muy
joven cuando murió el Profeta, fue
postergado
por tres califas antes de llegar a
dirigir
la comunidad. Alí, padre de los nietos
del
Profeta, reclamó desde el primer momento
sus derechos sucesorios, pero se encontró
con una oposición virulenta. Estas
desavenencias
darán lugar a las primeras escisiones.
En
el año 657 de la era cristiana, Alí
y sus
partidarios aceptaron el arbitraje
de las
además para dirimir quién debía dirigir
la
comunidad: en la batalla de Sifin,
en el
661, Alí fue derrotado por el gobernador
de Siria, Muhawiyya.
En los primeros tiempos, la sucesión era
el único punto que dividía a las sectas,
pero pronto esta sucesión se convirtió
en
un tema ideológico y fue así como aparecieron
las diferencias doctrinales que, con
el paso
del tiempo, se fueron acentuando.
6.2.- Los sunnies (aceptan la sunna)
No solo se someten al Corán sino también
a los gestos y palabras de Mahoma (sunna).
La Sunna permite adaptar el Corán a
las exigencias
de todas las épocas.
Creen también que el Califa debe ser elegido
y aceptan los 4 primeros sucesores
de Mahoma.
Nueve de cada diez musulmanes son sunníes
actualmente. No admiten las sectas.
Los wahabíes, en el poder en Arabia Saudí,
no son, a pesar de la idea extendida,
una
secta, son sunníes puritanos y muy
ortodoxas.
El sunnismo, ampliamente mayoritario, nunca
ha tenido una actitud hostil con respecto
al chi’smo. Mientras que el sunnismo
es muy
sobrio en sus demostraciones, el chiísmo
es apasionado y exuberante.
6.2.- El chi’smo (o "guerrilleros de Alí").
Rechazan el Califato electivo y apoyan el
califato hereditario. Pero como Alí
fue depuesto,
y su hijo Hussein fue asesinado, desde
entonces
esperan su vuelta, que marcará el final
de
los tiempos e inaugurará el reino de
la justicia.
Los chiítas se muestran especialmente
sensibles
al dolor, a los desfavorecidos y a
la justicia
social.
Los chi’tas han tenido, a lo largo de la
historia, muchísimas disidencias. Si
diez
de cada cien musulmanes son chiítas,
nueve
de éstos se reclaman de la tendencia
que
habitualmente se llama chiismo ortodoxo
o
duodecimano y también imaní. El resto
está
dividido en varias tendencias:
El llamado "radicalismo islámico"
(o fundamentalismo) es un concepto
reciente.
Hay más de una corriente y sus objetivos
son oponerse a toda innovación y cumplir
la fe estricta basándose en un seguimiento
al pie de la letra del Corán tanto
a nivel
personal como de la sociedad.
6.3.- Los jaridchies, (un tercer grupo se escindió de Allí, los
«que se fueron»).
Estos «escapados» le reprocharon a Alí haber
aceptado el arbitraje temporal, puesto
que
ellos—y cogiendo a contrapié a los
chiítas
en su propio terreno consideraban que
el
heredero y jefe del Islam no tenía
por qué
ser un descendiente del Profeta, sino
que
el designado debía ser el más digno
y el
más piadoso de la comunidad, aunque
fuese
«un esclavo negro». Este principio
explica
su éxito entre poblaciones islamizadas,
como
los beréberes del Magreb.
Los jaridchies son muy rigurosos, obligando
a sus adeptos a una moral muy estricta.
Hoy
constituyen una comunidad de apenas
un millón
y medio de personas y están muy extendidos
en el sultanato de Omán, en la isla
tunecina
de Dcherba, en el sur de Argelia y
en Zanzíbar.
También se les llama mzabíes (por estar
en
el Mzab argelino) e ibadíes.
6.4. El sufismo (Los místicos musulmanes, el «Islam espiritual»).
La división de la primera comunidad islámica
en sectas se había producido a causa
de conflictos
sobre religión y política.
El éxito de la comunidad en sus orígenes
había sido sorprendente. A medida que
crecía
también crecía la acumulación de riqueza.
Las élites de la sociedad islámica,
incluidos
los califas, vivían con un lujo exuberante.
Se empezaron a plantearse cuestiones
difíciles
de resolver. ¿Cómo debían vivir los musulmanes? ¿Qué clase
de sociedad iban a construir? ¿Debían
buscar
el enriquicimiento o más bien la solidaridad
con los desposeídos? ¿Qué sucedía con
las
enseñanzas de Mahoma y del Corán?
a) La reacción.
Los musulmanes auténticos, fieles al espíritu
de Mahoma, fueron dando la espalda
a los
ricos que disfrutaban de su abundancia
mientras
otros, a su alrededor, llevaban una
vida
precaria.
Para aquellos primeros musulmanes devotos,
la máxima preocupación era Dios, al
que consideraban
no sólo el creador del universo, sino
también
un motivo de profunda devoción y amor.
De
diferentes maneras, aquellos ascetas
expresaban
su profunda unión con Dios.
b) Primeros maestros.
Una de los primeros ascetas fue Hasan al-Basri
(m. 728) teólogo y maestro, al-Basri
fue
famoso sus sermones en los que advertía
que
el mundo era un lugar miserable en
el que
demasiadas personas habían olvidado
a Dios.
No todos los primeros ascetas eran
tan pesimistas;
otros pensaban en Dios con un profundo
sentimiento
de amor. La mística Rabia al-Adawiyya
(m.
801) que vivía de forma sencilla, rechazando
los lujos y las propiedades. Adoraba
a Dios
de manera diferente, con un lenguaje
alegre,
como si estuviera describiendo las
emociones
de un ser humano enamorado.
c) Auge.
Los ascetas islámicos atrajeron a estudiantes
y, de esta forma, las ideas de ascetismo
y absoluta devoción a Dios se extendieron
por toda la comunidad islámica. Los
místicos,
o sufíes, siguieron los pasos de los
primeros
ascetas, pero también pudieron haber
absorbido
las enseñanzas de místicos cristianos
y judíos
que vivían en determinadas zonas del
Oriente
Medio. Durante varias generaciones
desarrollaron
sus ideas en prácticas más formales.
Es importante
tener en cuenta que el sufismo no es una secta del Islam; se practica tanto por los sunnitas
como por los chiitas. Para los sufíes,
nada
era más importante que la presencia
de Dios
en el mundo.
Al principio, el número de sufíes era muy
pequeño. Generalmente eran estudiosos
que
se reunían en privado, para discutir
la naturaleza
de la vida espiritual y las diversas
prácticas
rituales que pudieran acercarlos más
a Dios.
A medida que las ideas y prácticas rituales
desarrolladas por los sufíes se expendían,
se reunían grupos de estudio en mezquitas
y hogares de manera informal. A principios
del siglo X se establecieron centros
de sufismo,
en los que un maestro servía de profesor
y líder de los seguidores. Algunos
de éstos
proseguían los estudios para convertirse
ellos mismos en maestros. Así, el sufismo
pasó de generación en generación.
d)
Las órdenes sufíes.- En el siglo XII, las reuniones esporádicas
del período anterior evolucionaron
hasta
integrar organizaciones formales llamadas
órdenes sufíes. Cada orden sufí, estaba constituida según las enseñanzas de
un antiguo maestro y sus estudiantes
Sus
ideas y los rituales que practicaban
se formalizaron
para convertirse en formas específicas
de
culto. A menudo la orden llevaba el
nombre
de su fundador, generalmente el maestro
original
o un antiguo estudiante.
Las órdenes sufíes desempeñaron un importante
papel en la difusión del Islam en nuevas
áreas del mundo. En cada región, las
órdenes
sufíes fundaban centros donde se divulgaba
el mensaje del Islam.
7. Otros aspectos
7.1. Las mezquitas
En el Islam no existen los sacerdotes. En
su lugar los encargados del estudio
el Corán
y de su predicación o son los ulemas
(teólogos
normalmente transformados en famosos
centros
como el de la universidad de Al-Azhar,
en
el Cairo o los imanes (líder de una
sesión
de oración o maestro religioso).
No todas las mezquitas se utilizan para el
sermón del viernes. La mayoría de ellas
son
relativamente pequeñas y generalmente
las
usan los residentes en el barrio inmediato.
La pequeña mezquita local se llama "masjid", o lugar de postración. Para la sesión de
plegaria de los viernes se utiliza
una mezquita
más grande y más céntrica, o "yami". En los pueblos o ciudades pequeñas sólo puede
haber una de esas mezquitas, mientras
que
las ciudades más grandes cuentan con
un pequeño
número de ellas en diferentes zonas.
En el curso de la historia del Islam, muchas
de estas grandes mezquitas de los viernes
se han ido convirtiendo en importantes
centros
de educación.
Todas las mezquitas, grandes o pequeñas,
tienen ciertas características similares.
La mayoría, si no todas, tienen agua
corriente
para que los que acuden a ellas a rezar
puedan
realizar el wudu, o acto ritual del lavado, que se espera efectúe
cada musulmán antes de orar. Todas
disponen
de zonas amplias y claras donde los
fieles
puedan alinearse en filas para la práctica
de la oración.
Las mezquitas tienen unos puntos de referencia
concretos. Uno de ellos es el "mihrab". Una hornacina en una de las paredes, que
indica la "qibla" o dirección de la Meca. Los musulmanes deben
orar en esta dirección. El mihrab aparece
más o menos decorado y a su lado suele
haber
en muchas mezquitas también un "mimbar", el púlpito en forma de estrado, más o menos
elevado, desde el cual el predicador
pronuncia
el sermón de los viernes.
7.2. La oración del viernes
En el Islam, el viernes es el día de la semana
reservado para observancias religiosas
especiales.
Cada viernes, los musulmanes son invitados
a asistir a una sesión especial de
oración
que tiene lugar al mediodía. A ella
asisten
los varones mientras que las mujeres
hacen
sus plegarias especiales en casa. En
muchas
zonas del mundo islámico, las mezquitas
están
tan llenas en viernes que la gente
reza en
su exterior sobre largas "alfombras" facilitadas por la mezquita.
Lo que hace diferente a la plegaria especial
del viernes es el sermón dado por el
imán
o por otro individuo escogido por su
conocimiento
del Corán. El sermón se conoce como
el "jutba", y se compone de dos partes: a) el predicador
empieza con una recitación de una parte
del
Corán y b) luego procede a pronunciar
el
sermón. Generalmente el tema es el
mismo
pasaje coránico.
Aunque el predicador trata generalmente de
asuntos religiosos, también puede utilizar
el sermón del viernes para otros temas
actuales
o locales. En muchas partes del mundo
islámico,
ya sea por iniciativa estatal ya por
financiación
privada, el sermón del viernes pronunciado
por un predicador de renombre puede
ser retransmitido
por radio o televisión con lo cual
alcanza
a millones de personas.
7.3. La Simbología islámica de la media luna
El Islam se identifica con un símbolo histórico:
la media luna o creciente islámico. Su simbolismo es rico y desconocido por
la mayoría de gentes ajenas al Islam.
Creciente: Una de las formas más caracter’sticas
de los movimientos de la luna: simboliza
a la vez el cambio y el retorno de
las formas.
La media luna , asociada a una estrella,
en diversos países musulmanes simboliza
la
imagen del paraíso.
Es también para el Islam símbolo de resurrección. La media luna no es una figura acabada,
con serlo casi. Difiere de la esfera
cerrada.
Los teólogos musulmanes dicen que la
media
luna está a la vez abierta y cerrada,
es
a la vez expansión y concentración. El trazo, a punto de cerrarse sobre si
mismo, separa y deja ver una abertura.
Asimismo,
el hombre no está aprisionado en la
perfección
del plan divino... El signo de la media
luna
aparece sobre todo como emblema de
la resurrección.
Parece cerrarse, estrangularse, pero
he ahí
que en un punto se abre sobre el espacio
libre, sin limites. Así la muerte parece
cerrarse sobre el hombre, pero éste
renace
a otra dimensión, Infinita. Se pone
por consiguiente
el signo de la media luna sobre las
tumbas.
En el simbolismo del alfabeto árabe, la letra n, que tiene precisamente la forma de una
media luna, arco de circulo coronado
por
un punto, es también la letra de la
resurrección.
Las oraciones destinadas al servicio
de los
muertos tienen versículos que riman
principalmente
en n. En árabe, esta letra se pronuncia nun, que significa igualmente un pez. Ahora bien,
en una parábola coránica, el pez es
un símbolo de vida eterna.
La media luna, emblema de los otomanos, se convirtió, a partir de la Edad Media,
en el símbolo de la mayor parte de
los países
musulmanes. Aún hoy muchos de ellos
llevan
este signo sobre su bandera nacional
(Paquistán,
Argelia, Libia, Túnez, Turquía...).
Este
uso, en principio ocasional, ha tomado
poco
a poco valor de símbolo, paralelamente
al
de la cruz cristiana o la estrella
de David
judía. Incluso a nivel internacional
la organización
que corresponde a la Cruz Roja en el
Islam
es por lo general el Creciente Rojo.
BIBLIOGRAFÍA
- Cleary, Thomas : La esencia del Corán (Selección
de textos elegidos) Ed. Edaf. 1994
- Ernst, Carol W.: Sufismo. ed. Oniro. M. 1998
- Hattstein, Markus: Religiones del mundo .
Könemann, 1997
- Horrie, C.: ¿Qué es el Islam?. Alianza Edit.
1994
- LEWIS, B: El mundo del Islam (gente, cultura,
fe). Destino, 1995
- Shemsu-D-Din EL EFLAKI: Leyendas de los sufíes.
Edaf, 1997
- WATT, W.M.: Mahoma, profeta y hombre de estado.
Labor, 1978